club de fútbol

Cuando uno pregunta por los trucos de los ricos para pagar menos impuestos, a menudo se cruce con términos tales como fundaciones, paraísos fiscales, sociedades offshore y cuentas en el extranjero.

Sin embargo, muy pocos saben que la mayoría de estas cosas se pueden hacer sin grandes costes a través de asociaciones normales y corrientes, que, al contrario de lo que ocurre con los trust, no tienen mala fama ante las Haciendas (y que también pueden merecer la pena para los que aún no son millonarios).

Da igual lo que uno haga, en la vida cotidiana nos encontramos en todas partes con asociaciones. Piensa por ejemplo en el fútbol. Los clubs de fútbol son un tipo de asociación, y estas asociaciones, por supuesto, pueden estar en posesión de cientos y miles de millones. Piensa en grandes clubs como el Real Madrid, FC Barcelona o incluso la FIFA. Por supuesto que también hay otro tipo de asociaciones, como la de canto en la localidad en que vives, bolos, clubs de gimnasia, etc.

Especialmente en el mundo del fútbol profesional, las asociaciones actúan hoy en día como gigantescas empresas con ánimo de lucro, que por supuesto hacen todo lo que está a su alcance para mantener sus obligaciones tributarias lo más bajas posibles.

Una asociación se puede definir como:

Organización formada por tres o más personas con el objeto de poner en común conocimientos, medios y actividades para conseguir unas finalidades lícitas, comunes, de interés general o particular, y que se dotan de determinados estatutos para regir rigen su funcionamiento.

La asociación se refiere, pues, a una unión voluntaria a largo plazo de personas físicas y/o jurídicas para la consecución de un determinado objetivo. Su existencia no depende de los eventuales cambios de los socios o miembros de la misma.

La asociación es un sujeto de derecho independiente y no está vinculada a miembros determinados para su continuidad. En general, cualquier ciudadano tiene derecho a crear una asociación. Solo si la asociación va en contra de la legislación penal o atenta contra el orden constitucional o el entendimiento entre los pueblos, puede ser prohibida o se le puede negar la autorización.

Prácticamente no hay ningún negocio en este mundo que no pueda realizarse bajo la bandera de una asociación. Al principio puedes crear una asociación sin fines mercantiles, solo para que la asociación exista. Después de un tiempo prudencial, cambias al carril de “actividades mercantiles”. De todos modos, tampoco nadie te lo va a impedir si desde el comienzo actúas abiertamente y reconoces sin rodeos que tu intención es obtener beneficios. Al iniciar la actividad mercantil necesitarás el permiso correspondiente.

Aquí van algunos ejemplos de lo que se puede hacer con una asociación:

  • comprar casas
  • abrir cuentas
  • contratar trabajadores
  • celebrar contratos
  • donar dinero
  • pedir y dar préstamos
  • poseer coches, aviones o barcos
  • constituir sociedades
  • mantener participaciones
  • interponer demandas ante los juzgados

Las asociaciones pueden participar plenamente en actividades mercantiles y también ser miembro de otras asociaciones.

Para quien lo conoce bien, el derecho de asociaciones es un “instrumento” con el que se puede tocar una “gran variedad de melodías”. Es tan flexible que resulta perfectamente idóneo para casi todos los objetivos.

Historia de las asociaciones

Las primeras agrupaciones similares a las asociaciones fueron las cofradías de comerciantes y los gremios de mercaderes de la Edad Media y de la temprana Edad Moderna. Estas organizaciones no solo defendían los intereses de la profesión, sino que en algunos casos, también se creaban para mejorar la convivencia de la comunidad y la sociabilidad entre los miembros, como hacían, por ejemplo, los gremios de músicos de los maestros cantores.

El club más antiguo conocido, que podría equipararse a lo que hoy es una asociación, fue creado en 1413 en Londres para fines de beneficencia. En aquel momento, aún no existía el término de ‟asociaciónˮ.

Más próximas a las asociaciones actuales estaban las sociedades de la lengua del siglo XVII, las uniones de la clase alta inglesa en el siglo XVII (los clubs de caballeros), las logias masónicas, las sociedades literarias de la Ilustración o los clubs políticos durante la Revolución Francesa. Además, en el siglo XVIII surgieron las llamadas “sociedades de lectura”.

Las sociedades creadas en los siglos XVII y XVIII se consideran las precursoras de las asociaciones actuales. Su objetivo principal era fomentar la educación y la cultura. En las sociedades de lectura y de la lengua, la aristocracia discutía sobre los sucesos de actualidad y sobre problemas políticos y filosóficos de la época.

A comienzos del siglo XIX surgió un gran número de asociaciones relacionadas con la industrialización, es decir, en una época en que las personas comenzaron a reflexionar sobre el sistema de clases sociales que había marcado la vida social hasta el momento. Lo revolucionario de las asociaciones, que en aquel momento también se llamaban ‟sociedadesˮ, era que allí se reunían personas de distinto estrato social. La nobleza, los intelectuales y los altos funcionarios discutían en las llamadas “sociedades de lectura” o en las “sociedades de la lengua” sobre actualidad o problemas políticos y filosóficos de la época.

En estas asociaciones la burguesía ilustrada podía hacer realidad sus ideas políticas. Las asociaciones contribuyeron de forma decisiva a que la nobleza asumiera el sistema de valores de la burguesía. A partir del siglo XIX se empieza a hablar de “asociaciones”. Las asociaciones eran muy apreciadas para cubrir todo el espectro de la vida en sociedad, y constituían una base para el desarrollo de los intereses colectivos y comunes.

De esta forma, las asociaciones adquirieron también influencia social y política, pues se ocupaban de tareas que el Estado no cumplía. Esto fue consecuencia principalmente de la industrialización y de la creciente urbanización.

Así surgieron asociaciones de beneficencia, como Cáritas o la Cruz Roja. Además, se fundaron muchas asociaciones culturales y de ocio, que eran un punto de encuentro para personas con afinidades políticas, que no podían dedicarse libremente a la política. Un ejemplo de ello eran las asociaciones de trabajadores.

También gozaban de gran popularidad las asociaciones conservadoras y nacionalistas. Finalmente, el continuo crecimiento de las asociaciones obligó a la política a reaccionar. El año 1848 constituye un hito en la historia de las asociaciones, pues entonces la Asamblea Nacional alemana reconoció el derecho de asociación como un derecho fundamental. En Austria sucedió lo mismo con la Constitución de 1867. Esta garantizaba, entre otras cosas, el derecho a la creación de asociaciones.

El final de la Segunda Guerra Mundial supuso una nueva era, también para las asociaciones. Las nuevas asociaciones creadas en occidente eran un reflejo de la sociedad del ocio y el consumo que estaba surgiendo. Las asociaciones de los años 50 y 60 ya no se centraban en la política y en la cultura, sino en el tiempo libre y las aficiones. Los clubs de baile, asociaciones de canto, de conductores de Vespa o también los primeros clubs de fans se fueron imponiendo cada vez más. Se creó una gran variedad de asociaciones que ofrecían la posibilidad de reunirse con personas afines de la comunidad durante su tiempo libre.

Las asociaciones en el presente

En Alemania existen más de 630.000 asociaciones. Uno de cada dos ciudadanos es miembro de alguna asociación. En Austria hay más de 120.000 asociaciones, lo que equivale al doble por persona que en Alemania. Suiza se ubica en la media, con sus más de 80.000 asociaciones.

Por lo tanto, no es cierto que Alemania sea el país con más asociaciones por habitante. En realidad, en relación a Europa, Alemania solo está en la media, junto con Inglaterra. Los países escandinavos y Holanda presentan un mayor número de asociaciones por habitante. En los países del sur de Europa, el número de asociaciones es menor.

Durante mucho tiempo, las asociaciones han tenido una imagen provinciana y rancia. Sin embargo, en los últimos años, las asociaciones se han redescubierto y valorado a menudo como lugares de iniciativas ciudadanas. Más del 90% de las iniciativas sociales se realizan en el entorno de las asociaciones. Muchas veces ofrecen servicios a precios asequibles, como, por ejemplo, clases de fútbol, tenis, u otros tipos de deportes. En promedio, uno de cada tres alemanes es socio de alguna asociación deportiva.

También se dice mucho que las asociaciones están anticuadas y que los jóvenes apenas participan. Este prejuicio está justificado solo en parte. Existen asociaciones que por el tema que tratan simplemente tienen poco recambio generacional, como ocurre con las asociaciones tradicionales de canto para hombres o con las asociaciones de tiro.

En cambio, cada vez más jóvenes participan en asociaciones de protección al medioambiente o de derechos humanos, o también en otras que se ocupan de analizar críticamente la sociedad de la información. Cada vez existen más asociaciones, por lo que la competencia en la captación de miembros es alta. Así, las asociaciones constituyen uno de los pilares de nuestra sociedad civil. Pues, sin el compromiso voluntario de los miembros de las asociaciones, el Estado se vería totalmente desbordado a la hora de enfrentarse a todos los problemas sociales.

Por ello, no caben esperar cambios sustanciales en la legislación sobre las asociaciones que pudieran complicar la organización y la administración de las mismas. Por el contrario, el Ministerio Federal de Finanzas encargó al Instituto de Investigación Económica (IFO) de la Universidad de Múnich un estudio para comparar y valorar las consecuencias de las ventajas y desventajas en los países de la UE en sus respectivas legislaciones sobre asociaciones (dicho más exactamente: las formas, tipos y principios de reconocimiento de las asociaciones sin ánimo de lucro). Al fin y al cabo, las regulaciones fiscales deben estructurarse de tal forma que aumente el compromiso de la población o, al menos, que no se le pongan obstáculos.

La tendencia en la creación de asociaciones va claramente en aumento. En comparación con los años 70, hoy existen cinco veces más asociaciones. Es muy improbable que esta tendencia se revierta. Aparte de las asociaciones sin ánimo de lucro, existen también las asociaciones con ánimo de lucro, que no trataremos en este artículo.

En el artículo de hoy nos centraremos solo en las asociaciones sin ánimo de lucro.

En definitiva, estamos aquí ante una de las formas jurídicas o corporaciones más sencillas y manejables. Ya el mero uso de una asociación da a entender un compromiso noble y de utilidad pública, no un interés económico y de aumento del patrimonio.

Las asociaciones son populares y no suelen estar en el centro de atención de las Haciendas. Si utilizamos las asociaciones correctamente, como explicamos en este artículo, se pueden obtener muchas ventajas con ello.

Resumen de conceptos en torno a las asociaciones

Estatutos

Los estatutos rigen la constitución interna de la persona jurídica desde el punto de vista del derecho privado.

Patrocinio

Se define como patrocinio la aportación dineraria o en especie a organizaciones (benéficas). Pese a que en realidad se hace por motivos altruistas, indirectamente se alcanzan objetivos empresariales, puesto que, como contrapartida, se obtiene publicidad y se mejora la percepción de la marca. En lugar de ser una compra directa, se trata más bien de un intercambio de prestaciones.

Donación

Donar significa entregar patrimonio voluntaria y definitivamente (!) para una ‟buena causaˮ.

Dotación fundacional

‟Dotación fundacionalˮ, a diferencia de ‟donaciónˮ, significa que el patrimonio no se entrega para la actividad corriente de una institución sin ánimo de lucro que ya existe, sino que sirve como capital de base obtenido de forma permanente para una fundación de nueva creación o ―en el caso de una subfundación― como capital de base para una fundación ya existente.

Actividades mercantiles

Se diferencian tres tipos de actividades mercantiles:

  • Servicios auxiliares imprescindibles
  • Servicios auxiliares prescindibles
  • Actividades mercantiles de otra índole

Servicios auxiliares imprescindibles

Nos hayamos ante un servicio auxiliar imprescindible cuando

  • la organización se orienta de forma general hacia el cumplimiento de los fines definidos para los que está destinada,
  • si los fines para los que está destinada no pueden alcanzarse sin él,
  • y siempre y cuando el servicio auxiliar no constituya competencia de otras organizaciones del mismo tipo o similares, más allá de lo imprescindible para cumplir con sus objetivos.

Los ejemplos típicos de un servicio auxiliar imprescindible son:

  • Eventos deportivos en asociaciones deportivas,
  • Conciertos en asociaciones musicales o de canto,
  • Representaciones teatrales en asociaciones culturales,
  • Conferencias en asociaciones científicas,
  • Residencias para discapacitados de asociaciones de discapacitados.

Servicios auxiliares prescindibles

Los beneficios procedentes de servicios auxiliares prescindibles están libres del impuesto de sociedades si no se excede el importe de 10.000€ por año natural. Aquí hay que considerar todos los beneficios de todas las actividades sujetas a impuestos.

En cuanto al IVA, en el caso de un servicio auxiliar prescindible, normalmente se parte de la base de que las iniciativas se realizan por afición, por lo que no existe una actividad empresarial. El impuesto de sociedades solo se extiende al servicio auxiliar prescindible, pero la asociación en sí se mantiene libre de impuestos. En caso de obtener superávit con el servicio auxiliar, hasta los 10.000€ este estará exento de impuestos.

Actividades mercantiles de otra índole

Con volúmenes de venta por encima de los 40.000€ obtenidos en este ámbito (por ejemplo: otras actividades económicas, agrícolas y forestales, es preciso solicitar una autorización de excepción a Hacienda, de lo contrario, se perderá la condición de entidad sin ánimo de lucro de toda la asociación. Así sucede, por ejemplo, en Austria. Las regulaciones de otros países en relación a esta materia son muy variadas.

Posibles motivos para la creación de una asociación

Por si sigues sin tener claro para qué sirven las asociaciones, en qué casos pueden resultarte útiles, aquí tienes una pequeña lista de posibles motivos para la creación de una asociación

Protección del patrimonio con una asociación

Ni el Estado ni los acreedores tienen acceso al patrimonio. Los activos protegidos no son propiedad de ninguna persona física, sino que los mantiene una persona jurídica que se pertenece a sí misma o a sus miembros. A diferencia de lo que sucede en una sociedad, en la que se puede proceder contra las participaciones de los socios, en la asociación esto no es posible.

Evitar la obligación de información

Para evitar la obligación de reportar información sobre participaciones y bienes en el extranjero, se puede usar una asociación como socia o dueña. Estructurando los estatutos adecuadamente, se puede lograr de forma efectiva, que el control de la sociedad lo siga manteniendo el fundador. Dado que el patrimonio de la asociación pertenece a la propia asociación, y no a los fundadores ni a los miembros del Consejo Directivo, ni la fundación ni la membresía de la asociación pueden dar lugar a derechos económicos.

Anonimato mediante una asociación

El Registro de Asociaciones solo proporciona información sobre los nombres y apellidos de los representantes orgánicos. En las asociaciones suizas no existe una inscripción que sea públicamente visible. Los fundadores pueden ser tanto personas físicas como jurídicas. La información requerida es muy limitada, en particular, no se realiza una verificación de la identidad o del domicilio.

Cualquier cambio en los órganos o en los autorizados para representar a la asociación se puede realizar sin complicaciones, enviando algunos documentos PDF firmados. También cabe destacar que las asociaciones no requieren indicar una dirección exacta de su sede social. La ley solo exige que se indique un municipio como sede de la asociación, por ejemplo, “la sede de la asociación es Viena”.

Forma jurídica y administración sencillas

La asociación es una persona jurídica que, en comparación con las sociedades mercantiles, se puede fundar y administrar con suma facilidad. A diferencia de otras formas jurídicas, no es necesario tener un capital social.

Los gastos corrientes y los costes administrativos se pueden reducir a niveles mínimos. En Austria, por ejemplo, basta con celebrar una asamblea general una vez cada 5 años y elaborar cada año un informe de actividades. Si bien hay que llevar una contabilidad, en la mayoría de los casos es suficiente con un simple registro de ingresos y gastos.

Evitar el impuesto de salida en países como España y Alemania

Al transferir las participaciones sociales a una asociación con beneficios fiscales (que uno mismo tiene bajo control), se puede evitar el impuesto de salida o reducir considerablemente la carga fiscal. En el mejor de los casos, la propia asociación funda la sociedad de capital. De lo contrario, dependiendo del país de residencia, es posible que la transferencia solo funcione a través de una venta sujeta a impuestos. También es posible beneficiarse de las desgravaciones fiscales en las asociaciones sin ánimo de lucro.

Limitación de la responsabilidad

Si no existen otras disposiciones legales u otros acuerdos estatutarios, la responsabilidad recae únicamente sobre la asociación. La asociación registrada es una persona jurídica de pleno derecho que responde ante las obligaciones con el patrimonio de la asociación. Por lo tanto, el patrimonio privado de los fundadores, los miembros o los representantes orgánicos no se ve afectado.

Ventajas fiscales

Con una estructura adecuada, en particular con una formulación correcta de un “bien común” perseguido por la asociación, las asociaciones se benefician de una serie de ventajas fiscales. Sin embargo, la asociación también puede realizar actividades mercantiles, aunque la actividad de bien común indicada en los estatutos, debe prevalecer. Por regla general, se puede alcanzar una exención total de los impuestos de sociedades, impuestos sobre actividades económicas y del IVA. Además de esto, en algunos casos las donaciones a la asociación se pueden deducir en los impuestos.

Recibir subvenciones

Asociaciones en el ámbito social; Asociaciones de autoayuda – los lazos de la red social de nuestro país se han ampliado. Diferentes asociaciones se han propuesto la tarea de ayudar.

Así, ya existen asociaciones para el apoyo y la reinserción de personas enfermas física o psíquicamente, asociaciones para la atención a personas mayores, para la ayuda a niños extranjeros, para la reinserción de jóvenes con antecedentes delictivos, etc. A menudo, los que se comprometen, y muchas veces ayudan de forma voluntaria junto con los miembros de la asociación, son trabajadores sociales o pedagogos sociales que anteriormente estuvieron desempleados.

Diferentes a estas son las asociaciones de autoayuda. Estas son gestionadas por los propios ‟afectados”, que ya están hartos de la ‟ayuda profesional” y quieren empezar a ayudarse a sí mismos. Así, podrías crear una “Asociación de iniciativas para desempleados”. o también el ‟Club de personas en sillas de ruedas activas” o de ‟Empresarios arruinados”.

Lo mejor de este tipo de asociaciones es que, como son de utilidad pública, puedes solicitar subvenciones, recibir donaciones y financiaciones de la Oficina de Empleo para iniciativas para la creación de empleo o cursos de formación. 

Como directivo de una asociación debes prestar atención a que todos los donantes puedan deducirse fiscalmente sus donaciones, dado que, al fin y al cabo, esto aumentará la generosidad de los donantes. Pero para eso no alcanza solo con la utilidad pública. Es necesario que este donativo se dedique a un objetivo de utilidad pública reconocido y digno de fomentarse. Aunque esto tampoco es siempre suficiente.

Eludir ciertas leyes

Las asociaciones también pueden usarse para eludir ciertas leyes aplicables sobre las sociedades mercantiles.

Ley de apertura de establecimientos comerciales. Esta ley solo rige para ‟establecimientos de venta”. Pero solo hablamos de un establecimiento de venta cuando los artículos se ofrecen a la venta a ‟cualquier persona”. Una asociación, podría decidir vender artículos o poner sus instalaciones únicamente a disposición a los miembros de la asociación.

Tienes otro ejemplo en las leyes que limiten los horarios comerciales o la venta de alcohol, según la cual el gobierno regional establece la temida hora de cierre. Por supuesto también estos horarios son eludibles. La policía no puede hacer nada contra tu asociación en caso de que, por ejemplo, los miembros se sirvan alcohol ellos mismos.

Insolvencia a nivel particular

Una asociación puede utilizarse para continuar la actividad mercantil en el marco de una insolvencia personal. Al fin y al cabo, uno mismo no es propietario del comercio, sino que ésta, se pertenece a sí mismo o a los miembros. Si luego el comercio se gestiona a través de la propia asociación o a través de una participación en una sociedad de capital, esto es irrelevante para la insolvencia personal.

Más información sobre asociaciones

En caso de que quieras más información sobre el uso de asociaciones, puedes contratar una consulta o, si quieres directamente registrar una asociación, también puedes escribirnos y contratar el registro a través de nuestros asociados.

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