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El círculo intervencionista comenzado ya en 2008 en los mercados internacionales sigue su camino. La política de intereses bancarios mínimos comenzada con razón de las crisis de la deuda pública y privada viene con efectos secundarios que no hacen más que empeorar la situación.
La represión financiera está de moda y parece ser el nuevo juguete preferido de políticos y seguidores de Keynes. Así, es como algunos “expertos” economistas como Paul Krugman quieren incentivar la inversión, dificultando aun más el ahorro, mediante intereses negativos.
Por supuesto que, de esta forma, cada vez es menos interesante ahorrar.
Muchos se han dado cuenta ya de que es mejor guardar el dinero bajo el colchón, ahí al menos no te lo pueden expropiar, gravar o hacer perder su valor de algún modo para beneficio de banca y Estado.
Pero esto es algo que a los partidarios de la represión financiera no les gusta, ya que si guardas el efectivo en tu casa, estará fuera de su poder y no podrán aplicar intereses negativos sobre este.
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