La crisis Griega ya hace tiempo que no preocupa a la opinión pública europea (al menos de los que no viven ni tienen familia allí) y sin embargo, ahora podría ser un buen momento para reflexionar sobre ciertos aprendizajes que podemos sacar de lo allí ocurrido, es decir, sobre cómo proteger nuestros ahorros.

Durante mucho tiempo la pregunta fue, ¿debería Grecia salir de la Unión Europea o no?  Cuando en realidad, la pregunta debería ser:

¿Has puesto tu dinero ya a salvo?

Cuando intentamos sacar dinero del cajero y este nos responde con un mensaje de “No hay fondos disponibles” o “El cajero está fuera de servicio”, esto solo puede deberse a un problema técnico, o quizás el cajero realmente está desatendido.

Por desgracia, esto no tiene por qué ser siempre así, más allá de las limitaciones o prohibiciones a la circulación de efectivo, podría ser que realmente el banco no dispusiera de los fondos necesarios.

Así, en Grecia los controles de capital no permitían sacar más de 60 euros al día, lo cual llevó a muchos griegos a probar con el bitcoin para salvaguardar sus ahorros.

Por supuesto solo si se encontraban entre los afortunados que consiguieron sacar dinero, ya que más de dos tercios de los cajeros griegos no disponían de fondos. Ante las filiales bancarias se formaban filas eternas, con clientes esperando hasta más de 3 horas para sacar su dinero.

¿Cuánto tardará la irresponsabilidad y falta de capacidad de nuestros políticos y gobernantes para aceptar y enfrentarse a la realidad económica del país en llevarnos al desastre?

Nuestra estabilidad económica está en manos de banqueros y políticos miopes, incapaces de ver más allá de su próxima comisión, de su tiempo en el poder, o de las próximas elecciones

Nuestros políticos, por supuesto no parecen muy dispuestos a aprender de lo sucedido en Grecia. Lo único que se les ocurre es sonreír ante las cámaras y decir que algo así jamás podría ocurrir en casa.

Hacen promesas y comentan lo bien que van las cosas ahora. Olvidan por supuesto lo cerca que estuvo de ocurrir también en España, Italia y Portugal, y que tampoco ahora, con una deuda imparable y sanciones a la vuelta de la esquina, la situación es especialmente buena.

¿Quien recuerda hoy las promesas de los gobernantes griegos de que pagarían sus deudas?, aunque por supuesto, sin dar paso a recortes ni cambios en unos presupuestos y política de gastos totalmente deficitaria, confiando en que las cosas seguirían funcionando simplemente porque siempre lo habían hecho.

Al igual que sucedió con la crisis financiera mundial de 2008 o la española entre 2008 y 2014 (aunque solo según fuentes oficiales, hay quien dice que todavía no ha terminado, la historia decidirá), hoy en día no nos cuenta entender cómo llegó la crisis griega, lo que quizás nos cuesta más es comprender por qué nadie lo vio venir.

Todo esto, nos lleva a un aprendizaje esencial, el que las cosas hayan funcionado en el pasado, no significa que lo vayan a hacer en el futuro, es vital que protejas tus ahorros y tus activos internacionalizando tus bienes.

Imagínate cómo ha sido vivir la crisis Griega. Vives en un país europeo, de larga tradición e historia, en el que desde hace mucho se dice que la economía no va bien, pero sin que por eso ocurra realmente nada.

Así, un buen día te levantas y resulta que el sistema bancario ha perdido 700 millones de dólares, de un día a otro. Los bancos, por supuesto, ya no tienen el dinero que sus clientes depositaron, los ahorros en el banco no son ya más que un número en la cartilla de su propietario (o en la web del banco).

Los noticieros empiezan a hablar de la situación, la gente se pone nerviosa y acude a los cajeros que ya han dejado de tener dinero. Esto, por supuesto, hace que el nerviosismo crezca. Se forman largas colas en los bancos, clientes gritando a los empleados del banco: “¡Quiero mi dinero!”.

De repente, el país en el que resides ha dejado de pertenecer en lo que a las finanzas corresponde al “primer mundo” y se ha visto catapultado a una situación que nadie creía posible.

Y siguiendo con nuestro juego, imagínate que tu bienestar y el de tu familia dependen de políticos y banqueros…

Bueno, no, esto no hace falta que te lo imagines, ¡es una realidad!

Tenemos otro ejemplo cercano, el de Chipre. Allí la crisis financiera de 2012 llevó al gobierno chipriota a confiscar los ahorros de sus ciudadanos, por supuesto, sin preguntar a nadie primero. Todo el que estaba en posesión de una cuenta bancaria con más de 100.000 euros tuvo que aportar un 9,9% a las vacías arcas del Estado, los que tenían menos un 6,75%.

Las 4 lecciones extraídas de la crisis Griega que pueden salvar tus ahorros

Pero entonces, ¿qué aprendizajes podemos sacar de la crisis Griega?

Primera lección: Los depósitos bancarios no están seguros.

Por supuesto, tampoco en Europa, por mucho Fondo de garantía de depósitos con el que quieran asegurarlos. Al final estos fondos están controlados por el Banco Central, entidad que devalúa poco a poco y de forma continua nuestro dinero. Confiar en ella tampoco es la mejor opción.

Segunda lección: No te dejes influir por lo que cuentan, no hagas caso de la propaganda política.

Los políticos y banqueros intentan convencernos de que todo está bien. De hecho, si te fijas, verás que esto es una constante en todos los países: para los políticos todo va bien, de hecho es así incluso una vez que las crisis ya han estallado.

Es verdad que los grandes Estados de la UE como Alemania, Francia, Italia o España son capaces de soportar grandes cantidades de deuda, pero esto no significa que no estén al borde de la bancarrota, ni que, llegado el momento, la ley de la gravedad no vaya a actuar sobre ellos.

Tercera lección: ¡También puede ocurrirte a ti!

Las personas tendemos a pensar que ciertas cosas nunca podrían ocurrir aquí, que simplemente por el hecho de que nunca hemos visto una situación así, esta no se puede dar. Por supuesto, esto no es muy racional.

Rara vez somos capaces de reconocer las señales de aviso, creemos que el Estado, un ente ficticio, nos va a proteger y, a cambio, seguimos a ciegas las reglas que nos impone el contrato social, sin tener en cuenta que es un contrato que nunca firmamos, sobre el que, en realidad, no hemos tenido (ni tenemos) apenas influencia.

Pensamos que como siempre hemos vivido en esta forma de Estado, es la única posible, y que porque el sistema ha funcionado hasta ahora, seguirá así indefinidamente.

Cuarta lección: Los políticos no nos van a salvar de la catástrofe.

Dos problemas hacen de los políticos una mala opción ante los problemas: no son especialistas, rara vez saben de lo que hablan; y, la mayoría, han convertido continuar en el poder (ellos y su partido) en el fin máximo.

La realidad es que nuestros políticos, por mucho que quieran prometernos un trabajo digno, una vivienda, una educación o una vida segura, no tienen el poder de cumplir su promesa: No pueden cambiar la realidad, ni modificar las leyes que rigen la economía.

Los políticos se especializan en ilusiones, la realidad nunca fue su especialidad Clic para tuitear

Por un lado, están demasiados ocupados con el ahora para pensar (y prevenir) el mañana. Por otro, llegado el momento, ningún político tendrá la capacidad de hacer nada para evitar la catástrofe.

Entonces, ¿cómo podemos proteger nuestros ahorros?

Por supuesto, lo que siempre decimos, tienes que empezar a tomar las riendas.

Hace poco escribíamos sobre los trust y protección de activos, esa es por supuesto una muy buena opción, pero no debes quedarte ahí, si quieres protegerte económicamente has de internacionalizar y diversificar (bien) tus bienes.

El mayor error que puedes cometer es tener todos tus huevos en una cesta, aunque esta sea la más segura de todas.

Así, si quieres guardar una parte de tus bienes en forma de dinero, hazlo en diferentes divisas y guárdalas en bancos con sede en diferentes jurisdicciones, de forma que si un Estado tuviera problemas económicos, nunca lo perdieras todo.

Como siempre, ve allí donde mejor te traten, no te pierdas en nacionalismos y patriotismos.

Por supuesto, ningún país del mundo busca caer en la bancarrota, pero una cosa es lo que se quiere y otra lo que se está dispuesto a hacer para impedirlo.

Ingresar o dejar tu dinero durante la crisis o en un momento de dificultad en un banco griego simplemente por el hecho de ser griego no era ni patriótico ni solidario, era (y sigue siendo) simplemente una idiotez, la mejor forma de perder tus ahorros. Asegúrate de no ser el siguiente en cometer ninguna idiotez…

En el blog Librestado te seguiremos informando sobre cómo puedes proteger tus ahorros y bienes, puedes apuntarte aquí si no lo has hecho ya antes.

Por supuesto, si tienes dudas sobre la mejor forma de proteger tu patrimonio, también puedes contratar una consulta individual con nosotros.