base para viajero

Desde que empezó el blog Librestado, mucha gente se ha dado de baja en su país de origen. Ya no residen en sus infiernos fiscales pero, en muchos casos, no tienen ahora un nuevo lugar de residencia, se encuentran sin un domicilio fijo. Su vida como viajeros permanentes está a punto de empezar.

Han sido listos, se dieron de baja y ahora ya pueden vivir sin pagar impuestos.

Eso sí, cuidado, en algunos países te conviertes en residente fiscal incluso sin pasar mucho tiempo allí. A menudo hay que tener en cuenta otros aspectos como el de los vínculos sociales y económicos.

El proceso de liberación del Estado lleva su tiempo, pero no te preocupes, hay más que suficiente para que te prepares y te des de baja de aquí a finales de este año en caso de decidirlo así. Para ello es importante entender y aplicar correctamente la Teoría de las Banderas.

A menudo se habla de las desventajas del viajero permanente basándose en ciertos mitos y en una concepción equivocada de lo que es en realidad un viajero permanente.

A algunos les para la ausencia de una residencia y las desventajas que esto supone, pero simplemente no entienden que la residencia es una parte fundamental de la Teoría de las Banderas, y que por tanto también es importante para la vida del viajero permanente.

El “perpetual traveling” no es una condición fija, es un proceso. A medida que vas descubriendo más y más lugares mientras viajas por el mundo, vas estableciendo más y más banderas en diversos países… Cómo, dónde y si realmente llegas a ponerlas es ya decisión de cada uno.

No necesitas una residencia permanente (mucho menos desde el principio), pero es muy recomendable hacerse con una en algún momento. En este artículo quiero explicarte porqué.

¿Por qué necesitas una residencia permanente?

El hecho de que mucha gente relacione la ausencia de una residencia fija con el estado del viajero permanente es comprensible. Al fin y al cabo el viajero es alguien sin casa, ¿no?

Es cierto que la falta de residencia es el punto de partida, no el objetivo final. Al fin y al cabo, todo el mundo empieza desde cero.

Así como nadie comienza dirigiendo un negocio offshore, con cuentas bancarias en paraísos fiscales seguros y varios pasaportes en el bolsillo, el viajero permanente tampoco tiene ya una residencia fija, de hecho, seguramente todavía no sepa dónde quiere vivir.

El viajero permanente tendrá que superar las restricciones de inmigración, cosa que en muchos países requiere de un gran esfuerzo económico y burocrático. Esfuerzo que, cuando empezamos, generalmente preferimos invertir en desarrollar un negocio del que vivir. La mayoría de países realmente interesantes requieren de grandes inversiones o al menos unos ingresos mínimos considerables que la mayoría de los que empiezan no tienen todavía.

Por otro lado, antes de pensar en residir a la larga en ningún sitio tendrás que dar con un país o zona que realmente te guste. El joven y libre viajero permanente (me considero uno de ellos) prefiere explorar el mundo hasta que decide cuál es el lugar o los lugares idóneos para establecerse.

Las ventajas en fiscalidad y legislación no valen mucho si odias el lugar en el que vives. Al fin y al cabo, tienes que permanecer en tu lugar de residencia al menos durante medio año (183 días).

Este es el mayor problema para quien quiere tener una residencia fija en el extranjero: para conseguir el estatus de residente, en la mayoría de los países necesitas estar allí un mínimo de 183 días al año (algunos países tienen reglas específicas, como por ejemplo tener que estar un mínimo de 120 días repartidos en tres años, o tener un inmueble en alquiler durante todo el año). Si no cumples con ello, a menudo pierdes tu permiso de residencia.

Así, no es de extrañar que la mayoría de la gente joven prefiera no tener una residencia permanente.

Con todo, tras un tiempo viajando de un lado a otro, incluso el viajero más incondicional empieza a echar de menos tener un hogar en algún lugar del mundo. Por este motivo, muchas personas tratan de hacerse con una base en algún país.

Por suerte para ti, hay algunos países que no se toman muy en serio eso de los 183 días (hablaremos de algunos ejemplos, como Chipre, en futuros artículos). Esto significa que no tienes que estar allí durante medio año para obtener y conservar tu permiso de residencia.

Mientras que en los países más estrictos seguramente tengas que solicitar un nuevo permiso cada cierto tiempo, lo que a menudo viene acompañado de bastante burocracia y problemas, la mayoría de los países en vías de desarrollo te lo ponen mucho más fácil. Quizás ni siquiera tengan los medios para poder verificar cuánto tiempo has pasado realmente en dicho país.

Es más complicado saltarse la regla de los 183 días en las islas (ya que los vuelos son fáciles de comprobar), pero la mayoría de los países continentales no dan muchos problemas.

Paraguay, Nicaragua, Belice o Filipinas son países conocidos y bastante relajados en lo que respecta a la regla de los 183 días.

También hay países que intentan atraer expresamente a gente adinerada ofreciéndoles un permiso de residencia que no exige un período mínimo de estancia en el país. A menudo solo tienen que pagar un impuesto fijo para disfrutar de los derechos de tener una residencia permanente.

Malta, país que se lo pone relativamente fácil a los ciudadanos de la Unión Europea a la hora de obtener un permiso de residencia permanente estando en el país durante al menos 183 días al año, ofrece también un programa sin restricciones en cuanto a la duración de la estancia, pero en este caso tienes que pagar un impuesto fijo de 15.000 euros al año y comprar o alquilar una propiedad cara en la isla.

Residencia permanente y obligaciones fiscales

Pero, ¿por qué iba yo a querer una residencia permanente? ¿No me obligaría esto a pagar impuestos?

Si piensas que estás sujeto a las leyes fiscales del país en el que resides, estás en lo cierto. Pero estar sujeto a las leyes fiscales de un país no significa que realmente tengas que pagar impuestos.

Hay muchos países en los que los residentes (especialmente los extranjeros) están exentos del impuesto sobre la renta. Es más, a diferencia de lo que ocurre cuando no tienes una residencia, puedes ahorrar mucho dinero con impuestos sobre el capital e impuestos indirectos (IVA).

Existen 65 países en el mundo donde, si lo haces correctamente, puedes vivir libre de impuestos. Adicionalmente hay otros 15 países en los que el impuesto sobre la renta es mínimo, y que, gracias a que no tienen impuestos sobre los ingresos obtenidos en el extranjero, puedes mantener un negocio offshore (en un paraíso fiscal) sin ningún problema.

Es decir, tienes un total de 80 países entre los que puedes elegir tu residencia sin pagar apenas impuestos. Entre ellos los hay que te lo ponen más fácil, más difícil, y algunos directamente imposible para obtener un permiso de residencia.

Estos 80 Estados representan dos quintos del mundo, lugares donde puedes vivir como quieras, sin que las restricciones fiscales supongan un problema.

Puede que estés interesado en informarte algo más sobre estos 80 países en nuestro e-book enciclopedia del emigrante.

Sea como sea, estos países completamente libres de impuestos sobre la renta presentan un problema: resultan poco atractivos desde el punto de vista de la calidad de vida o mantienen criterios de inmigración que muy pocos son capaces de cumplir.

Sí que existen otros países que son atractivos y en los que yo, personalmente, estaría dispuesto a vivir en algún momento, países en los que puedes conseguir una residencia permanente con relativa facilidad.

Ahora, empecemos con las ventajas de tener una residencia. Por un lado, te protege de los riesgos que implica el viajar sin tener una residencia y por otro, te ofrece muchas oportunidades.

Te protege de ciertos problemas:

  • Te ayuda si en algún momento vuelves a tu país de origen.
  • Te protege ante posibles cambios de la ley o crisis.
  • Te ahorra problemas derivados de la falta de una dirección postal.

Te concede varias ventajas:

  • Te ayudará a evitar impuestos sobre el capital en tu país de origen.
  • Devolución de impuestos indirectos (como el IVA) bajo ciertas circunstancias.
  • Te ofrece mejores opciones de inversión, un acceso más fácil a los bienes inmuebles
  • Otros privilegios

A continuación me gustaría hablarte sobre estos aspectos detalladamente. Ten en cuenta que esta información se aplica principalmente a ciudadanos europeos, pero puede que también sea válida para otras nacionalidades.

6 ventajas de tener una residencia permanente

1. Te ayuda si en algún momento vuelves a tu país de origen.

A pesar de lo que puedas oír por ahí, aunque no estés domiciliado en ningún sitio, no pierdes ciertos derechos (y obligaciones). No estás fuera de la ley: nadie puede asesinarte, robarte ni hacerte su esclavo sin ser castigado.

Abandonas tus “derechos” en lo que se refiere a ayudas estatales, pero a cambio quedas liberado de otros muchos deberes. Es más, quizás incluso puedas votar en tu país de origen, aunque tal vez sea un poco complicado y ni siquiera te interese ya.

Con todo, viajar por el mundo sin residencia fija (ni obligaciones fiscales) durante unos años y luego volver a tu país de origen sin haber estado registrado en otro país durante ese periodo puede traerte algún que otro problema.

¿Cuál es el problema? Pues bien, las autoridades de tu país, al menos las financieras, se preguntarán dónde has estado en los últimos años. Podría ser que te hubieras dado de baja en el registro, pero en realidad hubieras seguido viviendo en secreto en tu país. O que realmente hayas estado en el extranjero, pero no se pueda comprobar durante cuánto tiempo.

Si no te cubres bien las espaldas, es muy probable que tengas grandes problemas con esto. El pago de impuestos atrasados con intereses es lo mínimo que puedes esperar.

Es más, incluso si puedes demostrar tu ausencia, nunca sabrás como evaluarán tu caso las autoridades. Definitivamente deberás guardar tu pasaporte con todos los sellos de entrada y salida, además de las facturas por vuelos y estancias de hotel. Hasta donde yo sé, al menos en Alemania, no hay casos en los que un viajero permanente que no haya tenido ninguna residencia fija haya tenido problemas a su regreso (más allá de los mencionados), pero esto no significa que vaya a seguir siempre así.

Por supuesto, has de tener en cuenta tus ingresos y capital total. Si no tienes mucho dinero puede que las autoridades financieras lo dejen pasar. Pero si has ganado mucho dinero en el extranjero, especialmente si ha sido durante un periodo largo, sería importante que te protejas de alguna manera. El permiso de residencia en otro país es la mejor manera de hacerlo.

De todas formas, si eres ciudadano de la UE no deberías tener muchos problemas. Simplemente puedes residir en otro país europeo durante un año y pagar los posibles impuestos de dicho año. Después de esto, deberías poder volver a tu país de origen sin ningún problema.

Ahora bien, me pregunto, ¿por qué ibas a querer volver a residir en tu país de origen? Realmente quieres pasar de pagar un 0% de tus ingresos a dejarte un 80% (entre impuestos, seguro obligatorio…)

2. Te protege ante posibles cambios de la ley o crisis.

En España la situación legal en lo que a darse de baja en el registro y vivir sin una residencia permanente respecta está claramente definida, por mucho que la gente pueda decir al respecto. Si no estás empadronado en España y tu lugar principal de residencia no está allí, no tienes la obligación de pagar impuestos. La única excepción es si trasladas tu residencia directamente a un país considerado paraíso fiscal. En este caso tendrás que seguir pagando impuestos en España durante 1+4 años tras dejar España (aquí te hablamos de ello y de cómo solucionar el problema).

Generalmente, la gente que no tiene una residencia permanente no está obligada a pagar impuestos, aunque esto puede variar de un país a otro. Los residentes en España, por ejemplo, todavía tienen que pagar impuestos durante cuatro años cuando se mudan a un paraíso fiscal. Igualmente, los residentes de muchos de los países de la Commonwealth tienen que demostrar la residencia en otro país para conseguir estar libres de impuestos.

Una residencia permanente simplemente no es buena idea en el caso de posibles cambios de la ley. Puede que quieras vivir en un lugar seguro, al que no le afecten las crisis que van a ocurrir en los siguientes años. Las crisis económicas no se han acabado de ninguna manera, los conflictos regionales y las guerras son inevitables, e incluso siempre cabe la posibilidad de una a nivel mundial. Puede que sea un factor a tener en cuenta el elegir un país que sea neutro y en gran parte autosuficiente, donde de alguna manera puedas aguantar a pesar de las grandes crisis.

Otro de los factores a considerar quizá pueda parecer una tontería a alguno. Pero puede que no le hiciera tanta gracia si realmente le cerrasen la entrada a otros países, una situación totalmente posible cuando se dan crisis humanitarias, políticas o económicas. Quien no tenga un plan B tendrá mala suerte.

Los campos de batalla, actuales y futuros, están en Eurasia y especialmente en Oriente Medio y el norte de África. Si este aspecto te preocupa,  te recomendaría que fijaras tu residencia en zonas geográficas periféricas.

Aspectos importantes a tener en cuenta son una economía que sea en cierto modo autónoma, neutral, y una situación geográfica estratégica.

Teniendo en cuenta estos aspectos, podrían encontrarse países interesantes en Sudamérica y Sudáfrica. Las islas no son recomendables, a no ser que sean lo suficientemente grandes.

Sin embargo, tú mismo debes decidir si estos son aspectos importantes para ti.

3. Te ahorra problemas derivados de la falta de una dirección física

La falta de un domicilio permanente merma la capacidad para comunicarse. Después de todo, no tienes una dirección en la que gestionar tu correspondencia. Aunque actualmente es posible hacer casi todo online, todavía hay algunos casos en los que se necesita una dirección.

Pero existen varias opciones para solucionar este problema. Puedes tener una dirección temporal cerca de tu ubicación actual, la dirección de tus padres, tu familia o tus amigos, o simplemente tener una oficina virtual que te envía tu correo cuando quieras tenerlo. Las posibilidades son variadas.

A pesar de que esto suele bastar para la mayoría de las tareas diarias, a menudo no es suficiente para algo bastante importante para todo viajero permanente: las cuentas bancarias off-shore, el cuarto punto de la Teoría de las Banderas.

Debido a leyes y acuerdos como el Estándar Común de Reporte para prevenir la evasión de impuestos, las leyes contra el blanqueo de capitales o la política de “conoce a tu cliente” para luchar contra el terrorismo, cada vez resulta más difícil abrir una cuenta bancaria en otro país.

Lo tiempos en los que entrabas a un banco suizo con una maleta llena de dinero se han acabado. En prácticamente cualquier sitio necesitarás algo como un comprobante de domicilio en forma de recibo vinculado a tu dirección.

Te hará falta un comprobante de domicilio, como un recibo de electricidad/agua o de teléfono/internet de los últimos tres meses donde se pueda verificar tu dirección de residencia. Al menos si quieres abrir tu cuenta bancaria a distancia, haciéndolo vía e-mail y no en persona. Si vas a un banco en persona e intentas abrir una cuenta bancaria, puede que tengas suerte y que solo necesites mostrar tu pasaporte. Pero esto varía mucho de un país a otro, e incluso de un banco a otro.

Por supuesto que no necesitas una residencia permanente para obtener tal factura de consumo doméstico. Es sencillo alquilar una habitación durante un mes, pues de todas formas necesitas un lugar en donde dormir. Después de tener la factura, no debería haber problemas para abrir una cuenta bancaria (por cierto, esta es la mejor estrategia contra el intercambio de información).

Pero puede que realmente quieras estar en un lugar durante más tiempo. Después de alcanzar un determinado beneficio, te aseguro que es muy bueno tener una residencia en el extranjero donde al menos vuelvas regularmente, independientemente de si la alquilas o no. Pero de todos modos, en la mayoría de los países necesitarás un permiso de residencia permanente antes de poder comprar propiedades.

Con una residencia en el extranjero, tienes el control completo de tu correspondencia, tus amigos pueden permitirse unas vacaciones baratas, puede que tengas ingresos por alquiler, además te beneficias de un domicilio fijo al que volver si quieres o si tienes que hacerlo.

Sé consciente de que algo como una base en otro país no significa necesariamente que haga falta un permiso de residencia allí. Puedes, por así decirlo, ser una persona sin domicilio fijo con domicilio. Esa fue mi experiencia en Malta.

La mayoría de las veces no puedes comprar una propiedad sin un permiso de residencia, pero alquilar es posible sin ningún problema. Si estás unos cuantos meses al año con una visa de turista en tu “piso de vacaciones” alquilado, seguro que queda solucionado el problema de la dirección. Pero te perderías las otras ventajas sobre las que voy a hablarte.

4. Te ayudará a evitar impuestos sobre el capital en tu país de origen.

Si te das de baja en el registro de contribuyentes de tu país de origen, mantener tus cuentas y broker allí no es un problema, no te convierte automáticamente en contribuyente (aunque si puede suponer que te hagan retenciones). De nuevo, las leyes pueden variar dependiendo del país.

Sin embargo, los ingresos por inversiones de capital te pueden obligar a tributar como no residente. Esto quiere decir que tus ingresos por intereses y dividendos serán automáticamente gravados en forma de una retención.

Los bancos y brokers retienen automáticamente los impuestos a abonar, lo que te ahorrará hacer la declaración de impuestos, ya que en general las entidades financieras correspondientes lo harán por ti.

Sin embargo, esto significa que, según el país en el que tengas tus cuentas, pueden quedarse con un buen pellizco de tus ingresos.

Por supuesto que no tienes por qué seguir usando cuentas o brokers en tu país de origen, pues existen suficientes alternativas. Pero a mucha gente le gusta mantener lo que tuvo durante mucho tiempo, especialmente si tienes buena relación con tu entidad bancaria o si aprecias el buen servicio de tu antiguo broker.

Después de todo, resulta cada vez más difícil abrir una buena cuenta bancaria en el extranjero (razón por la que nosotros ofrecemos servicios de asistencia a la apertura de cuentas bancarias).

Si no tienes una residencia no podrás escapar de los impuestos sobre el capital, pero sitienes una residencia en otro país y puedes probarlo, puedes solicitar que te eximan de los impuestos por ingresos en concepto de intereses en bastantes países.

5. Devolución de impuestos indirectos (IVA)

En muchos países (México, España, Argentina…) se añade a todos los precios el IVA. Sin embargo, este impuesto es solo para los que usan en producto donde lo compran.

Si resides fuera del país, en principio tienes la opción de pedir la devolución del IVA (como describíamos en un artículo del blog).

Así, si compras en la Unión Europea, pero vives fuera, tienes, al menos en teoría, la posibilidad de obtener una devolución del IVA. Puede que te hayas dado cuenta de que hay un mostrador para esto en los grandes aeropuertos.

La verdad es que por alguna razón lo de recuperar el IVA rara vez se utiliza. Paso mucho tiempo en aeropuertos y casi nunca he visto a gente usando los mostradores para las devoluciones.

Sí es verdad que es algo pesado recopilar todas tus facturas y archivar algunos documentos, pero tampoco me parece para tanto.

Al fin y al cabo estás recuperando un 21% en Argentina y España o un 16% en México. El esfuerzo bien merece la pena en las compras de artículos caros como PCs y móviles.

6. Oportunidades de inversión mejoradas y un acceso más sencillo a bienes inmuebles

Ya he mencionado que en la mayoría de los países se necesita un permiso de residencia para comprar un bien inmueble. Lo mismo sucede con un mejor acceso a ciertas inversiones.

Recientemente un cliente me habló sobre la posibilidad de asegurarse tasas de interés de entre un 10%-15% en Paraguay. Sin embargo, necesitas tener una residencia permanente allí para poder beneficiarte de esto. Afortunadamente, Paraguay es uno de los países en los que es más fácil obtener un permiso de residencia.

No importa si se trata de propiedades o de inversiones, con un permiso de residencia en el país adecuado, tendrás múltiples opciones.

¿Cuándo deberías empezar a buscar una residencia?

Espero haber conseguido aclarar lo que es un viajero permanente y las ventajas de tener una residencia. Al principio, el viajero permanente generalmente no tendrá residencia fija, pero, teniendo en cuenta las ventajas de tener una residencia, no creo que sea algo a lo que aferrarse para siempre.

No tener nunca una residencia no es lo más deseable para un viajero permanente.

Nos encontramos de nuevo con la paradoja del apátrida. ¿Eres un apátrida si tienes una residencia permanente en otro país? Sí, lo eres. Sucede lo mismo que con tu nacionalidad. No estás a disposición de un país si formas parte de dos. Puedes minimizar el riesgo de un final abrupto de tu viaje permanente si tienes una residencia fija. Ni hablar de las otras muchas ventajas que esto conlleva. Después de todo, siempre puedes renunciar a tu permiso de residencia abandonando el país o incluso conseguir varios (si los países son relajados en este aspecto).

Esto nos lleva a la pregunta de cuánto tiempo deberías estar sin una residencia permanente (considerando que es mala idea no llegar nunca a tener una). Es una pregunta complicada, que depende totalmente de tu caso particular.

Normalmente, deberías planteártelo después de unos 2-3 años de haber vivido como viajero permanente. Pero, si ya estás obteniendo ingresos, deberías pensar en conseguir la residencia en algún país incluso antes de darte de baja en el registro de tu país de origen.

Realmente depende de tus necesidades personales. Algunos prefieren tener un lugar donde estar permanentemente durante medio año. Sin embargo, si eres totalmente nómada, puedes retrasar esto un tiempo o puedes elegir para tu residencia permanente un país y no estar allí por períodos largos.

No tener una residencia permanente es una buena oportunidad para la gente joven que quiera empezar un nuevo negocio sin restricciones ni impuestos. Al mismo tiempo, pueden utilizar su libertad para descubrir muchos lugares del mundo en los que se imaginan viviendo en algún momento.

Eso sí, a largo plazo, te conviene tener una residencia permanente; no solo para protegerte de ciertos riesgos, sino también para sacar partido de las ventajas adicionales que esto supone.

Si quieres tramitar una residencia para evitar los problemas de los que hemos hablamos en este artículo, puedes echar un vistazo a las opciones de residencia más interesantes y contactarnos.

También puedes echar un vistazo a nuestra enciclopedia para el emigrante, en la que explicamos todo lo que necesitas saber para elegir a qué país emigrar. Eso sí, este ebook está de momento solo en inglés.

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