firmando contrato

En Librestado ya hemos hablado de cómo puedes hacer para vivir como viajero o turista perpetuo, sin residencia formal (de hecho tienes un curso para nómadas digitales que te explica cómo hacerlo paso a paso).

Algunos afirman que no es posible vivir como turista perpetuo y no dejar de pagar impuestos legalmente, sin embargo, si conoces la regla de los 183 días y sabes cómo usar un “país puente” ya habrás descubierto que esto no es cierto. Eso sí, los turistas perpetuos sin residencia se enfrentan a algunos desafíos.

En el artículo de hoy te explicamos cómo puedes cumplir con los requisitos formales viviendo como turista perpetuo, especialmente en lo concerniente a la factura de consumo, impuestos, y prodecimiento KYC (know your customer, es decir, los procedimientos de identificación frente a instituciones financieras).

Quienes dejan de tener un lugar de residencia fijo suelen preguntarse por uno de esos temas problemáticos: Si me preguntan, ¿qué dirección física debería dar?

Si lo único que necesitas es un lugar en el que recibir tu correspondencia, existe una gran variedad de posibilidades y proveedores. Puedes recibir la correspondencia en casa de algún familiar o amigo, o puedes contratar alguno de los muchos servicios que te escanean o reenvían tu correo.

Sin embargo no es eso lo que nos va a ocupar hoy. Nos vamos a centrar más en la conformidad legal y en la cuestión de cómo sobrevivir a la “due diligence” (procedimientos de identificación) de agencias de constitución de sociedades, bancos, brókers y otros proveedores de servicios financieros cuando no tenemos una residencia permanente.

Por qué no recomiendo la vía (aparentemente) más sencilla

El intercambio automático de información permite un seguimiento cada vez más estrecho de los evasores de impuestos. Sin embargo, esto es algo que acabamos sufriendo todos, también los que de forma totalmente legal, no tienen que pagar impuestos.

El del turista perpetuo no es un estatus que se adquiera de forma oficial (de hecho es más bien la ausencia de otros estatus), sino que se aprovecha hábilmente de diversas leyes, como la de los 183 días.

El efecto secundario de todo esto es que existen algunos procedimientos que para ciudadanos normales no suponen un problema, pero sí para alguien que vive de forma nómada (por ejemplo matricular un coche). Quién sabe, quizás los Estados estén usando algunos de estos procedimientos intencionalmente para dificultar las cosas al viajero perpetuo.

En particular me refiero a la factura de consumo (utility bill), con la que debes certificar tu residencia cuando requieres de los servicios de prácticamente cualquier institución financiera, incluso si solo quieres abrir una cuenta, constituir una empresa o similares.

Aparte de pedir la factura de consumo y el pasaporte (a veces también sirven recibos de la tarjeta de crédito o extractos de la cuenta bancaria), los reguladores continuamente se las apañan para encontrar nuevos impedimentos, que también discutiremos aquí.

Entre ellos podemos encontrar, por ejemplo, los números de identificación fiscal, que se han vuelto cada vez más comunes en la verificación.

Es más, ahora algunos proveedores piden la declaración de la renta o el geoetiquetado (geotagging), lo que significa que tienes que enviar una foto de tu pasaporte y factura de consumo de la dirección que coincida geográficamente con la ubicación donde se hizo la foto (no voy a profundizar en esto porque es algo muy fácil de manipular).

Los procedimientos KYC (Know Your Customer) de los proveedores de servicios financieros regulados son cada vez más extravagantes. Actualmente el simple pasaporte, documento de identidad o permiso de conducir ya no sirven para casi nada. Y llegará un momento en un futuro no muy lejano en el que ni siquiera la factura de consumo sea suficiente.

Entonces la pregunta es ¿cómo te las arreglas en un mundo cada vez más regulado si eres un amante de la libertad?

Pues fácil: lo primero es seguir leyendo este artículo y lo segundo, apuntarte y seguir el blog Librestado 🙂

En cuanto a la factura de consumo, la opción más fácil para algunos es valerse de Photoshop u otros programas de edición de imágenes. Pero deja que te diga algo primero:

La opción de falsificar una factura de consumo es muy poco aconsejable.

Hace mucho tiempo que los bancos cuentan con software capaz de reconocer tales falsificaciones por el número de píxeles y similares. En ocasiones incluso llaman al proveedor de la factura para verificar la información, lo cual permite descubrir incluso a los mejores falsificadores,

Pero lo más importante, falsificar documentos es ilegal y acabarían llevándote a juicio por falsificación de documentos presentados a instituciones financieras, además de probablemente por blanqueo de dinero o evasión de impuestos.

¿Y si me invento un número de identificación fiscal?

Pues lo mismo se aplica a quien piense que puede sencillamente inventarse un número de identificación fiscal.

Hay formas bastante sencillas de comprobar si el número es válido.

Por lo tanto, yo no te recomiendo seguir la vía fácil, sobre todo teniendo en cuenta que existen otras opciones para certificar tu residencia como viajero perpetuo que sí son legales, aunque en ocasiones haya que hacer algún truco.

A continuación, te mostraré algunas de estas formas, pero no sin antes mencionar lo que conlleva la acreditación de una residencia.

Razones para de la acreditación de tu residencia

En primer lugar, resulta útil recordar por qué todos los proveedores de servicios financieros requieren la verificación de los datos personales.

Debemos tener en cuenta que son muy pocos los proveedores que realmente desean hacer esta verificación. Sin duda conseguirían muchos más clientes y se ahorrarían mucho en costes si no tuvieran que aplicar procedimientos KYC cada vez más pesados.

Sin embargo, dado que trabajan en sectores regulados por el Estado, están obligados a verificar la identidad de sus clientes.

Son muy pocos los servicios financieros que todavía se pueden usar de forma anónima. Hasta hace poco se podían usar anónimamente tarjetas prepago con un límite de 1.000$ por operación si se recargaban con Bitcoin, pero esto ya no es posible.

Ahora necesitas como mínimo verificar tu pasaporte para que te concedan determinados límites.

La versión oficial es que el propósito es luchar contra el terrorismo y la criminalidad.

Puede que sea cierto y esta sea su intención (al menos de cara a los votantes), pero la realidad es que los terroristas y delincuentes siempre van a encontrar formas de organizar sus flujos financieros a pesar de tales regulaciones. Al igual que siempre han podido acceder a armas a pesar de las estrictas prohibiciones en muchos países.

Al final este tipo de leyes contra el terrorismo son en realidad solo un pretexto para conseguir la transparencia total del individuo. Se vigilan muy de cerca los asuntos financieros especialmente de los ciudadanos de países con fuerte presión fiscal.

Para ello se puso en marcha hace varios años el estándar de intercambio automático de información, que hace que se intercambien datos de cuentas de todo el mundo con las autoridades fiscales locales.

Aunque casi todos los centros financieros más atractivos del mundo ya han firmado esta iniciativa, también conocida como Common Reporting Standard (CRS), tiene más agujeros que un queso suizo.

Entre las numerosas lagunas destaca en particular el hecho de que el intercambio se da con el país desde el que se ha verificado la dirección. De momento no se tienen en cuenta otros factores como la nacionalidad, el certificado de empadronamiento o similares.

Por tanto, si tienes una factura de consumo por un inmueble en el extranjero puedes registrarte fácilmente con todos los proveedores de servicios financieros que quieras. Así, el intercambio de información se da, pero no necesariamente con el país en el que se tiene la residencia fiscal.

Podrás evitar el intercambio de información totalmente si la propiedad se encuentra en un país que no participe en el CRS. Pese a que no hay casi ninguna jurisdicción atractiva que no haya firmado el acuerdo, sigue habiendo muchos países fuera del CRS donde merece la pena adquirir un inmueble en forma de inversión.

Por ejemplo, la mayoría de países en desarrollo del mundo están fuera del intercambio de información porque un sistema semejante calibre sería demasiado para su infraestructura bancaria y los costes serían desproporcionadamente altos. Además de que dichos países cuentan con un bajo riesgo de evasión fiscal.

El que un país no participe en el intercambio significa no solo que no envía información, sino que tampoco la recibe. En este sentido son facturas de consumo interesantes la de lugares tan atractivos como Tailandia, Perú, Paraguay, Ucrania o la República Dominicana, pues no conllevan por ellas mismas un intercambio de información.

Tienes en el siguiente enlace otros países que actualmente no forman parte del CRS.

Sin obligación tributaria a pesar del intercambio de información

Incluso cuando en un futuro no muy lejano prácticamente todos los países se hayan al CRS y tu propiedad pasara a estar en un país con CRS, no tendría por qué ser esto necesariamente un problema.

Después de todo, si bien existe el peligro de que la información recibida pudiera salir del país, esto es bastante improbable, pues no hay tampoco razones para ello. Especialmente fuera de conglomerados como el de la Unión Europea es de suponer que no se enviará y comparará la información financiera recibida a otros países para verificar su veracidad.

Por supuesto debemos preguntarnos cómo evaluarán los países en los que no eres residente fiscal la información recibida. Si alguien verifica su lugar de residencia en uno de los países que decíamos antes (Tailandia, etc.), pero no vive nunca o casi nunca allí, en la mayoría de los casos lo más probable es que no pase nada.

Esto puede ocurrir porque el país ya tiene un sistema impositivo que exime a los ingresos extranjeros y, por ende, no tiene motivos para intervenir. Incluso si se tratase de un país que en el que sí tendrías que tributar, considerarán que el inmueble en propiedad se usa simplemente como residencia vacacional o que se alquila y se ha comprado como inversión.

Mientras cumplas con tus obligaciones tributarias locales respecto al inmueble y su posible alquiler, no deberías tener ningún tipo de problema.

Muy excepcionalmente este tipo de situación podría inducir al Estado en el que tienes el inmueble a investigar el caso más de cerca e incluso a intentar construirte un caso de residencia fiscal.

Sin embargo, esto es muy poco probable y solo podría ocurrir si la información recibida a través del CRS hace el caso muy apetecible. Para evitarlo deberás conocer las condiciones que te pueden conviertir en residente fiscal o elegir un país en el que de todas formas no tendrías que pagar impuestos.

Así, si usas o has usado una dirección en tu país de origen (ya sea este México, Argentina, España o cualquier otro país de alta presión fiscal) y haces el proceso de identificación bancario con dicha dirección o usas tu antiguo número de identificación fiscal, esto podría llevar a una investigación del caso.

La verificación podría considerarse un indicio de que tu residencia habitual sigue estando en tu país de origen y podría llevar a que algún inspector fiscal o investigador privado vigile la propiedad para ver quién vive realmente allí y si resulta que en realidad sigues residiendo allí.

Generalmente, a la hora de decidir tu residencia fiscal son decisivas las circunstancias reales, entre las que no se incluyen la dirección postal, cuentas, tarjetas de crédito ni tampoco verificaciones de tu domicilio previas a tu partida.

Es decir, si tienes alguna cuenta bancaria en tu país de origen, puedes generalmente usar los extractos bancarios en el proceso de identificación (KYC) siempre que el proveedor los acepte.

Sin embargo, este proceder tiene sus riesgos, especialmente si sigues pasando periodos relativamente largos en tu país de origen (incluso manteniéndote por debajo de los 183 días).

Por esa razón, solo es recomendable para aquellos que, tras dar de baja su residencia habitual, realmente no vaya a pasar apenas tiempo en su país de origen y además puedan demostrar de forma plausible que han estado en el extranjero.

Pero, por desgracia, la cosa no queda ahí.

Cada vez más bancos y proveedores de servicios financieros exigen facturas de consumo después de ya abierta la cuenta, una vez al año, o en casos extremos incluso de forma trimestral. Y, si no quieres poner en riesgo tu cuenta, deberás poder cumplir con este requisito.

Desafortunadamente, las facturas de consumo caducan. Por lo general, una factura de la luz puede presentarse con una antigüedad máxima de 3 meses.

En el próximo apartado vamos a hablar un poco más de estos documentos. ¿Qué es realmente una factura de consumo?, ¿hay formas alternativas de obtenerla legalmente?

La factura de consumo para el turista perpetuo (sin residencia habitual)

En general, las facturas de consumo consisten en una factura mensual que muestra el consumo del mes anterior. Normalmente se expiden para los gastos de luz, gas o agua. También suelen considerarse facturas de consumo las de teléfono fijo, televisión por cable o tarifa plana de Internet.

Para dificultar el uso indebido, por norma general no se aceptan facturas de telefonía móvil. Esto es porque se considera que con una tarifa plana de Internet o televisión por cable se necesita una residencia, en donde se instala la conexión correspondiente, mientras que esto no es necesario en el caso del celular.

Dependiendo del país regulador y del criterio del proveedor, también pueden valer los extractos de cuenta, facturas de tarjetas de crédito, referencias bancarias, certificados de seguro o documentos similares, siempre que la dirección de residencia esté visible.

Normalmente no se aceptan documentos creados o generados online. Siempre debe ser un documento original enviado en papel, aunque en la mayor parte de países ya no son muchos los proveedores que te envían la factura en papel. Sin embargo, con imprimir y escanear la factura de consumo o documento que te solicitan se puede solucionar el problema.

Los reguladores han calificado ciertos países como “países de alto riesgo” en lo que a blanqueo de dinero se refiere. Entre ellos también se encuentran paraísos fiscales, como Panamá. Pese a que en este caso por lo general podrás abrirte una cuenta, te encontrarás con ciertos requisitos adicionales. La mayoría de las veces tendrás que certificar tu pasaporte y factura de consumo.

Para la certificación deberás presentar el documento original, aunque en la mayoría de los casos el documento original de la factura de consumo es casi imposible de diferenciar de una copia creada desde el fichero digital impreso.

Para un certificación simple se puede acudir a abogados, contables, bancos, notarios y ciertos organismos estatales. En algunos casos es obligatoria la certificación notarial.

Dicho certificado debe incluir lo siguiente:

  • Sello o dirección comercial y teléfono de contacto
  • Número de registro / número de empleado (si procede)
  • Nombre
  • Firma
  • Fecha de la certificación

Pero aquí nos hemos adelantado un poco. Ahora te preguntarás, con o sin certificación, ¿cómo puede el  un turista perpetuo que no cuenta con una residencia fija acceder a una factura de consumo sin falsificarla?

Mientras que alquilar o poseer una propiedad será la mejor opción a la larga (véase más abajo), hay otra alternativa en caso de disponer de pocos recursos y no querer atarte a un lugar específico.

Existe la posibilidad de contratar y pagar una factura de consumo aunque no vivas en el país correspondiente.

Casi todo el mundo tiene algún conocido en otro país a quien poder recurrir para ello. El turista perpetuo puede, por ejemplo, pagar simplemente la factura de internet de algún amigo o conocido y pedir que vaya a nombre. Adicionalmente y a cambio del pago mensual puede pedir a su amigo que le reenvíe cualquier paquete o carta que le llegase (seguramente le enviarán allí el PIN inicial y la tarjeta de crédito).

En caso de que no se pudiera cambiar fácilmente el destinatario de la factura, se podría contratar un servicio adicional, quizás una segunda línea telefónica o parecido.

Sin duda existen muchas opciones para el viajero perpetuo ingenioso. A menudo ni siquiera tiene por qué ser un buen amigo, a veces basta con preguntárselo al propietario de la pensión u hotel del país en el que se encuentra.

Alguno que otra persona con alma emprendedora podría preguntarse por qué no ha hecho ya alguien un negocio de esto, quizás incluso Librestado directamente.

El problema es el alto riesgo que entraña este negocio, frente a un rendimiento relativamente bajo. Al fin y al cabo, tales facturas de consumo no son solo populares entre los PT sin residencia. También existen delincuentes de todo tipo que estarían encantados de aprovecharse de un servicio así.

Y si no conoces a la persona que te pide la factura de consumo ni dicha persona puede darte datos para verificar su identidad y dirección (de poder hacerlo no te pediría ayuda con la factura de consumo), podrías acabar teniendo problemas.

Si se utiliza esta factura de consumo para cometer algún delito, podrías acabar rápidamente en la cárcel por cómplice de terrorismo, blanqueo de dinero, evasión de impuestos o cosas similares.

Por lo tanto, aconsejo utilizar el truco de obtener una factura de consumo solo para propósitos legales.

Como ves, hay maneras creativas de obtener una factura de consumo y evitar tener que alquilar o comprar un piso. El coste de los servicios por los que recibes la factura de consumo suelen rondar los 50 a 100 €, pero la verdad es que sale más barato que pagar un alquiler.

Sea como sea, existen otras razones que podrían llevarte a preferir alquilar o comprar una vivienda.

Número de identificación fiscal y declaración de la renta – la mejor opción a largo plazo para el viajero perpetuo

Actualmente incluso los funcionarios y burócratas menos despiertos han entendido que es posible conseguir una factura de consumo sin tener una residencia real. Como resultado, las instituciones financieras demandan (a petición de los reguladores) cada vez más muestras de que se reside en el país indicado.

Una de las novedades es que se presta atención al número de identificación fiscal.

Para obtener un número de identificación fiscal en el país correspondiente tienes varias opciones.

A parte de la de inventarte uno (algo que no deberías hacer en ningún caso) cuentas con dos opciones más: conseguir un permiso de residencia permanente o generar obligaciones tributarias.

Lo mejor a largo plazo será combinar ambas opciones, ya que es probable que en algún momento también te pidan un documento nacional de identidad o copia de tu permiso de residencia.

Tener la residencia permanente no siempre significa que automáticamente tengas también un número de identificación fiscal.

Existen muchos países con tributación territorial en los que no es tan fácil obtener un número de identificación fiscal, al menos no lo es si no trabajas en el país y no pagas impuestos de algún modo.

Por ello deberías descubrir previamente si el país donde quieres pedir un permiso de residencia permanente asigna un número de identificación fiscal.

Por ejemplo, mientras que Paraguay ofrece la residencia sobre el papel generalmente más fácilmente, obtener un número de identificación fiscal no está exento de dificultades cuando no tienes nada que tributar.

Sin embargo, con el permiso de residencia en Panamá obtienes a través del carné de identidad nacional (para cuya adquisición deberás hacer una tercera visita al país) un número de identificación fiscal, pero solo estás obligado a presentar una declaración de la renta si pasas al menos 183 días al año en Panamá.

La residencia permanente no siempre conlleva una obligación tributaria, pero en la mayoría de los casos es suficiente mientras evites tener una residencia habitual en otros países.

Por otra parte, tener un número de identificación fiscal no significa necesariamente que hayas hecho la declaración de la renta.

Cada vez más bancos te piden una declaración de la renta a la apertura de la cuenta al principio, y después de forma anual, incluso cuando en tu país de residencia la ley no te obliga a realizarla.

A los bancos y Estados no solo les interesa saber si has pagado tus impuestos, sino que quieres saber qué ingresos has generado.

La declaración de la renta generalmente no se puede falsificar pues puede verificarse. Además, brinda una visión precisa de los ingresos y la situación económica de la persona que la presenta.

Este conocimiento sobre tus bienes e ingresos permite al Estado saber si valdría la pena trabajar en buscar formas de construirte una residencia fiscal en el país.

Si bien combinar una residencia permanente con un número de identificación fiscal y la factura de consumo a través de terceros es una solución viable de momento, no es el non plus ultra.

A largo plazo, el empresario o inversor sin residencia fija debería optar por adquirir bienes inmuebles, debido a las ventajas que llevan consigo.

Por qué una propiedad inmueble en el extranjero es la mejor forma de cumplir con los requisitos formales

Adquirir un inmueble en el extranjero no es algo que deba hacerse a la ligera.  Muchas veces se engaña a los emigrantes para que paguen precios demasiado elevados o adquieran propiedades sobre las que otros tienen derecho.

Además, no se deben subestimar los consiguientes costes de administración y mantenimiento, especialmente si no te encuentras en ese sitio.

No obstante, una propiedad en el extranjero es la mejor manera para un turista perpetuo de cumplir a largo plazo con todas las regulaciones actuales y futuras. Todo esto sin que suponga un gasto o incluso ganando dinero.

No tiene por qué ser un chalé caro en una ubicación privilegiada. Incluso un apartamento pequeño de una sola habitación en un edificio prefabricado a las afueras de cualquier ciudad puede servir.

¿Por qué adquirir una vivienda?

Pues bien, con una vivienda propia generalmente tendrás todas las facturas de electricidad y agua que necesites. Si por algún motivo estos gastos estuvieran a nombre de un tercero, probablemente puedas al menos tener factura de Internet, televisión o teléfono en dicha casa.

Por supuesto, un piso así puede cumplir también otras funciones. Puede servir como almacén, para recibir correo o para tener una vivienda alternativa en caso de crisis. Además, también puedes alquilarlo y sacar algo de dinero.

Alquilar tu piso en el extranjero no solo es interesante por el dinero que puedas conseguir. Con el alquiler se genera un beneficio local, que en todos los países del mundo recae bajo la obligación tributaria sobre ingresos nacionales.

Aunque hay muchos propietarios que (ilegalmente) no declaran sus ingresos por alquiler y algunos países no los gravan, en principio los ingresos por alquiler siempre tributarán en el país donde se encuentre el inmueble, aunque sea como no residente.

El alquiler de un piso, por lo tanto, nos permite tener un número de identificación fiscal, lo que en este caso conlleva tener que declarar impuestos.

La ventaja: se trata solo de una declaración de impuestos como no residente. Es decir, no aparecen todos tus ingresos a nivel universal, sino únicamente aquellos que hayas generado en dicho país. De este modo evitas que el Estado en el que tienes el inmueble caiga en la tentación de convertirte en residente fiscal.

Como ya decíamos, no es necesario que sea un piso caro, en muchos países en vías de desarrollo tienes opciones interesantes por 10.000 o 20.000 €. Por regla general no tardarás mucho en recuperar tu inversión y gozarás de una fuente de ingresos pasivos adicional. Eso sí, tendrás que esforzarte en encontrar un país adecuado y conseguir una persona de confianza que se encargue de la gestión del inmueble.

La inversión en bienes inmuebles en el extranjero es un tema en sí mismo, así que ya hablaremos de ello en mayor profundidad en otra ocasión.

Ten en cuenta que esto no es solo interesante desde el punto de vista de la inversión o porque te gustaría tener una segunda vivienda. En general, esta inversión te ofrece plena seguridad y conformidad legal frente a los procedimientos KYC, ya que puedes usarla para generar una factura de consumo, un número de identificación fiscal y posiblemente una declaración de la renta.

Si algún día también tuvieras que acreditar la residencia, tener la vivienda suele ser de ayuda para obtener el permiso de residencia, porque en muchos países tener una propiedad de cierto valor es un requisito previo.

Todo esto hace posible que los viajeros perpetuos que no desean atarse a ningún país puedan reunir todos los requisitos para constituir empresas y abrir cuentas bancarias.

¿Y qué más requisitos podría inventarse los Estados? Supongo que solo es cuestión de tiempo que se vincule el intercambio automático de información también a la nacionalidad. Pero también en ese caso hay soluciones.

Al final este es lo que más asusta a políticos y burócratas de todo el mundo. El viajero perpetuo, un individuo móvil que atraviese las fronteras a su antojo cada vez que las cosas se pongan mal y los Estados aprieten las tuercas a sus ciudadanos. Esta es la razón por la que hacen grandes esfuerzos para limitar la libertad de movimiento del individuo (al menos si se trata de un individuo con dinero).

Si no nos permiten hacer dinero (con un negocio), conservarlo (en una cuenta) y  multiplicarlo (broker), tampoco nos quedan muchas opciones para poder vivir sin estar atados a ningún lugar. Solo así consiguen que la gente siga viviendo en los países de alta presión fiscal.

Por eso existen tantos requisitos formales y procedimientos de identificación, no solo para parar a delincuentes y terroristas.

Espero que mi artículo te haya dado algunas ideas para superar todas estas trabas que nos imponen los Estados a través de bancos y demás institutos financieros.

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