Si crees que Dubái es una ciudad árabe como cualquier otra, estás completamente equivocado. Lo cierto es que hay muchísimo que contar acerca de esta maravillosa ciudad.

De hecho, Dubái no se parece a nada que hayas visto antes.

Este artículo está dividido en tres partes: pasado, presente y futuro, con el presente dividido a su vez en factores internos y externos. Gran parte del pasado explica el éxito del presente, y lo que sucede hoy determina la prosperidad del Emirato el día de mañana.

[Nota: Esta es una carta de amor a Dubái de nuestra colaboradora Juliana, que vive allí la mayor parte del año. Como brasileña que ha vivido en Alemania durante mucho tiempo, ha encontrado en Dubái un centro de vida que encarna su visión de futuro y la combina con seguridad y todo tipo de comodidades. Dubái es, por supuesto, solo uno de los 7 Emiratos Árabes, pero podemos garantizarte que es el más especial en todos los sentidos, razón por la que dedicamos este artículo específicamente a Dubái.]

El pasado

Dubái era un desierto con algunos modestos pueblos de pescadores. A principios del siglo XX, la ciudad empezó a convertirse en un importante puesto comercial en el Golfo Pérsico, sobre todo tras el descubrimiento de perlas de gran calidad en sus aguas.

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión en la historia de Dubái se produjo en la década de 1960, con el descubrimiento de yacimientos de petróleo: aunque disponía de menos reservas que sus vecinos —la cantidad de petróleo hallada en la región no era nada comparada con la de Abu Dhabi, por ejemplo—, Dubái las aprovechó con visión de futuro para iniciar una fase de modernización y urbanización intensivas. La familia gobernante, en especial el jeque Rashid bin Saeed Al Maktoum, se dio cuenta de que el petróleo no duraría para siempre, por lo que invirtió sabiamente en infraestructuras, educación y en el sector empresarial para crear una economía diversificada y sostenible.

Los gobernantes de Dubái ven la ciudad como un negocio que debe aportar valor, no como un recurso que debe exprimirse hasta quedar seco. Sabían que, para atraer a la gente, primero se debe crear un hermoso jardín… y ya vendrán las mariposas por su propia voluntad.

Decidieron transformar el desierto en una ciudad futurista que ofreciera la mejor calidad de vida posible y un índice de felicidad maximizado. Es por ello que Dubái comenzó a invertir con rotundidad en proyectos urbanísticos sin precedentes.

Desde el primer momento, la familia real de Dubái puso todo su empeño en atraer a la mejor mano de obra para hacer realidad las visiones que tenían para este Emirato: se centraron en estructuras audaces e innovadoras con el objetivo de atraer a más gente de Europa y Estados Unidos. Este planteamiento condujo a la creación de atracciones e instalaciones únicas que distinguieron a Dubái en la escena internacional.

Un elemento clave de esta estrategia fue la creación de su propia aerolínea, Emirates Airlines, reconocida a día de hoy como una de las principales del mundo. Con su servicio de primera clase y su amplia flota de aviones de última generación, Emirates ha establecido nuevos estándares en el sector del transporte aéreo internacional.

Otro paso decisivo fue el desarrollo del Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC). En la actualidad, el DIFC es el principal centro financiero de las regiones de Oriente Medio, África y Asia Meridional. El DIFC proporciona una plataforma para proveedores de servicios financieros e instituciones de todo el mundo, y se ha convertido en un centro neurálgico para los negocios y las finanzas.

Dubái también introdujo localmente el concepto de zonas francas: zonas económicas especiales que ofrecen a empresas e inversores ventajas fiscales y más libertad para sus negocios. Estas zonas han demostrado ser un gran éxito y siguen atrayendo inversiones y actividad empresarial internacionales.

El mercado inmobiliario de Dubái es también uno de los más rentables del mundo. Con su combinación de propiedades de lujo, modernos complejos residenciales y desarrollos comerciales, Dubái ofrece una amplísima gama de oportunidades de inversión y se ha convertido en un punto de atracción para inversores inmobiliarios de todo el mundo. La evolución de Dubái de pueblo pesquero a centro inmobiliario mundial es ciertamente increíble.

Sus líderes tomaron medidas audaces, visionarias y ambiciosas para convertir la región en el «mejor lugar» del mundo: sabían que el petróleo no duraría para siempre y que la riqueza de esta fuente debía convertirse en valor para los ciudadanos de todas las nacionalidades.

En las décadas siguientes, la ciudad se convirtió en un importante centro comercial y financiero.

Dubái también es conocida por querer hacerlo todo más grande y mejor que ningún otro país: la construcción del puerto de Jebel Ali en los años setenta, el mayor puerto artificial del mundo, fue un importante paso en esta dirección. En la década de 1990, la ciudad empezó a posicionarse como centro turístico mundial. Proyectos descomunales como la construcción del Burj Al Arab y más tarde del Burj Khalifa —el edificio más alto del mundo— cimentaron la reputación de Dubái como la ciudad de los superlativos. De hecho, hasta el pasaporte emiratí es el número 1 en el ranking de pasaportes de todo el mundo (¡mejor incluso que el alemán o cualquier otro pasaporte europeo!).

Para hacer aún más atractiva la ciudad tras el revés de la pandemia en 2020, Dubái introdujo la Golden Visa, vinculada a inversiones en propiedades o saldos bancarios, con la que además pretendió atraer talento a la ciudad (profesionales expertos y empresarios de éxito). Naturalmente, desde Librestado también podemos ayudarte a conseguir una Golden Visa.

En 2023, Dubái superó la barrera de los 3,6 millones de habitantes.

El presente

Factores internos: Dubái va mucho más allá de ser una maravilla moderna

Un factor muy importante es el fiscal, porque hablando claro los impuestos son sencillamente un robo: desde Librestado promovemos el estilo de vida del Viajero Perpetuo por varias razones, pero una de las principales es que permite ahorrarte los impuestos legalmente. Como Turista Perpetuo puedes salir de un infierno fiscal sin tener que entrar en otro.

¿Has pensado alguna vez que elegir el lugar perfecto para vivir, donde puedas ser tú mismo sin tener que preocuparte por la duración de la estancia o la residencia fiscal, no es tan sencillo como parece? Hablo de un lugar en el que vivir de forma prácticamente permanente y pagar un 0 % de impuestos sobre la renta… o en el que sencillamente pasar más de 6 meses al año, por si te cansas de viajar permanentemente o no quieres mudarte de golpe de forma definitiva a un único destino.

Desde luego que hay islas remotas o países por la zona de Oriente Medio que cumplan esta descripción, pero si le das mucha importancia a la calidad de vida, las infraestructuras modernas, las libertades civiles y religiosas, la comodidad y una cierta proximidad al mundo occidental; tu lista de opciones realistas se reduce drásticamente. En los otros pocos destinos atractivos probablemente no te dejen siquiera entrar si no dispones de millones de dólares en activos con los que comprar tu nacionalidad.

A veces uno desearía vivir en una ciudad que no le constriña y limite, que no le ponga de los nervios y que no esté en mitad de la nada, como las típicas islas en las que las infraestructuras o las cadenas de suministro sean extremadamente limitadas o precarias. Por supuesto que vivir en una isla durante un tiempo puede ser emocionante y atractivo, pero a largo plazo no suele ser nada práctico, a menos que adaptes considerablemente tu estilo de vida a las limitaciones que ello conlleva.

Esa combinación soñada de libertad fiscal con un estilo de vida que satisfaga todos tus deseos y necesidades es realmente rara de encontrar.

Dubái, sin embargo, podría ser precisamente ese lugar soñado: es una ciudad donde disfrutar de calidad de vida y seguridad, una ciudad que nunca duerme, con servicios asequibles y comodidades que hacen la vida diaria más fácil y gratificante.

Si tu objetivo es ahorrar, hay países donde puedes vivir bien con poco, que de hecho suelen ser los destinos favoritos de los viajeros perpetuos y nómadas digitales de la comunidad: México, Sri Lanka, Vietnam, Indonesia, Tailandia, Colombia, Camboya, Serbia, Paraguay, Costa Rica y muchos otros… pero ninguno ofrece la calidad de vida de Dubái (o de los Emiratos Árabes en general). O bien no son destinos seguros, o sus infraestructuras están considerablemente desfasadas, o no resultan ideales para vivir en familia, o están subdesarrollados, o resultan peligrosos, o en ellos impera la corrupción, o abanderan ciertos prejuicios… y así podría seguir todo el artículo enumerando inconvenientes.

La población de Dubái está compuesta por un 85 % de inmigrantes. Inmigrantes estos, de más de 200 nacionalidades, y todos, vivimos en perfecta armonía. ¿Cómo es esto posible cuando, al mismo tiempo, en otras partes del mundo como en Suecia, Estados Unidos o Alemania, por ejemplo, las diferencias parecen separar a la gente en lugar de unirla?

En Dubái no hay tensiones raciales porque la situación no es la de una «mayoría» contra una «minoría». De hecho, los emiratíes representan menos del 10 % de la población, y existe la sensación de que «todo el mundo ha venido a mejorar su vida»: unos vienen para salir de la pobreza y ganar un sueldo decente con el que mantener a su familia, otros para convertir su sueldo bruto en su sueldo neto, y otros lo hacen para mejorar espectacularmente su calidad de vida y su potencial de ingresos.

La ciudad te acoge, te permite instalarte, contribuir, prosperar y crecer. Si uno camina por Dubái con los ojos abiertos y los oídos bien atentos, tendrá la impresión de que una de cada tres personas con las que se cruza podría ser un socio comercial o un cliente. Las actividades comerciales son un eje fundamental de la vida, y por ello la ciudad ofrece grades oportunidades para hacer negocios. Dubái está abierta a que todo el mundo viva en armonía y promueve la máxima tolerancia: la gente viene aquí porque quiere estar en Dubái. Claro, puede que «odien» sentirse lejos de casa, de sus familias y de sus amigos; pero ganan un dinero decente que enviar a sus seres queridos. Por tanto, Dubái les ayuda a alcanzar un objetivo y cumplir un propósito que su país de origen no podía proporcionarles.

En Dubái no tienes que «convertirte a la cultura árabe», y ni siquiera tienes que aprender el idioma. Si lo comparamos con Alemania, por ejemplo, donde los extranjeros que no hablan alemán están sencillamente acabados y no tienen acceso a oportunidades en el país. Aquí no tienes que renunciar a tus raíces, a tus costumbres ni a tus tradiciones para encajar o ser aceptado en el país. Puedes ser tú mismo siempre que respetes que los demás también lo sean.

La riqueza es más que bienvenida en Dubái, el talento es reconocido y bien remunerado, y la ciudad aprecia a quien aporta valor.

Lo que hace que Dubái sea tan especial

  1. Calidad de vida: lo de Dubái es sencillamente inexplicable. Aquí se tiene de todo y en todos los aspectos, con todo rango de precios, servicios, variedad y calidad. En Dubái se vive muy bien gracias a las posibilidades y oportunidades, y todos los aspectos que enumero a continuación forman parte, más o menos, de este primer motivo que es la excelente calidad de vida. La ciudad puede no ser perfecta, pero ya entramos en cuestión de gustos. La pregunta es, ¿qué ciudad rinde más y tiene más que ofrecer que Dubái?
  2. Seguridad: Dubái es una de las ciudades más seguras del mundo, si no la más segura de todas (no hay borrachos ni alborotadores por las calles). Pasear por aquí es increíblemente seguro, y nadie te atacará ni te robará, ni siquiera el gobierno. Si se atrevieran a hacerlo, no me cabe duda de que su población se despertaría y vaciaría Dubái al día siguiente.
  3. Respeto: la gente de Dubái es muy considerada. Aquí nadie te mirará por encima del hombro ni te juzgará, porque cada uno tiene su propia historia, origen y costumbres. Todo el mundo es amable y simpático contigo (siempre con un «buenos días, ¿cómo le va hoy, señora/señor?») y, naturalmente, tú te comportarás de la misma manera allí, sin prejuicios ni condescendencia.
  4. Ritmo frenético: aquí todo va muy deprisa, sobre todo los servicios. La cita que incluso en países teóricamente más avanzados, como Alemania, llevaría semanas conseguir, Dubái puede conseguírtela en el mismo día. Alquiler de pisos, citas médicas, permisos de conducir… incluso la instalación de cortinas y espejos de pared: ¡Todo se hace en un santiamén! Además, a la mayoría de los servicios de la Administración se accede online mediante una app y los documentos se entregan por correo postal.
  5. Comodidad y confort: en Dubái ya no hace falta salir de casa, porque puedes conseguirlo todo por internet. Y cuando digo todo me refiero a absolutamente todo: Dubái ofrece muchos servicios prácticos que te ahorran tiempo y facilitan la vida. Por ponerte un ejemplo, en los aparcamientos subterráneos de los edificios, centros comerciales y supermercados se ofrece un servicio de lavado de coches a mano.
  6. Oportunidades de crecimiento: da la sensación de que aquí todo el mundo quiere crecer y crear, ya que predomina la cultura del trabajo duro. Se nota que la gente trabaja con ahínco y da lo mejor de sí misma, así que ni siquiera el cielo es el límite —porque sí, las oportunidades están ahí, y solo es cuestión de quién las aprovecha—. Todo el mundo está decidido y motivado, y no existe una cultura de la envidia en la que unos quieren robar a otros (como en la socialdemocracia europea o los socialismos americanos). ¡Aquí los friegaplatos y los taxistas también se hacen millonarios!
  7. Red de contactos: si hay un lugar donde se cumple aquello de «estar en el lugar indicado en el momento indicado con la persona indicada», es sin duda Dubái. Aquí todo el mundo se reúne: en Europa todo el mundo está desperdigado por las ciudades, por los distintos países o por el mundo… pero de alguna manera todo el mundo para en Dubái —al menos como escala entre otros 2 destinos—. Y los expatriados suelen ser personas sociables.
  8. Innovación: Dubái es una ciudad que siempre ha tenido visión de futuro, y hoy está donde está por su ambición. No se puede crecer si no se adopta una postura innovadora, y aquí hay tantos factores de los que hablar que resulta difícil conectarlos todos. Un buen ejemplo es la siembra de nubes para hacer más habitable el entorno de Dubái, pero esta ciudad puede hacer mucho más que manipular el clima.
  9. Oportunidades: Dubái ofrece muchísimo, tanto en términos de movilidad profesional —sin topes salariales y oportunidades de empleo— como en términos de aumentar el margen de beneficios o de poder cuidar de uno mismo, conocer parejas y amigos interesantes y disfrutar de la vida de diferentes maneras.
  10. Exención de impuestos: los impuestos son un robo… quítatelos de en medio con Librestado. Si buscas un paraíso seguro desde el punto de vista legal con una carga fiscal del 0 % sobre las ganancias personales y de capital, solo tienes que venir a Dubái. Que la exención del IRPF se mantenga a largo plazo es algo que nadie puede asegurar… pero actualmente aquí puedes conseguir que tus ingresos brutos se transformen instantáneamente en tus ingresos netos.
  11. Oportunidades para ganar dinero: aquí se respira un ambiente de negocios, conexiones y asociaciones. Es muy fácil hacer nuevos contactos y ampliar tu red, lo que aumenta tus opciones para ganar dinero, conocimiento y calidad de vida.
  12. Infraestructura, orden y limpieza: toda la ciudad está impoluta y todo parece funcionar a la perfección. Probablemente en el país en el que vivas, unos 10 minutos antes de la hora de cierre de tu supermercado local, un empleado pasa por la tienda con una máquina con la que limpia el suelo. Bueno, en Dubái hay algo parecido, pero también en los garajes de los edificios residenciales e incluso en las aceras. Muchos edificios tienen gimnasio y piscina y, aunque el acabado de los pisos no esté a la altura de la calidad alemana, no cabe duda de que en Dubái se puede vivir muy bien. Si tu piso se llena de moho, no tienes de qué preocuparte: probablemente ya estén construyendo uno nuevo al lado de tu casa.
  13. Ocio y tiempo libre: Dubái ofrece una amplia gama de actividades de ocio, desde safaris por el desierto hasta parques acuáticos y lujosos balnearios. La ciudad tiene algo para todos los gustos, como playas, parques o numerosos eventos culturales. Esta diversidad hace de Dubái un lugar ideal para el ocio y el entretenimiento que hace tiempo que dejó de tener nada que envidiar a otras metrópolis internacionales.
  14. Entretenimiento: desde centros comerciales y de ocio de categoría mundial hasta eventos y festivales de gran repercusión… Dubái es un centro neurálgico del entretenimiento global. La ciudad atrae a artistas y eventos internacionales y ofrece una amplia gama de opciones de entretenimiento para todas las edades. Además, la ciudad ofrece comida deliciosa en todas partes
  15. Tolerancia: nadie te lo pone difícil, nadie te desprecia y nadie te juzga. Dubái es conocida por su actitud tolerante hacia las diferentes culturas y estilos de vida. La ciudad promueve una cultura de respeto y aceptación, y permite que personas de distintos orígenes convivan en armonía, porque aquí todos somos hermanos y hermanas. Indios y pakistaníes, israelíes y árabes, armenios y turcos… entre otros muchos grupos étnicos, conviven aquí en paz y armonía.
  16. Paz: Dubái es una ciudad pacífica con un entorno político estable. Los dirigentes del emirato conceden gran importancia a la paz social y la armonía entre los residentes y visitantes de la ciudad. Si inicias una pelea en un bar, puedes acabar en la cárcel.
  17. Servicios: Dubái es, ante todo, un país de servicios. La ciudad ofrece servicios de primera clase en casi todos los ámbitos de la vida: desde transporte público eficiente hasta servicios gubernamentales rápidos, la ciudad está diseñada para satisfacer las necesidades de sus residentes y visitantes. Servicios como la limpieza, el mantenimiento y los repartos de mensajería están diseñados para ser extremadamente eficientes y cómodos. Los repartidores te llamarán, e incluso puedes acordar con ellos la hora a la que quieres que aparezcan por tu casa.
  18. Inversiones: Dubái es un centro mundial de inversión, centrado en industrias con visión de futuro como lo son las energías renovables, la tecnología y el desarrollo sostenible. Con su normativa mercantil liberal y su entorno económico estable, la ciudad atrae a inversores de todo el mundo —especialmente del sector inmobiliario—.
  19. Rentabilidad: desde la inversión inmobiliaria hasta el turismo (alquileres a corto plazo/Airbnb) y la innovación tecnológica, la ciudad atrae a inversores que buscan altos rendimientos. La estrategia de Dubái para establecerse como centro mundial de negocios y comercio ha contribuido a convertirla en uno de los mercados más rentables del mundo. Su economía diversificada y en constante evolución ofrece un entorno en el que pueden prosperar tanto las empresas locales como las internacionales.
  20. Arquitectura: más allá de los rascacielos se encuentra la verdadera alma arquitectónica de Dubái. La ciudad honra su pasado con la conservación e integración de la arquitectura árabe tradicional en el paisaje urbano moderno. Cada edificio cuenta una historia, ya sea por su diseño, por la elección de materiales o por su función en el tejido urbano de la ciudad. Dubái quiere ser más grande y mejor, y no duda en desafiar a la física, pero sus edificios reflejan mucho más que eso.
  21. Asistencia y sanidad: Dubái da mucha importancia a la asistencia sanitaria y ofrece instalaciones médicas punteras. La ciudad atrae a los mejores médicos y especialistas del mundo y ofrece servicios asistenciales y sanitarios de alta calidad. Todos los médicos que visité me hicieron sentir muy cómoda.
  22. Educación: Dubái también es una excelente opción para las familias con niños, pues alberga algunas de las mejores escuelas públicas del mundo. Sin embargo, no existe una escolarización obligatoria estricta como la de muchos países. Prolongar las vacaciones una semana no supondrá ningún problema para los pequeños —al fin y al cabo, tú eres el cliente que paga por su educación, y no paga precisamente poco normalmente—. El homeschooling también está explícitamente permitido y, además, un gran número de instituciones educativas alternativas prometen precisamente el programa adecuado para cada niño: clases reducidas, excelentes infraestructuras y profesores motivados, así como un inmejorable programa de actividades, harán que tus hijos se sientan tristes cuando lleguen las vacaciones y no puedan ir más al colegio.
  23. Opciones para el cuidado de los niños: continuemos con el tema de los hijos. Si los adultos están de viaje o sencillamente desean pasar una velada romántica, Dubái ofrece muchísimas opciones —y con costes bastante más bajos que en cualquier otra parte del mundo—. Las niñeras que viven permanentemente en el piso familiar son más la norma que la excepción. Por tan solo 1000 € al mes, no solo dispondrás de un excelente servicio de guardería, sino que además no tendrás que preocuparte más de las tareas del hogar. Este motivo por si solo convierte a Dubái en la base perfecta para las parejas que viajan mucho, tengan o no hijos.
  24. Diversidad y variedad: Dubái es una ciudad cosmopolita con una población muy diversa. Aquí viven y trabajan personas de más de 200 naciones, lo que se traduce en una rica diversidad cultural y un ambiente social vibrante.
  25. Clima y playas: Dubái goza de un clima soleado y cálido todo el año y ofrece hermosas playas en el Golfo Pérsico. Estas características naturales la convierten en el destino favorito de los amantes de la playa y del sol. ¡Es una gran combinación de ciudad y playa! Y, a tan solo 2 horas en coche, el Océano Índico ofrece aún más posibilidades.
  26. Ubicación (base/hub): Dubái es un centro estratégico entre Oriente y Occidente. Su situación geográfica la convierte en un centro ideal para el comercio, el transporte y el turismo entre Europa, Asia, Oceanía y África. Desde aquí se puede viajar fácilmente a todos los países del mundo, y con un nivel de comodidad que no tiene parangón en prácticamente ningún otro lugar —sobre todo porque hay varias conexiones adicionales en la cercana Abu Dhabi, así como en la propia Dubái—. Como residente, la entrada a través de Smartgates es igualmente sencilla.
  27. Libertad y estilo de vida despreocupado: En Dubái, el mundo está a tu servicio y la ciudad permite a sus residentes y visitantes disfrutar plenamente de la vida. La sensación de libertad es mucho mayor aquí que en Europa, ya que las restricciones reales son más de sentido común. Lo normal es que la adhesión a ciertas normas culturales potencie tu sensación de libertad en lugar de perjudicarla.
  28. Oferta de lujo: La ciudad es un paraíso para los amantes del lujo y la exclusividad, ya que ofrece muchos servicios y ofertas premium, así como experiencias personalizadas. Si no se puede hacer en Dubái, ¡es que no se puede hacer en ningún lugar!
  29. Shopping: la ciudad ofrece una experiencia de compras inigualable. Aquí hay de todo, especialmente centros comerciales… ¡que tienen hasta sus propias estaciones de esquí!
  30. El epicentro de la riqueza: la ciudad no solo atrae a personas adineradas, sino que también es un lugar sumamente importante para instituciones financieras y empresas internacionales. Aquí la riqueza se trata bien, se cuida y se valora; no se la maltrata ni se la culpa de los problemas de los demás, como ocurre en casi todos los demás países del mundo —especialmente en occidente—.
  31. Refugio: para muchos, Dubái es un lugar de refugio y esperanza. Es un crisol donde los sueños pueden hacerse realidad y donde personas de todo el mundo pueden encontrar un nuevo hogar y una nueva comunidad. Este papel de hogar global hace de Dubái un lugar valiosísimo, especialmente cuando el mundo exterior se desmorona y marchita. Puede que las guerras estén geográficamente cerca, pero la verdad es que no se pueden sentir más lejos. El sistema de defensa nacional, altamente equipado, garantiza que siempre sea así.
  32. Orientación hacia el futuro: Dubái es una ciudad que mira constantemente hacia el futuro. Con proyectos como la iniciativa «Smart City» y la visión de Marte 2117, la ciudad muestra su determinación de estar a la vanguardia del desarrollo mundial. Dubái está invirtiendo mucho en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías para dar forma a un futuro sostenible e innovador. Mientras algunas ciudades «envejecen», Dubái rejuvenece —o, al menos, lo intenta con todas sus fuerzas—. Aunque visites la ciudad varias veces al año, siempre tendrás algo nuevo que descubrir.
  33. Ambición y audacia: Dubái personifica el espíritu de ambición y audacia. Es una ciudad que no teme abrir nuevos caminos, ya sean proyectos de construcción innovadores, desarrollos tecnológicos pioneros o iniciativas culturales audaces, y este espíritu se transmite a sus residentes. Dubái es el hogar de los optimistas que quieren escapar de la decadencia del mundo occidental.

En esta ciudad, el sol brilla todo el año y proporciona una constante sensación de calidez y alegría de vivir. La economía no solo es fuerte, sino también estable, lo que crea un entorno seguro para los negocios y la inversión. La educación también es una prioridad que Dubái garantiza con creces, con escuelas de alta calidad y la opción del homeschooling, que ofrece a los padres una fantástica flexibilidad.

Dubái es un punto de atracción para empresarios y hombres de negocios de todo el mundo, sobre todo por la facilidad para crear una empresa. La mano de obra disponible refleja un crisol de culturas, una mezcla multicultural que ofrece una perspectiva global y diversos enfoques del mundo empresarial.

Las oportunidades de desarrollo profesional están a la vuelta de la esquina: la ciudad es un trampolín para tu carrera, pues te ofrece innumerables oportunidades de desarrollo personal y profesional.

En cuanto a la libertad y los derechos de la mujer, en Dubái no hay opresión, ni mucho menos. Las mujeres no religiosas no están obligadas a vestir ropas tradicionales, no hay restricciones ni prohibiciones en el vestir ni en el estilo: se puede ser uno mismo sin nada que ocultar. El único lugar donde se espera que las mujeres se cubran un poco más la piel —y me refiero a llevar pantalones largos y camisetas de manga larga— es en las oficinas oficiales del Gobierno (por ejemplo, al solicitar un visado o matricular un coche a tu nombre). Las parejas de hecho pueden dormir juntas y compartir vivienda sin temor a consecuencias legales, y el consumo y la compra de alcohol están permitidos. Todo es «normal» aquí, y los estilos de vida que no molestan a los demás son aceptables en Dubái: aquí la gente es amable, simpática, educada y decente. No siempre fue así, pero ahora casi todos los puntos anteriormente polémicos están no solo despenalizados, sino deliberadamente legalizados.

Lo que me gusta menos

Naturalmente, como en cualquier otra ciudad, hay algunos aspectos negativos de Dubái que no debemos pasar por alto:

  • Impuestos indirectos: aunque Dubái no recauda ningún impuesto directo, existen numerosos impuestos indirectos, o más bien tasas. Hay una pequeña tasa por casi todos los servicios o actividades: existen tasas por expedición o renovación de visados, tasas municipales en función del importe del alquiler, etc. Naturalmente, no hay que olvidar el impuesto sobre las ventas del 5 % que se aplica en todos los países del CCG desde 2018, así como el nuevo impuesto de sociedades del 9 %, que solo se aplica a partir de generosos límites de facturación y beneficios —estarás libre de impuestos si tu facturación se mantiene por debajo de unos 260 000 €—.
  • VPN y llamadas de WhatsApp: los servicios de VoIP (voice over IP), como las llamadas de WhatsApp, están bloqueados en los EAU. Zoom, Google Meets y Microsoft Teams sí están permitidos. Por ello, muchas personas utilizan VPN para saltarse estas restricciones. Si bien esto funciona bien, debes saber que está prohibido utilizar así esta tecnología aquí.
  • Juguetes sexuales y OnlyFans: la venta y posesión de juguetes sexuales está prohibida por ley en Dubái. Del mismo modo, el acceso a sitios web y plataformas que podrían considerarse ofensivas —como OnlyFans— están restringidas o bloqueadas. Irónicamente, sin embargo, Dubái está lleno de escorts y modelos.
  • Homosexualidad: en teoría, la homosexualidad es ilegal en Dubái. En la práctica, sin embargo, existe una vibrante comunidad LGTB a la que no se persigue mientras se mantenga en el ámbito privado y no salga del armario públicamente.
  • Alcohol: el alcohol no se puede comprar en los supermercados con normalidad, como en otros países, sino solo en tiendas especiales para las que se necesita una licencia si eres residente. Desde hace algunos años, sin embargo, puedes conseguir esta licencia en cuestión de minutos. Solo pueden seguir sirviendo alcohol los hoteles y los restaurantes en determinadas zonas (como Bluewaters Island, por ejemplo). No obstante, en estas zonas puedes encontrar prácticamente de todo —y, de hecho, ofrecen algunas de las mejores coctelerías del mundo—.
  • Dubái es una ciudad pensada para moverse en coche: si bien los taxis son baratos, desplazarse a pie no es una opción la mayoría de las veces, porque la ciudad es inmensa. De todas formas, aplicaciones como Uber, Careem y demás facilitan los desplazamientos para quienes carecen de vehículo propio.
  • Tráfico intenso: este problema es bastante autoexplicativo, aunque se puede paliar en gran medida si se escoge una ubicación óptima y se evitan las horas punta.
  • Prohibición de drones: el uso de drones está estrictamente regulado en Dubái. Está prohibido volar drones sin la autorización correspondiente. Por otro lado, los taxis aéreos planean despegar en Dubái a partir de 2025, y ya se está probando el uso de drones para el reparto de paquetes.
  • Casinos y juegos de azar: también están prohibidos (de momento), aunque actualmente la situación está empezando a cambiar en Ras Al Khaimah, y se rumorea que ya se puede disfrutar de máquinas tragaperras en los sótanos de los hoteles de Bluewater Island.
  • Censura: el gobierno ejerce cierto control sobre el contenido de los medios de comunicación.
  • Deudas: realmente no sabría decir si esto es una ventaja o una desventaja, pero al final lo he puesto en esta lista. Si vives por encima de tus posibilidades, no aguantarás mucho en Dubái. La legislación es muy favorable a los acreedores, e incluso las domiciliaciones bancarias fallidas pueden acarrearte problemas. Aunque ya no conduce directamente a la cárcel, sí que deberás vigilar de cerca tus asuntos financieros locales para evitar posibles disgustos. Si vas a invertir en inmuebles para alquilarlos o si ofreces tus servicios a clientes en Dubái, desde luego esto será una ventaja para ti.

Para los musulmanes devotos, Dubái es un auténtico agujero de depravación. Precisamente es vecina de Sharjah, donde ni siquiera podrías salir a la calle en pantalón corto, donde el alcohol está completamente prohibido y existe un gran respeto por las costumbres islámicas tradicionales. Sin embargo, la proximidad con Dubái y los precios considerablemente más bajos de la vivienda lo convierten en un destino atractivo para muchos.

Factores externos: seguridad y sanidad

Sí, el mundo fuera de Dubái parece no hacer más que empeorar: estamos en un período de volatilidad que sin precedentes desde hace mucho tiempo, sufrimos una recesión económica mundial, vemos tipos de interés más altos durante más tiempo, ventas históricas en el mercado de bonos, inflación continuada, embotellamientos en la cadena de suministro y limitación de recursos, cambio climático, desaceleración en China, la política del Banco de Japón, subidas de los precios del petróleo, problemas en los mercados emergentes, debilitamiento de las economías occidentales, la cultura woke, la deuda pública insostenible, la descarada tendencia hacia tasas impositivas más altas, el creciente control gubernamental, la falta de privacidad, el aislamiento, las monedas digitales emitidas por gobiernos (CBDC), la volatilidad de los mercados financieros, la revolucionaria intromisión de la IA, el aumento progresivo del control en general, las crecientes olas migratorias y, por último pero no menos importante, los estragos de guerras y más guerras. Me refiero a la inminente amenaza de una tercera guerra mundial, de los conflictos entre Rusia, Ucrania y los Estados Unidos, de la OTAN y Rusia, del conflicto en Palestina entre Israel y Hamás, de China y Taiwán, de Occidente contra Oriente, del conflicto Líbano-Hezbolá, de Yemen, de Etiopía-Eritrea…

Dubái es un refugio completamente seguro, un oasis resistente y pacífico que ofrece protección integral frente a todo tipo de formas de violencia: espiritual, psicológica, pública, física, agresiva, financiera… ¡de todo lo que puedas imaginar!

La gente lucha por más libertad, salud y seguridad. La gente y el capital emigran, y emigran a los Emiratos Árabes Unidos: refugiados ricos, familias, inversores pasivos, propietarios de empresas, grandes bancos y fondos de alto riesgo, jubilados, autónomos, trabajadores a distancia y empresas —pequeñas y grandes— se trasladan a Dubái.

El futuro

Dubái es en sí misma un gran lugar en el que pasar tiempo y disfrutar de la vida, además de un centro de interés mundial con una de las mayores economías. Dubái aspira a convertirse en una de las ciudades más habitables en 2040. Según el propio gobierno, «los objetivos clave del Plan Maestro Urbano de Dubái 2040 son modernizar las zonas urbanas de Dubái, mejorar la eficiencia de los recursos, desarrollar comunidades más dinámicas, sanas e integradoras, y duplicar la cantidad de espacios verdes y recreativos». También pretenden crear un entorno saludable para residentes y turistas, y proporcionar medios de movilidad sostenibles y flexibles.

El Plan Maestro Urbano de Dubái 2040 persigue varios objetivos clave para que el desarrollo urbano de Dubái esté orientado al futuro, como los siguientes:

  • Duplicar los espacios verdes y recreativos.
  • Lograr que las reservas naturales y las zonas rurales representen el 60 % de la superficie total del emirato.
  • Establecer varios corredores verdes para conectar las zonas de servicios, residenciales y de trabajo.
  • Promover el uso de senderos, bicicletas y medios de movilidad sostenibles.
  • Aumentar la superficie destinada a hoteles y actividades turísticas en un 134 %, y ampliar la superficie destinada a actividades comerciales hasta 168 kilómetros cuadrados.
  • Aumentar en un 25 % la superficie destinada a instalaciones educativas y sanitarias.
  • Ampliar las playas públicas en un 400 %.

El Plan Maestro Urbano pretende fomentar el uso del transporte público y los desplazamientos tanto a pie como en bicicleta, así como desarrollar una base de datos de planificación integral para apoyar la toma de decisiones y aumentar la transparencia.

Hay otros proyectos más atrevidos, como el Dubai Reef, el Dubai Loop y la Dubai Healthcare City, entre otros muchos.

Según el Khaleej Times, «EAU ha invertido más de 40 000 millones de dólares en energías limpias en los últimos 15 años, y tiene previsto invertir otros 163 500 millones en fuentes de energías limpias y renovables en las próximas tres décadas, a medida que avanza hacia la neutralidad de carbono».

La diferencia en la transición energética respecto a Europa —especialmente respecto a los países del centro y norte del continente— es que en Dubái brilla el sol, tiene la intensidad adecuada y atrae inversiones extranjeras en lugar de prometer cosas para ganar votos y que luego sean los ciudadanos los que paguen el pato.

Esto ayuda incluso a revitalizar otros emiratos: Dubái sirve de puerta de entrada a mercados menos conocidos o explorados en Abu Dhabi, Ras Al Khaimah, Sharjah e incluso otros países del CCG, como Arabia Saudí (con proyectos como el Neom, Mukaab/Cube y demás) o Qatar (que también compite por el reconocimiento internacional).

Según The Banker, el estatus de Dubái como centro financiero y de negocios digitales en auge está en consonancia con la ambiciosa estrategia de economía digital del gobierno, lanzada en 2022, que pretende duplicar la contribución de la economía digital al PIB de los EAU —del 9,7 % en 2022 al 19,4 % en los próximos 10 años—. Su estrategia hace hincapié en los grandes avances en infraestructura digital, promueve nuevos sectores de alto rendimiento (como la inteligencia artificial) y pretende aumentar las competencias técnicas y la experiencia en todo el país.

Las principales críticas que recibe Dubái

Si buscas información sobre Dubái, seguro que te encuentras con algunas de las opiniones que hemos querido comentar a continuación.

Dubái es una ciudad sin identidad cultural

  • Realidad: la cultura de Dubái es un rico tapiz tejido a partir de sus raíces beduinas, tradiciones islámicas y su diversa población expatriada. La ciudad celebra tanto su patrimonio tradicional como la perspectiva global que aportan sus residentes internacionales.
  • Eventos e instituciones culturales: Dubái acoge numerosos festivales culturales (el Dubai Shopping Festival, el Dubai Jazz Festival…) y alberga instituciones como la Ópera de Dubái y el Museo Etihad, que celebran el arte local e internacional. Artistas de talla mundial son invitados día sí y día también a esta gran ciudad.
  • Gastronomía: la cocina emiratí es una mezcla de influencias de Oriente Próximo y Asia. Los restaurantes que sirven platos tradicionales como harees y machboos, así como la comida callejera, reflejan la diversidad cultural de la ciudad.
  • Arte y arquitectura: la escena artística de la ciudad es vibrante, con galerías como la avenida Alserkal, que exhiben arte contemporáneo. La arquitectura tradicional de barrios como Al Bastakiya contrasta con los modernos rascacielos, lo que transmite una fascinante sensación de mezcla entre lo viejo y lo nuevo.

Dubái no tiene historia

  • Trasfondo histórico: aunque la moderna Dubái parece una nueva ciudad surgida de la nada, su historia se remonta al tercer milenio antes de Cristo. La zona que rodea Dubái Creek era un pequeño puerto de pesca y perlaje, parte integral de la economía antes del bum del petróleo. Todavía se pueden visitar muchos lugares interesantes que conservan este encanto milenario.
  • Yacimientos arqueológicos: yacimientos como el de Jumeirah y el de Al Qusais ofrecen información sobre antiguos asentamientos y vínculos comerciales con civilizaciones como la mesopotámica.
  • Museos y lugares de interés cultural: El museo de Dubái, en el Fuerte Al Fahidi, muestra la historia local de la ciudad. Las aldeas culturales y los astilleros tradicionales de dhows que puedes visitar en Al Jaddaf ilustran el patrimonio marítimo de Dubái.

Dubái no tiene naturaleza

  • Paisaje desértico: la Reserva de Conservación del Desierto de Dubái es un testimonio de la conservación del hábitat natural del desierto. Aquí se puede experimentar el ecosistema original del desierto, incluidas especies autóctonas como el órix de Arabia. Los más temerarios también pueden recorrer las numerosas dunas en jeep o en buggy.
  • Ecosistemas montañosos y costeros: la región de Hatta ofrece un paisaje montañoso con posibilidades para practicar senderismo y descenso en kayak. El litoral de Dubái incluye manglares naturales y arrecifes de coral, cruciales para la biodiversidad marina. Los aficionados a los deportes náuticos encontrarán aquí el destino de sus sueños.
  • Parques y jardines: el Dubai Miracle Garden —el mayor jardín de flores naturales del mundo— y el Safa Park —un espacio verde urbano— muestran los esfuerzos por integrar elementos naturales en la ciudad. En el barrio de Al Barari, los residentes pueden disfrutar de decenas de kilómetros de senderos en impresionantes espacios verdes. Solo al llegar a las zonas más altas te das cuenta de que en realidad sigues en el desierto.

Todo en Dubái es artificial

Bueno, para empezar, ¿cuál es tu definición de artificial? ¿Artificial significa creado por el hombre y no de forma natural? Si nos atenemos a esta definición, me temo que todo lo que nos rodea es artificial hasta cierto punto. Tu piso allá donde vivas es completamente artificial —no surgió de la erosión del mar ni creció como un árbol desde el suelo—. Tu maquillaje también es artificial, como lo es tu ropa, tus muebles, el pan con el que acompañas diariamente tus comidas… Espero haber dejado claro mi argumento.

Dubái no tiene alma

La verdad es que no sé cómo a alguien se le puede ocurrir semejante afirmación. ¿Qué significa exactamente que una ciudad «tenga alma»? Si existe una ciudad con alma, esa sería Dubái, como refleja su increíble diversidad: esta ciudad es un crisol de nacionalidades, lenguas y culturas, pues conviven gentes de más de 200 naciones que contribuyen a crear una comunidad viva y multicultural. Esta diversidad se celebra a través de diversos festivales culturales, gastronómicos y musicales que reflejan el carácter global de la ciudad.

Y si hablamos del alma que nos mueve a querer crecer, a querer ser mejores, la que hace que los niños se ilusionen ante los retos de la vida y quieran disfrazarse de Buzz Lightyear para volar a las estrellas —hasta el infinito y más allá—; ¿cómo puede nadie decir que una ciudad como Dubái no tiene alma cuando brilla con fuego en los ojos para evolucionar día a día y convertirse en el mejor lugar para vivir del mundo? La gente se siente como en casa y quiere quedarse a vivir, y todos los países reconocen el alma incansable de Dubái para mejorar.

El alma de Dubái también se refleja en su ambición, innovación y empeño por ofrecer calidad de vida, seguridad y oportunidades a todos los que viven en la ciudad o la visitan.

Dubái es demasiado caluroso

Sí, y Alemania es DEMASIADO fría, ¿y qué?

Claro que hace calor en verano, y la elevada humedad de la región no mejora la situación, pero tampoco es el fin del mundo. Solo tienes que aceptar que te quedarás en casa unos meses más y que necesitarás instalar aire acondicionado, del mismo modo que en la mayoría de países europeos necesitas radiadores, calefacción por suelo radiante, asientos calefactables, calentadores de manos, bolsas de agua caliente… durante largos meses. Y eso por no hablar de la necesidad de ponerse capas y capas de ropa para salir a la calle, hasta parecer una cebolla, así como bufandas, guantes, botas impermeables, paraguas… me entra frío solo de pensarlo. Lo más curioso es que en Europa la gente no se queja tanto del clima —quizás porque están acostumbrados a depender de la calefacción para estar cómodos, mientras que depender del aire acondicionado se nos hace inconcebible—.

Sea como sea, al igual que ocurre en el sur de España y en otros países con climas extremos, siempre puedes decidir irte de vacaciones a otro país durante la época que prefieras evitar. En Dubái, además, te resultará más fácil ahorrar para esas vacaciones, ya que no pagarás impuestos sobre tus ingresos (al contrario de lo que ocurre en España).

Dubái es demasiado caro

En realidad, este reproche depende mucho de con qué destino lo compares. Según Numbeo, para tener el mismo nivel de vida que en varias ciudades alemanas, necesitas las siguientes cantidades de dinero en Dubái (suponiendo que vives de alquiler en ambas ciudades):

  • Múnich: para mantener el mismo nivel de vida equivalente a 5100 € en Múnich, necesitas 5435,50 € (21 776,10 AED) en Dubái.
  • Frankfurt: para mantener el mismo nivel de vida equivalente a 4500 € en Frankfurt, necesitas 5397,60 € (21 624,20 AED) en Dubái.
  • Berlín: para mantener el mismo nivel de vida equivalente a 4900 € en Berlín, necesitas 5422,90 € (21 725,70 AED) en Dubái.
  • Hamburgo: para mantener el mismo nivel de vida equivalente a 4700 € en Hamburgo, necesitas 5334,60 € (21 371,90 AED) en Dubái.
  • Düsseldorf: para mantener el mismo nivel de vida equivalente a 4600 € en Düsseldorf, necesitas 5370,50 € (21 515,60 AED) en Dubái.
  • Stuttgart: para mantener el mismo nivel de vida equivalente a 4200 € en Stuttgart, necesitas 5394,20 € (21 610,50 AED) en Dubái.
  • Colonia: para mantener el mismo nivel de vida equivalente a 4200 € en Colonia, necesitas 5385,30 € (21 574,90 AED) en Dubái.
  • Dresde: para mantener el mismo nivel de vida equivalente a 3900 € en Dresde, necesitas 5411,90 € (21 681,30 AED) en Dubái.

¿Es más caro? Sí, si lo miras desde un prisma puramente matemático y te quedas únicamente con las cifras, entonces sí. ¿Pero es realmente más caro? En ninguna ciudad alemana se puede experimentar la vida como en Dubái, ni en tamaño ni en posibilidades. Quizás Berlín se le acerque, pero aun así sale perdiendo significativamente en cuanto a seguridad. El coste de la vida en ciudades más pequeñas, en zonas rurales, en destinos que ofrecen un estilo de vida más sencillo y tranquilo (como podría ser Europa del Este o el Sudeste Asiático) no sirven para esta comparación —porque siempre se puede vivir más barato y con menos comodidades, incluso en Dubái—. Ahora bien, para mantener un nivel de vida de 4500 € o más (suponiendo que gastes todo tu sueldo y no ahorres nada), tendrías que ganar 9000 € en Alemania (o en cualquier otro país que te robe la mitad del sueldo con sus impuestos). ¿Y cuánta gente gana realmente eso en Alemania? Al contrario de lo que ocurre en Alemania (o España a estos efectos), 9000 € brutos en Dubái equivalen a 9000 € netos, (no a 4500 €).

La moraleja de la historia es la siguiente: los que realmente viven en Alemania pagan un alto precio, financian los gastos del gobierno y del Estado, y además tienen que soportar el condenado frío y el mal humor de la gente allí durante largos meses, sin beneficiarse de ninguna de las ventajas que ofrece Dubái.

Dubái es solo para ricos

Aunque Dubái es conocida por su lujo y extravagancia, la ciudad ofrece un amplio abanico de opciones para todos los bolsillos. Hay zonas residenciales incluso para la amplia clase media de la ciudad. Además, el costo de vida en Dubái varía mucho, lo que permite a personas de distintas rentas vivir y trabajar en la ciudad. Una gran parte de la población dedicada a las profesiones de servicios de menor nivel no gana 1000 € al mes y aun así disfruta de la vida en Dubái, porque sigue siendo mucho mejor que sus países de origen.

Los ricos no vienen a Dubái porque sea cara y ofrezca grandes lujos: la principal razón es casi siempre la seguridad personal. Aquí, incluso los multimillonarios pueden moverse libremente sin guardaespaldas, algo inconcebible en la Europa de hoy en día (y menos todavía en América).

Dubái es un ejemplo de esclavismo moderno que explota a la mano de obra pobre

Muchos trabajadores inmigrantes proceden de países con escasas oportunidades económicas —como India, Pakistán, Bangladesh, Filipinas, África, etc.—. En Dubái suelen encontrar salarios más altos y mejores oportunidades laborales que en sus países de origen, y este incentivo económico es un factor importante en su decisión de trabajar en Dubái. Estos trabajadores suelen enviar una parte importante de sus ingresos a sus familias y, de hecho, ese dinero resulta una fuente crucial de ingresos para muchas de estas familias.

¿Sería mejor para ellos permanecer en una situación (aún) más miserable en su país de origen y no poder mantener a sus familias?

No te confundas: Dubái no es el villano de esta historia, pues de hecho depende en gran medida de esta mano de obra. Los villanos son los gobiernos que están quebrando los países más pobres hasta el punto de que los locales se ven obligados a emigrar y buscar fortuna en otra parte. Estos emigrantes se someten a cualquier condición que impongan los países a los que emigran —y cuando las condiciones son tan buenas como las de Dubái, no sienten ninguna necesidad de volver a sus países—.

Por lo menos Dubái les permite ganar más dinero y matricular a sus hijos en las escuelas de la ciudad para que encuentren mejores condiciones de vida que las que ofrecen sus países de origen, lo que provoca un cambio socioeconómico lento y gradual.

Todas estas ideas erróneas y prejuicios suelen provenir de personas que, o bien nunca han estado en Dubái y se limitan a repetir como loros lo que oyen sin pensamiento crítico, o bien equiparan y confunden a Dubái con otros países de la región que si merecen todo tipo de críticas y condenas.

¡Mashallah!

Como has podido ver, resulta imposible no reconocer a día de hoy la grandeza de Dubái y su tremendo potencial de futuro. Es innegable que Dubái ha evolucionado desde el puro polvo de las insignificantes arenas del desierto hasta la metrópolis más atractiva de la actualidad en un lapso de solo unos 50 años.

Dubái es un excelente lugar en el que vivir, en el que plantar una base o en el que simplemente pasar tiempo y disfrutar. Por eso, hemos publicado este post, para que todos nuestros lectores lo sepan y puedan comprobarlo por ellos mismos. Por supuesto, también como inspiración para todos aquellos que quieran dejar de pagar la mitad (o más) de lo que ganan en impuestos, para aquellos que quieran vivir en una ciudad increíble que lo tiene todo y para todos los gustos.

Dubái lleva un camino impresionante para convertirse en un modelo mundial de desarrollo sostenible e impulsora de tecnologías innovadoras; y la calidad de vida que ofrece sobresale de entre todas sus virtudes.

Naturalmente, puedes contar con nosotros para planificar tu salida y dar tus primeros pasos en Dubái: como siempre, somos tu socio de confianza también en la metrópolis del desierto.

Tanto si deseas vivir aquí de forma permanente, como si quieres establecer una base; sea que necesitas una residencia sobre el papel que te facilite el acceso a instituciones bancarias o que quieras un plan B ante la desastrosa situación de Europa y América; Dubái es el destino indicado para ti. Por menos de 10 000 € al año puedes obtener un visado permanente para ti y tu familia —además, puedes renovar este visado en cualquier momento y solo te exige entrar al país una vez cada 180 días—.

Dubái también puede ser una gran opción como segunda residencia para quienes siguen «atrapados» en el sistema, privacidad financiera incluida. El hecho de que las cuentas solo estén disponibles para residentes también implica que no hay intercambio de información.

Y si temes las reformas fiscales que puedan surgir en el futuro, como el nuevo impuesto de sociedades que te obliga ahora a llevar una contabilidad, simplemente tienes que evitar la residencia fiscal local. Con una estancia inferior a 90 días y sin propiedades o alquileres a largo plazo a tu nombre, puedes aprovechar las numerosas oportunidades que ofrece Dubái sin correr el riesgo de convertirte en residente fiscal aquí.

De todos modos, la obligación de pagar impuestos en Dubái solo te afecta si superas el amplio límite de exención de 1 millón de AED de volumen de negocios o 375 000 AED de beneficios. Te garantizo que se puede vivir perfectamente en Dubái con mucho menos de ese dinero. Además, en lugar de una empresa en una zona franca, puedes seguir operando libre de impuestos y contabilidad con una LLC estadounidense … incluso con un alto volumen de negocios: si en el peor de los casos te achacan una residencia fiscal siempre puedes recurrir a un manager fiduciario. Por cierto, ¡las cuentas de negocios estadounidenses y las cuentas privadas de Dubái armonizan a la perfección!

Y si no quieres tener una empresa, también puedes obtener un visado con una inversión inmobiliaria: a partir de un valor de 2 millones de AED, puedes incluso obtener una Golden Visa que te exima del requisito de entrada regular —y que tiene una validez de 10 años—. También en este caso, tanto nosotros como nuestros contactos inmobiliarios podemos brindarte la mejor ayuda posible. La ciudad es también especialmente interesante como lugar de inversión.

Sea lo que sea que quieras hacer en Dubái o en los Emiratos Árabes Unidos, te invito a ponerte en contacto con nosotros. Librestado tiene excelentes contactos locales que no te dejarán vagando solo por el desierto.

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