Existen diferentes formas para conseguir un pasaporte adicional de forma totalmente legal, y muchas razones para hacerlo. Te lo explicamos más a fondo en este artículo.

¿Crees que tienes que conformarte con tu nacionalidad para siempre solo porque naciste en un lugar concreto? ¿Piensas que todos tenemos que escoger un solo país para toda la vida?

La verdad es que no eres el único que lo piensa. Pero lo cierto es que no importa si eres español, alemán, argentino, mexicano o si tienes a cualquier otra nacionalidad, tú mismo puedes elegir la ciudadanía que más te convenga.

No tienes por qué dejarte limitar por lo que diga un trozo de papel.

La nacionalidad: expectativas y realidad

Hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial —hace poco más de cien años— apenas había pasaportes. La gente podía viajar sin prácticamente ningún obstáculo y establecerse en el país que quisieran sin mayores problemas. Mucho ha llovido desde entonces, para perjuicio de la mayoría de nosotros. A día de hoy todos estamos atados a un trozo de papel llamado pasaporte, que nos reduce a todos y a cada uno de nosotros a un número.

Sin embargo, no tenemos por qué resignarnos a que un pasaporte, que adquirimos por haber nacido —por suerte o por desgracia, según a quién preguntemos— en un determinado país, determine toda nuestra vida.

La ciudadanía puede estar regulada legalmente a través de nuestros pasaportes, pero la verdadera nacionalidad está en nuestra mentalidad. Muchos extranjeros residentes en nuestro país de origen tienen ciertamente una forma de ser más acorde a los estándares típicos, aunque no tengan la nacionalidad. Y, por el contrario, nos encontraremos con muchos nativos que no sientan pertenecer a su país de origen, aun teniendo la nacionalidad.  Los hay que sienten que pertenecen a otros países y otros que no pertenecen a ningún lugar. Se hacen llamar a sí mismos ciudadanos del mundo, apátridas en conciencia, personas libres del peso del Estado.

Por qué hacerse con una nacionalidad adicional

Lo que comienza en la mentalidad, no tiene por qué desvanecerse en la realidad. Quienes no se quieran conformar con lo que el destino les ha dado al nacer tienen varias opciones para cambiarlo. No solo hablamos de cambiar la mentalidad, sino de cambiar la realidad a través de la adquisición de otras ciudadanías.

Muchas personas ni siquiera son conscientes de ello, pero potencialmente tienen derecho a solicitar un segundo pasaporte, es decir, pueden conseguir una segunda nacionalidad. Dependiendo de tu país de origen, a menudo es incluso posible ser ciudadano de múltiples países. Solo algunos países, como Singapur o Arabia Saudí, lo prohíben explícitamente, pero incluso en estos países es posible renunciar a otras nacionalidades y luego obtener una nueva. La nacionalidad a la que perteneces depende exclusivamente de ti mismo.

Las nacionalidades no son más que un medio para conseguir un fin. Son tus herramientas en tu camino hacia una vida libre y feliz.

Siendo mexicano, argentino o español, por ejemplo, podrás obtener una segunda nacionalidad en Latinoamérica sin ningún tipo de problema. Con pasaporte en la Unión Europea te encontrarás con la misma situación si adquieres nacionalidades en la UE también.

Según tu nacionalidad original, los trámites necesarios para mantener pueden diferir. En ciertos casos y, sobre todo si llevas mucho tiempo sin usar el pasaporte de una de tus nacionalidades, es posible que tengas que solicitar mantener la ciudadanía en algún momento.

Ahora quizás te preguntes, vale, muy bien, pero yo pensaba que lo de los segundos pasaportes era cosa de espías y millonarios. Concretamente, ¿cómo puedo conseguir otra nacionalidad sin tener una millonada en el banco y por qué debería hacer el esfuerzo de conseguirla?

Si llevas tiempo leyendo el blog de Librestado y estudiando la Teoría de las Banderas, probablemente sepas la respuesta. En lugar de estar a merced de los caprichos de un solo país, lo mejor es diversificar los riesgos entre dos o más países. Como en los negocios, sin duda es preferible no dejarse guiar simplemente por un posible sentimiento de pertenencia y obligación hacia ningún país.

Un segundo pasaporte no te ata a varios países convirtiéndote en su siervo, sino que amplía tus opciones a nivel internacional y te da la opción de elegir.

Tener un segundo pasaporte puede aumentar tu movilidad, además de ser un seguro ante posibles crisis diplomáticas, económicas, etc. en tu país de origen.

Los estadounidenses, por ejemplo, tienen cada día más dificultades para abrir cuentas bancarias en el extranjero debido a leyes como la ley FATCA. Con un segundo pasaporte podrían evitar este problema.

Otra ventaja en el caso de los estadounidenses es que, renunciando a su nacionalidad estadounidense, pueden escapar definitivamente de su Hacienda, ya que Estados Unidos es el único del mundo —aparte del minúsculo estado africano de Eritrea— que grava a los ciudadanos propios en función de su nacionalidad, sin importar su lugar de residencia.

1335 ciudadanos estadounidenses recurrieron a la solución de renunciar a su pasaporte en el primer trimestre de 2015, a pesar del aumento increíblemente arbitrario de la tasa (que la situó en más de 2300 dólares), del exit tax y del interrogatorio al que te somete la Administración estadounidense al hacer el trámite.

Tus 4 opciones para adquirir una nacionalidad adicional

Por lo general, dispones de 4 opciones para obtener una nueva nacionalidad y, con ella, un segundo pasaporte.

1. A través de inversiones o donaciones (Economic Citizenship)

Si tienes los medios necesarios, puedes adquirir una nueva nacionalidad de forma fácil y rápida. La “Economic Citizenship” te permite obtener una nueva nacionalidad por uno de dos medios: o bien la inversión en el país, o el pago de una cuota única (donación).

Dependiendo del programa, la inversión debe hacerse en empresas y/o en bienes inmuebles locales. Aunque estas probablemente no sean las inversiones más prometedoras, a largo plazo darán sus frutos, porque aumentarán tu patrimonio a la vez que te facilitarán lograr tu auténtico objetivo: el segundo pasaporte.

Había —y aún hoy los hay— algunos países que ofrecen estos programas. Sin embargo, a menudo se suspenden durante cortos periodos de tiempo, se cierran del todo o se reabren sin que nadie se dé cuenta. Esto les dificulta bastante a los interesados el encontrar la opción que más les conviene, razón por la que nosotros hemos publicado nuestra Enciclopedia de Segundas Nacionalidades.

Los costes varían considerablemente. Hay casos en los que se necesita una inversión de millones, pero también hay otros muchos en los que ya con 200.000 USD es suficiente. Ha habido casos como el de Comoras, una pequeña isla musulmana del Océano Índico, y uno de los países más pobre del mundo, en los que con una inversión de 50.000 USD ya se podía conseguir la ciudadanía. El programa de Comoras ha desaparecido, pero, sin duda, la crisis del COVID llevará a muchos países a ofrecer nuevos programas a precios muy competitivos.

Uno de los programas de nacionalidad por inversión o donación más conocidos es, sin duda, el del Estado caribeño de San Cristóbal y Nieves, aunque lo cierto es que ya no se recomienda tan abiertamente. Debido a los pasaportes falsos, su programa ha caído en descrédito, y parece ser que Estados Unidos somete a un control exhaustivo a las personas que quieren entrar al país con un pasaporte de este país, y en algunos casos directamente no las deja entrar.

Al conocido inversor en Bitcoin Roger Ver se le negó la entrada a su país de origen. No queda del todo claro si esto se debe a su nueva nacionalidad o a la renuncia de la anterior.

Además, la inversión de hasta 400 mil USD en propiedades sobrevaloradas hace del programa de San Cristóbal uno de los más caros.

Por otro lado, tanto las islas caribeñas de Antigua y Barbuda como de Dominica (que no se debe confundir con la República Dominicana) a menudo ofrecen opciones bastante más baratas con la misma o incluso mejor calidad.

A los nacionales dominiqueses, por ejemplo, se les ha garantizado recientemente la exención de visado para viajar a Europa, una modificación que revaloriza enormemente su pasaporte.

Por último, la libertad de viajar es uno de los aspectos más importantes que debes tener en cuenta a la hora de decidirte, especialmente si tu pasaporte original no te daba mucha libertad de movimiento.

Otros aspectos relevantes son la exención de impuestos sobre las ganancias en el extranjero, la reputación y estatus internacional, si el país extradita a los ciudadanos a otros países o, simplemente, la ubicación geográfica y calidad de vida si lo que buscas es un refugio en el país en caso de futuras crisis o guerras.

2. Vivir en el extranjero y esperar

El proceso más habitual de obtención de la residencia te permitirá naturalizarte después de unos años en el país de destino. Después de recibir el estatus de residente permanente, tendrás que esperar y salir del país solo mientras el estatus no caduque. El plazo para obtener la nacionalidad por naturalización puede variar significativamente y, dependiendo del país, oscila entre los 2 y los 20 años.

Para obtener un permiso de residencia permanente en primer lugar, normalmente hay que cumplir ciertas condiciones (que por cierto, explicamos a fondo en nuestra Enciclopedia del Emigrante). Esto puede ir desde demostrar simplemente unos determinados ingresos hasta la creación de un negocio que garantice un determinado número de puestos de trabajo. Del mismo modo, varía la obligación de conocer el idioma local, la cultura del país o el hecho de vivir todo el tiempo en el país.

En Paraguay, Nicaragua o Panamá, por ejemplo, se pueden obtener fácilmente permisos de residencia permanente, siempre que se puedan demostrar unos pequeños ingresos mensuales o depositar unos pocos miles de dólares en una cuenta bancaria local.

Panamá cuenta con un programa especial de inversión en madera tropical que puede dar buenos rendimientos, además de facilitarte la residencia permanente. Estados como Paraguay o Camboya también son interesantes si quieres convertir rápidamente tu permiso de residencia en nacionalidad.

Sea como sea, con casi 200 Estados en el mundo que permiten la naturalización en mayor o menor medida, las oportunidades son sumamente amplias, por lo que me permito remitirte de nuevo a nuestra Enciclopedia de Segundas Nacionalidades.

3. Consultar el árbol genealógico de tu familia

No hace falta ser rico ni esperar eternamente. Si tienes suerte, tu segunda nacionalidad puede estar más cerca de lo que imaginas. ¿Tienes un apellido que suena irlandés o italiano? Es muy probable que puedas obtener la correspondiente ciudadanía.

Muchos países, especialmente en Europa, te permiten recuperar la nacionalidad de tus antepasados de las dos o tres generaciones previas. Entre ellas se pueden encontrar, por ejemplo, la italiana, la irlandesa, española o, bajo ciertas condiciones, la polaca.

Otros países, como España, permiten la obtención de ciudadanía a todos los judíos sefardíes como compensación por la persecución que sufrieron en España sus antepasados hace 500 años, cuando se les expulsó del país (el plazo para ello se prorrogó hasta septiembre de 2021).

Otros supeditan la ciudadanía a la religión. Cualquier judío, o incluso en ocasiones un converso, tiene el “derecho a regresar” a Israel. Sin embargo, debido al servicio militar obligatorio, a la gente no suele tener mucha prisa en regresar.

4. Casarse

Una solución relacionada es la del matrimonio o incluso tener hijos. ¿Sabías que si tienes un hijo o hija en Brasil puedes obtener la nacionalidad en el plazo de un año si demuestras que te harás cargo de él? Del mismo modo, aunque dependiendo del país, el matrimonio suele acelerar la naturalización o incluso conducir directamente a la nacionalidad.

Ciudadanos del mundo en lugar de patriotas a muerte

Los países mencionados hoy son solo ejemplos que no hacen justicia a la amplísima gama de posibilidades. Sin embargo, esperamos haberte hecho entender que hay muchas alternativas esperándote ahí fuera, además de muchas razones para lanzarte a por un pasaporte adicional.

No tienes que conformarte con tu nacionalidad, dada por el azar de nacer aquí o allá, ¡puedes conseguir otras iguales o mejores!

Al fin y al cabo, eres tú quien decide qué camino quieres tomar.

Incluso si amas tu país, el hacerte con un segundo pasaporte puede ser un acto patriótico si te permite vivir en un determinado país, resolver tus asuntos y, después de algún tiempo, volver con pleno poder para cambiar tu país de origen a mejor. Después de todo, el amor es algo que llevamos por dentro, y ningún pasaporte de este mundo lo puede determinar.

En conclusión, un pasaporte no es más que un trozo de papel que nos proporciona ciertos beneficios desigualmente distribuidos en la actualidad. No deberías dejar que tu identidad dependa de ello.

Desde Librestado podemos ayudarte en el proceso de obtención de nacionalidades adicionales, puedes escribirnos si deseas nuestro apoyo o, si no tienes todavía claro cuál es la mejor alternativa para ti, también puedes contratar una consulta o estudiarte las diferentes opciones en la Enciclopedia de Segundas Nacionalidades.

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