Para muchos Nueva Zelanda lo tiene todo para convertirse en el lugar perfecto, naturaleza, un estilo de vida occidental y el inglés como idioma oficial. Si ahora te digo además que podrías vivir allí durante 4 años sin pagar impuestos, ¿qué te parecería?

A diferencia de muchos otros países miembros de la OEDC, Nueva Zelanda ofrece condiciones económicas muy favorables. No es casualidad que desde hace varios años Nueva Zelanda se sitúe en las primeras posiciones en diversos rankings sobre libertad económica e individual. Nueva Zelanda es considerada la nación con mayor libertad personal, y ocupa los primeros lugares, después de Hong-Kong y Singapur, en libertad económica, además de ser uno de los países en los que es más fácil constituir una empresa.

Aislada del resto del mundo, las dos islas principales de Nueva Zelanda nos ofrecen una naturaleza impresionante, además de muchas opciones a la hora de decidir el tipo de vida que queremos. Durante más de un año he vivido en Nueva Zelanda y he disfrutado enormemente del lugar.

Si por aquel entonces hubiera sabido de las excelentes condiciones que ofrece el país, quizás me hubiera quedado allí, al menos durante un tiempo más. Desde entonces hasta hoy no he podido volver a pisar el país, sobre todo debido a lo alejado del resto del mundo y a mis muchos viajes, pero espero poder volver pronto allí, quizás incluso sería una opción para mi residencia fiscal.

La razón de esto es sobre todo una pequeña clausula en la legislación Neozelandesa que hace la inmigración a las enormes islas especialmente interesante. A pesar de que Nueva Zelanda es un país de tributación por residencia, en el caso de extranjeros puedes disfrutar de una especie de tributación territorial y estar libre de impuestos sobre tus ingresos de fuera del país.

Régimen de residencia transitoria (Transitional Resident Regime) y tributación en Nueva Zelanda

La ley del impuesto sobre la renta de 2004 incluye regulaciones sobre el llamado régimen de residencia transitoria, que en 2006 se afinaron aún más. La residencia transitoria equivale a una estancia provisional e implica que es posible disfrutar de una exención de impuestos sobre los ingresos obtenidos en el extranjero de hasta 48 meses en Nueva Zelanda.

El régimen de exención de impuestos sobre ingresos extranjeros puede utilizarse, pero no es obligatorio hacerlo. Quien no tenga ingresos en el extranjero, igualmente estará mejor tributando en Nueva Zelanda sus ingresos de cualquier parte del mundo y aprovechando todos los importes libres de impuestos.

Los que se acojan a este régimen podrán gestionar sus empresas extranjeras sin problemas durante hasta cuatro años, porque las CFC rules de Nueva Zelanda no afectan a las residencias transitorias. El único requisito es ser recién llegados a Nueva Zelanda o no haber estado en este régimen en los últimos 10 años.

Por supuesto que al acogerse a este régimen tributario se estará sujeto a la obligación de tributar. En este sentido, Nueva Zelanda tiene regulaciones similares a las de España, México, Argentina y otros muchos países. Es obligatorio tributar en Nueva Zelanda con una estancia en el país de más de 183 días o si se tiene una vivienda a disposición permanente.

Mientras que la ley aún presenta algunos detalles técnicos, en la práctica el régimen de residencia transitoria es claro e inequívoco. Los extranjeros pueden vivir hasta cuatro años libres de impuestos en Nueva Zelanda, al menos sobre sus ingresos extranjeros. Dado que a los cuatro años se puede obtener la residencia permanente y casi la ciudadanía, solo es interesante esta exención fiscal transitoria.

Al fin y al cabo, la residencia permanente obtenida después de dos años de estancia no conduce automáticamente a la obligación de tributar, sino solo si se cuenta con una vivienda permanentemente disponible o con una estancia mínima de 183 días.

En la práctica, se puede así obtener la residencia permanente vitalicia en poco tiempo y sin desventajas fiscales, y volver en cualquier momento a Nueva Zelanda. Dado que con más edad es cada vez más difícil obtener un permiso de residencia en Nueva Zelanda, pero al mismo tiempo el país se vuelve cada vez más atractivo.

Puede merecer mucho la pena cualificar para una residencia permanente libre de impuestos en Nueva Zelanda cuando se es joven.

Impuestos y seguridad social en Nueva Zelanda

Especialmente a una cierta edad, cuando uno se quiere retirar como empresario de éxito, Nueva Zelanda es atractiva a largo plazo en el aspecto tributario. Es uno de los pocos países del mundo que aún ofrece una amplia exención fiscal sobre los beneficios en bolsa de dentro y fuera del país.

La restante legislación tributaria de Nueva Zelanda es muy compleja, por lo que aquí describiremos solo las líneas generales. La tributación general en Nueva Zelanda se aplica a los ingresos obtenidos en todo el mundo y es bastante justa en comparación con la de otros países de la OCDE.

En los años 80, Nueva Zelanda ostentaba todavía un récord mundial con impuestos sobre la renta de hasta el 66%, ahora, los ingresos tributan de forma progresiva, hasta un tipo impositivo máximo del 33%, que se aplica a partir de unos ingresos de 70.000 dólares neozelandeses.

Actualmente el dólar neozelandés ―por cierto, una divisa muy atractiva― se sitúa en 0,59€. Los impuestos se cobran respectivamente sobre el importe dentro de una categoría tributaria (en lugar de aplicarse el porcentaje máximo sobre la totalidad de lo ingresado), lo que disminuye el tipo impositivo efectivo.

Así, si de 48.000 a 70.000 se aplica un impuesto del 30%, esto significa que solo esos 22.000 se tributan al 30%. Los primeros 14.000 se tributan al 10,5% y de 14.000-48.000 al 17,5%.

Por consiguiente, el tipo impositivo efectivo con unos ingresos de 70.000 dólares neozelandeses se sitúa en casi 14.000 dólares neozelandeses, es decir, el 20%.

Sin embargo, cuando hablamos de impuestos no debemos olvidar la seguridad social obligatoria, que puede aumentar considerablemente una carga fiscal reducida.

Dentro de los países altamente desarrollados, Nueva Zelanda ofrece la ventaja de tener un estado de bienestar relativamente poco aparatoso. Así, exceptuando el seguro de accidentes para empleados y autónomos, no existe ningún tipo de contribución obligatoria para los residentes en Nueva Zelanda.

El seguro de accidentes, del 1,45% de los ingresos hasta un máximo de 122.000 dólares neozelandeses, es bastante asumible y ofrece un verdadero valor añadido.

Nueva Zelanda es especialmente interesante para personas de una edad avanzada, no solo por su agradable clima, sino también porque no tiene impuestos de sucesiones y de donaciones.

Asimismo, los beneficios en bolsa están libres de impuestos, con algunas pocas excepciones, como las ventas especulativas de terrenos. En Nueva Zelanda tampoco existen ya los impuestos nacionales sobre bienes inmuebles (pero sí impuestos locales a la propiedad de vivienda).

La tributación de intereses y dividendos se realiza conforme a un complejo sistema de imputación que no explicaremos aquí. Pero, en líneas generales, se aplica el impuesto sobre la renta normal, en el que se pueden computar los impuestos de sociedades ya abonados.

Emprender en Nueva Zelanda

La tributación de las empresas es relativamente elevada en Nueva Zelanda, con un 28% sobre los beneficios, pero aún es bastante aceptable gracias a las compensaciones con pagos posteriores de dividendos. A partir de un volumen de ventas de 60.000 dólares neozelandeses es obligatorio registrarse en el impuesto al valor añadido neozelandés (GST: Goods and Service Tax), que se sitúa en el 15%.

En este momento no ahondaremos en más detalles. Al fin y al cabo, los residentes transitorios pueden gestionar su empresa extranjera sin problemas durante los cuatro años libres de impuestos.

Después de esos cuatro años pasan a aplicarse las CFC rules de Nueva Zelanda y se pagan impuestos sobre la renta universal, lo que no impide gestionar una empresa extranjera.

Igual que en otros países, rige la regla de la administración efectiva, lo que significa que no es suficiente con una mera “sociedad pantalla” en el extranjero.

La sede central de la empresa debe ser un lugar con oficinas, trabajadores y directores que tomen las decisiones más importantes.

De todas formas, gracias a los numerosos y atractivos convenios de doble imposición con Hong-Kong, Singapur y los Emiratos, por ejemplo, es muy posible que incluso después de cuatro años se pueda continuar gestionando una empresa extranjera libre de impuestos como residente en Nueva Zelanda.

Al menos desde el punto de vista burocrático, emprender en Nueva Zelanda no tiene mucho que objetar. No en vano se considera que este país es donde resulta más fácil y rápido constituir una empresa en todo el mundo. Para constituir una sociedad de capital, comparable con una sociedad limitada (SL) no tendrás que gastar más de 150$ y lo podrás hacer a través de la página web del Gobierno. La empresa estará en marcha unas pocas horas después de haber enviado la solicitud.

Tu empresa en Nueva Zelanda: Libre de impuestos como no residente con la Look-Through-Company

En Nueva Zelanda también hay formas de empresa atractivas para los no residentes, la llamada Look-Through-Company. Esta LTC, comparable a la LLC norteamericana, es una sociedad de capital de responsabilidad limitada, pero los dueños de participaciones abonan el impuesto sobre la renta de acuerdo con su cuota de participación.

Sin embargo, si no tuvieras obligación de tributar (porque tienes tu residencia en Panamá, por ejemplo), la LTC estaría totalmente exenta de impuestos. Siendo Nueva Zelanda un país con tan buena reputación, una Look-Through-Company (empresa transparente fiscalmente) de este tipo podría tener mucho sentido.

La LTC se limita a un máximo de cinco propietarios de participaciones y debe tener residencia en Nueva Zelanda.

Pero esto no significa forzosamente que se necesite tener un director con residencia en Nueva Zelanda. Al fin de cuentas, una LTC es únicamente un determinado estatus fiscal que se puede otorgar automáticamente a una sociedad de capital normal asentada en Nueva Zelanda.

Sin embargo, lo importante es que el estatus LTC, tributariamente transparente, solo se aplica si la sociedad no está domiciliada adicionalmente en otro país en donde se lleve a cabo la administración efectiva. Para poder beneficiarse del ventajoso estatus de transparencia impositiva el propietario de la LTC debe residir en países que no tengan la regulación de la administración efectiva o bien contar con las oficinas correspondientes y los administradores efectivos en Nueva Zelanda.

En combinación con una tributación territorial, por ejemplo, en Panamá, la LTC neozelandesa estaría totalmente libre de impuestos aunque no haya un director en Nueva Zelanda, porque la LTC tampoco está domiciliada en Panamá. Finalmente, en la mayoría de los casos se recomienda tener un director que viva en Nueva Zelanda, dado que las reglas de la administración efectiva se aplican en muchos países.

Por otra parte, las LTC están siempre obligadas a llevar contabilidad (al contrario de lo que ocurre con ciertas empresas en Canadá), lo que implica una cierta burocracia de la que se prescinde en otras jurisdicciones con transparencia fiscal. De todos modos, las LTC neozelandesas pueden valer mucho la pena en casos especiales.

Residencia permanente: Emigrando a Nueva Zelanda

Tal y como contábamos antes, hay muchos casos en los que podría merecer la pena conseguir una residencia permanente en Nueva Zelanda. Ya que el bonito país tiene condiciones de entrada relativamente restrictivas.

Especialmente a una edad cada vez más elevada, en la que Nueva Zelanda discrimina cada vez más a los inmigrantes, haber adquirido ya antes la residencia permanente allí puede ser una Buena opción. Después de todo, como país autosuficiente al otro lado del mundo, Nueva Zelandia es también uno de los puertos de refugio más buscados del mundo contra las crisis mundiales.

La residencia permanente en Nueva Zelanda es válida por un período de tiempo ilimitado y puede solicitarse a partir de diferentes tipos de visas, después de haber pasado 2 años en el país.

Durante estos 2 años estarás por supuesto libre de impuestos como Transitional Resident. Dentro de estos dos años tendrás que haber pasado mucho tiempo en Nueva Zelanda,  pero si te has cansado de viajar y quieres tomarte un descanso, Nueva Zelanda puede ser un buen lugar para ti.

Las opciones para obtener un permiso de residencia en Nueva Zelanda son complejas y requieren el asesoramiento de un consultor de inmigración licenciado. Nueva Zelanda tiene una leyes estrictas en materia de inmigración y cuenta con fuertes sanciones para aquellos que no siguen la ley. Así que te aconsejo buscar ayuda professional con ello.

Especialmente para los empresarios, que quieren invertir algo de dinero en un negocio en Nueva Zelanda, hay muy buenas opciones de entrar en la categoría de visa de empresarios. Con una inversión de algo menos de 65.000 € y la presentación exitosa de un plan de negocios, ya tienes tu visado.

Lo más gracioso del asunto es que, teóricamente, sería posible dejar de residir en Nueva Zelanda después de obtener la residencia permanente y convertir la empresa, que hasta la fecha habría estado pagando un 28% de impuestos de sociedades a nivel local, en una LTC potencialmente libre de impuestos.

Nueva Zelanda es, por tanto, uno de los pocos países del mundo en los que como accionista no tienes que pagar impuestos sobre los beneficios de la empresa (dividendos), ni siquiera en el caso de una empresa física local como podría ser, por ejemplo, un hotel o cualquier empresa en el sector turístico.

Volviendo al tema de los visados. Por supuesto, hay muchas otras categorías de visas. En Nueva Zelanda están siempre deseando recibir a nuevos especialistas en los campos de la tecnología de la información y de los oficios, lo cual hacen relativamente fácil obtener un permiso de residencia con la correspondiente especialidad.

Los jóvenes menores de 30 años podrían teóricamente hacerse con la residencia permanente con un Working Holiday Visum de dos años.

Por otro lado, las fronteras neozelandesas se cierran para todos aquellos que no cumplan con los requisitos. En general, cuanto más joven seas y mejor formado estés, más fácil será obtener un permiso de residencia en Nueva Zelanda. Los certificados de buena conducta y las pruebas médicas son siempre un requisito previo.

Sea como sea, si estás interesado en emigrar a Nueva Zelanda, deberás ponerte en contacto con un consultor de inmigración licenciado. Si necesitas un contacto puedes escribirnos y, como siempre, si algo no te ha quedado claro o quieres que te ayudemos a planificar tu vida sin impuestos en Nueva Zelanda o el país que sea, puedes contratar una consulta.

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