Pantalla mostrando diferentes destinos y horarios

Hemos hablado en este blog ya de varios países en los que podrías constituir tu empresa, varios en Europa (Irlanda, Reino Unido, Chipre, Malta, Estonia) y alguno más fuera (Malasia, Emiratos Árabes).

Montar una empresa y aprovechar las ventajas fiscales del país es fácil para aquellos que ya son nómadas digitales o para los que están dispuestos a salir del país. No tienen más que elegir el mejor país para residir o, directamente, pueden vivir como turistas, disfrutando de la vida del viajero permanente (si eres español, hay alguna cosa más que tendrás que tener en cuenta para conseguir el estatus de viajero permanente).

Si vives en un país que no tiene leyes tributarias internacionales o con un sistema de tributación territorial podrás montar tus empresas donde quieras y aprovechar las ventajas del lugar.

Pero, si no es el caso, si vives en un país con CFC rules (otra forma de referirse a las leyes tributarias internacionales), tendrás que prestar especial atención a ciertos aspectos de dichas leyes y no siempre podrás aprovechar las ventajas fiscales de constituir empresas en el extranjero (mucho menos si el Estado en cuestión es considerado un paraíso fiscal y está en la lista negra).

Este artículo te explicará lo que son las leyes tributarias internacionales, cómo funcionan en los diferentes países del mundo y el efecto que pueden tener sobre tus intenciones de constituir una sociedad fuera del país en el que resides.

Tu objetivo principal debería ser descubrir si el país en el que resides tiene leyes tributarias internacionales y, en caso de que así fuera, en qué te afectan y cómo puedes evitarlas legalmente.

Al final del artículo explicamos los efectos de las CFC rules a partir del ejemplo de personas residentes en cuatro países, entre ellos España.

Sobre las leyes tributarias internacionales

Las leyes tributarias internacionales, también llamadas CFC rules (controlled foreign companies), lo que se podría traducir por normas SEC (normas de sociedades extranjeras controladas), existen en múltiples países, entre ellos, lo has adivinado, en España. De hecho, casi todos los grandes países industriales los tienen para evitar así que los “súbditos” huyan con su capital.

En el continente europeo encontrarás estas leyes en mayor o menor medida en Alemania, Francia, España, Reino Unido, los países escandinavos y de la zona báltica, en Italia, Hungría, Grecia, Israel y de forma más suave en Turquía.

A nivel mundial nos encontramos con CFC rules en los Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Argentina, Perú, Sudáfrica, China, Japán, Corea, Australia, Indonesia y Nueva Zelanda.

Y ¿dónde encontramos las CFC rules más duras a nivel mundial? Puedes respirar (algo), no es España, México ni ningún país hispanohablante, sino Alemania y Estados Unidos, aunque España tampoco se queda lejos.

Las CFC rules tienen su efecto sobre empresas que se encuentran fuera del país de residencia. De estas depende que la empresa en el extranjero tenga que pagar impuestos también a nivel local (es decir, en el país de residencia del socio).

Es importante tener claro que cuando hablamos de impuestos nos referimos siempre a impuestos de sociedades.

Las CFC rules no regulan en ningún caso la declaración de la renta de personas físicas.

Por supuesto, tendrás que pagar los impuestos sobre tus ingresos (ya sean vía sueldo o dividendos) al tipo de gravamen que te corresponda y las empresas extranjeras que tengas no cambiarán esto.

Esto nos lleva a la situación de que existen muchos países sin leyes tributarias internacionales en los que tienes que pagar impuestos sobre tus ingresos a nivel mundial, sin importar dónde se hayan originado.

Si lo que quieres es evitar pagar impuestos por ingresos originados en el extranjero, deberás residir en un Estado con un sistema de tributación territorial o en el que puedas vivir como non-dom (una búsqueda en el blog por ambos términos te aclarará lo que son si no lo sabes).

El objetivo de las CFC rules es evitar o dificultar la creación de estructuras empresariales para la optimización de impuestos. Es decir, existen para controlar que no puedas trasladar tus beneficios a empresas en otros países que estén bajo tu control (directo o indirecto) para de esa forma ahorrar impuestos.

Las CFC rules suelen afectar a sociedades pantalla (también llamadas empresas fantasma) pasivas en las que se guardan los beneficios para evitar pagar impuestos.

No es raro que el país en el que resides quiera tener una parte del pastel, en estos casos usan las leyes tributarias internacionales para lograr este objetivo y gravar los beneficios de empresas extranjeras como si se tratase de empresas locales.

En general las leyes tributarias internacionales se aplican a la persona física, pero también hay casos en los que tienen aplicación sobre las empresas con participaciones en sociedades extranjeras. Esto es así en países como Egipto y Turquía.

Existen Estados que oficialmente no tienen CFC rules, pero que sí han creado algún tipo de normativa o ley local que dificulta la administración de empresas en el extranjero. Esto es el caso en Austria, Letonia, Malta, Holanda y Eslovenia.

¿Qué pasa si el país en el que resides no tiene leyes tributarias internacionales?

Con todo, la mayor parte de países del mundo no tienen leyes tributarias internacionales de ningún tipo. Esto es el caso también en ciertos países de la UE: Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, República Checa, Irlanda, Luxemburgo, Polonia, Rumanía, Eslovaquia. Y también fuera, en Ucrania, los Balcanes y, por supuesto, Suiza.

A nivel mundial, otros lugares interesantes sin leyes tributarias, son Malasia, Colombia, Chile, Islas Mauricio, Filipinas, Singapur, Tailandia y muchos más (en un apartado más abajo explicamos más a fondo en qué consisten las leyes concretamente, país por país).

Si resides en uno de los países sin CFC rules no tendrás ningún problema para constituir y administrar tus empresas internacionales. Es decir, no tienes que declarar que has constituido una empresa offshore, ni tienes que dar cuenta de sus beneficios en tus declaraciones de la renta.

Por supuesto, tampoco tienes que pagar impuestos de sociedades. Puedes por lo tanto montar empresas en jurisdicciones en las que tus empresas no paguen impuestos.

Como decíamos, esto no significa que tú, como persona física, no pagues impuestos si resides en un país en el que se pagan impuestos. Tendrás que declarar tus ingresos en el país en el que residas fiscalmente según lo estipulado por las leyes tributarias locales.

Eso sí, generalmente pagarás menos impuestos, ya que recibirás los ingresos vía dividendos (lo cual suele ser ventajoso) o incluso puedes no pagar nada y dejar el dinero en la empresa. Haciendo así, podrás retrasar el momento de repartición de dividendos hasta que merezca la pena trasladarte a un país en el que no pagues ningún tipo de impuestos por este tipo de ingresos pudiendo así sacar todo el dinero de la empresa sin pagar nada.

Como ves, a la hora de elegir el mejor país para residir no solo debes fijarte en que el Estado no grave impuestos (non-dom, tributación territorial o sin impuestos en general), sino también  que te deje administrar empresas extranjeras sin problemas.

A veces ni siquiera necesitas irte a un país libre de impuestos para no tributar, a menudo puedes encontrar países muy atractivos que aunque con impuestos para empresas y trabajadores locales, no te obligan a tributar sobre tus ingresos en el extranjero.

Sobre los efectos de las leyes tributarias internacionales en la práctica

En caso de que no tengas la suerte de estar en un país sin leyes tributarias internacionales, como será tu caso si resides en Argentina, España, México o Perú (encontrarás una lista completa más abajo), tendrás que tener en cuenta cómo estas leyes afectan tu posibilidad de constituir y administrar empresas en el extranjero.

Las CFC rules de estos países varían mucho en su forma y efecto.

En cualquier caso, es posible que tengas que pagar impuestos de sociedad en tu país de residencia (incluso sobre los beneficios que no se hayan repartido) como propietario de una empresa extranjera en los siguientes casos:

  • la empresa se encuentra en un Estado sin impuestos o de baja presión fiscal. Generalmente se entiende como país de baja presión fiscal aquel que, en relación al impuesto de sociedades en el país en el que resides, tiene un tipo de gravamen un 20 a 50% inferior. A menudo también existen listas negras de paraísos fiscales.
  • los ingresos de la empresa son pasivos en su mayoría (más de un 30%). Se entiende por ingresos pasivos aquellos que vienen por intereses, licencias, alquileres, patentes, …
  • el socio de la empresa tiene una alta participación en ella (la definición de lo que es una alta participación varía mucho según el país, y va del 1% al 50%).

Consecuencias jurídicas de las CFC rules

Es importante entender que las CFC rules no prohíben constituir empresas, ni España, ni México, ni ningún otro país se opone a que una persona o sociedad de la nacionalidad y residencia que sea constituya empresas en el exterior.

Eso sí, este tipo de leyes internacionales tienen un efecto (a menudo bastante negativo) en el aspecto tributario. A veces, la consecuencia es que el socio tiene que pagar el impuesto de sociedades en su país de residencia.

Generalmente cuando la empresa reside en un país de baja carga fiscal puedes descontar los impuestos pagados en origen de los de tu país de residencia, pero en el peor de los casos (que no existiera convenio de doble tributación), podrías tener que pagar los impuestos de sociedades de ambos países (lo cual es muy raro, ya que, en general, los únicos países sin convenios son aquellos que no imponen impuestos).

Leyes tributarias en el mundo: 5 tipos de CFC rules

En general podemos diferenciar entre 5 tipos de leyes tributarias internacionales, consistiendo el 5º tipo en la no existencia de leyes. Por supuesto, estamos generalizando y es importante estudiar cada caso concreto para evitar sorpresas.

Primer grupo: La mayor parte de los Estados industriales y miembros de la OECD tienen CFC rules estrictas que limitan la administración incluso de sociedades en el extranjero incluso cuando son consideradas activas. La decisión de si pagan impuestos en el país de origen o en el del socio depende en general del porcentaje de participaciones y del grado de los impuestos en el país de origen (sede de la empresa).

Segundo grupo: También hay algunos Estados que no son tan estrictos con las empresas activas en países de baja presión fiscal. En estos casos las CFC rules solo se activan cuando se tratan de sociedades pantalla, empresas con ingresos pasivos tales como rentas de capital, alquileres e ingresos por licencias. Tan pronto como este tipo de empresas repartan dividendos, los socios tendrán que pagar impuestos de compensación o parecidos.

Tercer grupo: Existen países con leyes tributarias internacionales laxas. En estos casos las leyes se activan cuando el socio tiene una gran cantidad de participaciones y adicionalmente la empresa paga pocos impuestos. En parte las leyes solo afectan a individuos o empresas. Cuando solo afectan a empresas, lo que hacen es impedir ciertas prácticas, tales como el traslado de beneficios, por ejemplo. Sin embargo, las personas sí que pueden guardar los ingresos en la sociedad pantalla.

A continuación te presento un resumen muy general del tipo de CFC rules en cada país. Hago referencia en este sobre todo al importe de impuestos a partir del cual se activan las CFC rules.

Grupo 1: Leyes tributarias internacionales estrictas contra empresas activas

Alemania: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 25%, también en caso de ingresos pasivos o si la dirección no está presente en el país.

Brasil: se descuentan los impuestos en origen hasta un 34%.

China: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 12,5%.

Corea del Sur: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 15%.

EEUU: se activan en caso de la participación de ciudadanos de EEUU sean de más de un 10%  50%.

Egipto: se activan si la dirección no está presente en el país o la empresa tiene más de un 70% de ingresos pasivos.

España: se activan si en el país extranjero se paga menos del 75% de impuestos de lo que se pagaría en España.

Estonia: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 7%.

Finlandia: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 12%.

Francia: se activan si en el país extranjero se paga menos del 50% de impuestos de lo que se pagaría en Francia.

Grecia: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 13% o si la dirección no está presente en el país.

Hungría: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 10%.

Islandia: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 3,3% o si la dirección no se encuentra presente en el país.

Israel: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 15%, en caso de ingresos pasivos o si la dirección no está en el país.

Italia: se activan si en el país extranjero se paga menos del 50% de impuestos de lo que se pagaría en Italia.

Japón: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 20%.

Noruega: en caso de una participación de más de un 50%, se activan si los impuestos de sociedades están por debajo de 2/3.

Portugal: se activan si en el país extranjero se paga menos del 60% de impuestos de lo que se pagaría en Portugal.

Reino Unido: la dirección debe estar presente en el país.

Rusia: la dirección debe estar presente en el país, si más de 10.000.000 rublos.

Sudáfrica: se activan en caso de una participación de más del 50%, se tienen en cuenta los impuestos en origen.

Suecia: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 12,1%.

Grupo 2: Leyes tributarias internacionales estrictas contra empresas pasivas

Australia: se activan si los ingresos pasivos corresponden a más de un 5% de los ingresos totales.

Canadá: se activan en caso de ingresos pasivos, en caso de que la participación sobrepase el 10% o sea mayoritaria.

Dinamarca: se activan en caso de que los ingresos pasivos correspondan a más de un 50% de los ingresos totales.

Lituania: se activan en caso de ingresos pasivos, si en el país extranjero se paga menos del 75% de impuestos de lo que se pagaría en Lituania.

México: se activan en caso de que los ingresos pasivos comprendan más del 20% del total, si en el país extranjero se paga menos del 75% de impuestos de lo que se pagaría en México.

Nueva Zelanda: se activan en caso de que los ingresos pasivos correspondan a más de un 5% del total.

Perú: se activan si en el país extranjero se paga menos del 75% de impuestos de lo que se pagaría en Perú.

Venezuela: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 20%.

Grupo 3: Leyes tributarias internacionales laxas contra empresas pasivas

Argentina: se activan si los ingresos pasivos llegan al 50% de la totalidad.

Indonesia: se activan en caso de que la participación sobrepase el 50%.

Polonia: se activan si los ingresos pasivos llegan al 50% de la totalidad, si los impuestos están por debajo del 25% de los que tendría en Polonia, si la facturación supera los 250.000€.

Turquía: se activan si los ingresos pasivos llegan al 25%, si los impuestos están por debajo del 10% de los que tendría en Turquía, solo tiene efecto sobre empresas.

Uruguay: se activan si los impuestos de sociedades están por debajo del 12%, solo tiene efecto sobre personas.

Grupo 4: Sin leyes tributarias internacionales, sí tienen ciertas normas generales para impedir la evasión fiscal

Austria: debes demostrar sustancia y tiene que tratarse de un negocio activo.

Letonia: estás obligado a pagar un 15% de impuestos en origen en caso de transacciones con países de baja presión fiscal.

Holanda: estás obligado a pagar un 15% de impuestos en origen si la empresa está en países de su lista negra o con impuestos por debajo del 12,5%.

Malta: sujeto a restricciones en caso de que los ingresos pasivos supongan más de 50% del total, si los impuestos están por debajo del 15%.

Grupo 5: Sin leyes tributarias internacionales

Resto del mundo

Entre ellos, de especial interés: Suiza, Irlanda, Bélgica, República Checa, Eslovaquia, Luxemburgo, Chile

Países no participantes/ listas negras

Según el caso, algunos Estados deciden cuándo se activan las CFC rules según el país. Mantienen listas negras de países con los que se activan las leyes tributarias internacionales automáticamente.

Todos los países que se encuentran en estas listas están automáticamente sujetos a impuestos de sociedades en el país de residencia del socio, sin importar lo que haga el país de residencia de la sociedad. A menudo nos encontramos con condiciones adicionales o con que no permiten desgravar ciertos gastos del negocio.

También hay Estados que hacen lo contrario, en lugar de listas negras usan listas blancas. Estas listas agrupan los países en los que sus residentes pueden crear y administrar empresas sin problemas, pagando los impuestos en origen. En estas listas suelen aparecer los países con alta carga fiscal y con buenas relaciones comerciales internacionales.

Las listas negras suelen contener paraísos fiscales. Cada Estado define paraíso fiscal según sus propios criterios. Los países sin impuestos a empresas suelen caer directamente en este grupo. Los Estados con acuerdos para el intercambio de datos fiscales suelen estar fuera de dichas listas. Esto es lo que hace que algunos países sin impuestos a empresas no se encuentren en la lista negra.

La UE tiene intención de sancionar a los países que sin impuestos. Sin embargo, todavía no existe una lista negra de la UE. Puedes encontrar la lista negra del país en la Unión Europea que te interese aquí.

Aquí tienes un ejemplo de lista negra, en este caso la de Lituania (la elijo porque es una lista bastante completa que incluye todos los “sospechosos habituales”):

  • Andorra
  • Anguilla
  • Antigua y Barbuda
  • Aruba
  • Ascension, St. Helena y Tristan da Cunha
  • Bahamas
  • Bahrain
  • Barbados
  • Belize
  • Bermuda
  • Brunéi
  • Emiratos Árabes Unidos
  • Costa Rica
  • Curacao y Sint Maarten
  • Dschibuti
  • Dominica
  • Ecuador
  • Polinesia Francesa
  • Gibraltar
  • Grenada
  • Guatemala
  • Guernsey
  • Hong Kong
  • Islas Caimán
  • Islas Cook
  • Isla de Man
  • Islas Marshall
  • Islas Turks y Caicos
  • Islas Vírgenes Británicas
  • Islas Vírgenes EEUU
  • Jamaica
  • Jersey
  • Kenia
  • Kuwait
  • Libano
  • Liberia
  • Liechtenstein
  • Macau
  • Maledivas
  • Mauricio
  • Mónaco
  • Montserrat
  • Nauru
  • Nueva Caledonia
  • Niue
  • Panamá
  • St. Kitts y Nevis
  • St. Pierre y Miquelon
  • St. Vincent y las Grenadinas
  • Samoa
  • San Marino
  • Sark
  • Seychelles
  • Tonga
  • Uruguay
  • Vanuatu
  • Venezuela

Excepciones a las CFC rules

Vale, ahora has descubierto que el país en el que resides tiene CFC rules y que además son estrictas y no te permiten constituir la sociedad de la forma que querías en el Estado al que habías echado el ojo.

No desesperes todavía, la cosa no termina aquí.

En general existen dos excepciones importantes a las leyes tributarias internacionales, una de ellas viene motivada por la ley de libertad de establecimiento dentro de la Unión Europea y la otra afecta a empresas que puedan demostrar cierta “sustancia” en el país extranjero.

A continuación podrás leer en qué consisten y cómo pueden ayudarte en caso de que te afecten las CFC rules del país en el que residas.

Excepción 1: libertad de establecimiento en la UE

Dentro de la Unión Europea tienes diferentes opciones para optimizar impuestos de forma totalmente legal si estás dispuesto a montar o trasladar tu empresa al lugar apropiado.

Estas opciones vienen dadas por la libertad de establecimiento de la UE, una ley que garantiza el libre establecimiento de personas y empresas en cualquier país dentro del espacio común.

En principio, la ley europea tiene rango superior a las leyes y normas nacionales, aunque esto no ha conseguido evitar que Alemania, por ejemplo, ponga obstáculos a la constitución de empresas en ciertos países dentro de la Unión Europea (Malta, Chipre, Irlanda, Estonia y Bulgaria) por considerarlos países de baja presión fiscal.

Eso sí, la opción de optimizar impuestos aprovechando las diferencias fiscales en la UE podría dejar de estar disponible si Bruselas sigue adelante con sus planes.

Existe intención por parte de la UE de obligar a todos los Estados miembros a impedir la optimización fiscal mediante leyes tributarias internacionales. Es más, incluso se habla de un impuesto de sociedades común.

Por supuesto, tal y como están las cosas en la Unión Europea no es de esperar que esto suceda, ya que todos los Estados tendrían que estar de acuerdo y una medida así perjudicaría al menos a un cuarto de ellos.

Excepción 2: Establecimiento permanente con fundamento o sustancia

El concepto de sustancia  se refiere a lo creíble que es una empresa, a los intereses económicos reales que la empresa tiene en el país en el que se ha creado.

La sustancia es una cuestión de grado. Para demostrar que la empresa tiene sustancia puede tener su propia oficina, trabajadores, un director en el país extranjero, etc.

Si tu establecimiento permanente o empresa en el extranjero cubre estos requisitos, no deberías tener ningún problema para que tu Estado, por muy estricto que sea, reconozca la sociedad extranjera.

La sustancia juega un papel importante en los convenios de doble imposición. El grado necesario para no activar las leyes tributarias internacionales varía mucho según los países entre los que se ha firmado.

Incluso en los casos en los que existe un convenio de doble imposición entre un Estado de alta y otro de baja presión fiscal, cuando existe suficiente sustancia se reconocen las sociedades (y sus ventajas fiscales). Sine convenio el proceso es más complicado, pero no siempre imposible (depende de los países a los que incumbe).

El ejemplo de los residentes en Alemania

Para que te hagas una idea de lo problemáticas que pueden llegar a ser las leyes tributarias internacionales, te presento uno de los países más restrictivos a la hora de dejar a sus residentes constituir sociedades en el exterior: Alemania.

Si residieras en Alemania, para montar una sociedad en el extranjero sin que esta active las CFC rules tendrás que demostrar que la empresa tiene “sustancia” en el país extranjero. Es decir, que posee oficina, empleados y contratos en el otro país. Esto sería así incluso si el otro país estuviera dentro de la Unión Europea (lo cual atenta contra la ley comunitaria, Alemania ya ha recibido avisos al respecto, que, tras alguna pequeña modificación en sus leyes, ha ignorado).

Además, el director de la empresa tendrá que pasar ciertas temporadas en el país extranjero y no debe poseer más de un 50% de las participaciones en la empresa.

Por si esto fuera poco, la sociedad tiene que participar en la economía del país (o al menos tiene que intentarlo), tiene que poder demostrar que tiene intereses económicos para abrir la empresa en el país extranjero. A menudo es esta la parte que falla a la hora de abrir sociedades en paraísos fiscales (rara vez consigues clientes en estos países).

En caso de que no pudieras demostrar que tu empresa extranjera tiene sustancia, tendrías que pagar en Alemania un impuesto de compensación.

Esto significa que la sociedad pagaría el impuesto de sociedades alemán, además del impuesto sobre actividades económicas (según el lugar de residencia del socio).

Ni siquiera en caso de que la sociedad extranjera no distribuyera dividendos podrías escapar del fisco en Alemania. La ley tributaria alemana menciona este caso explícitamente y obliga a tributar también por los beneficios que no se hayan repartido entre los socios.

El impuesto de compensación (Hinzurechnungsbesteuerung en alemán) suele tener un efecto muy negativo sobre la declaración de la renta individual. Es más, a menudo ni siquiera se basa en el balance de la sociedad, sino que resulta de una cantidad ficticia que la Hacienda alemana estima (rara vez para bien).

Todo esto resulta en que residiendo en Alemania es muy difícil optimizar impuestos mediante estrategias de tributación internacional. Tienes que constituir una sociedad con sustancia en otro país de la Unión Europea, lo cual lo convierte en una solución bastante cara que solo merece la pena cuando los ingresos son elevados.

Con todo, si lo haces bien, puedes llegar a pagar solo un 5% de impuestos en, por ejemplo, Malta.

El ejemplo de los residentes en Austria

Ya hemos visto el caso de los alemanes, sin embargo, si nos vamos un poco más al sur, la cosa cambia bastante, nos encontramos con un país que, aunque sin leyes tributarias internacionales, sí incluye ciertas normas generales para impedir la evasión fiscal creando empresas en el extranjero (aunque respetando las leyes del espacio común europeo).

En general, los residentes austriacos no pueden recibir beneficios desde el extranjero sin pagar impuestos allí. Eso sí, esto se limita a ingresos pasivos tales como intereses, rentas de capital e ingresos por licencias.

Las CFC rules en Austria no impiden que los residentes en Austria dejen sus beneficios en la sociedad extranjera. Al contrario de lo que ocurre en otros países, no tienen que pagar impuestos por los beneficios que no se han repartido.

Tampoco tienen ningún problema para hacer inversiones (previas a impuestos) a través de la sociedad extranjera. Por supuesto, en el momento en el que se repartan dividendos a la persona física residente en Austria tendrá que pagar impuestos.

En general podríamos decir que desde Austria puedes administrar sin problema la mayor parte de negocios online, aunque sea a través de empresas extranjeras.

Eso sí, existe una normativa según la cual deberás poder justificar la existencia de la empresa extranjera más allá de “para optimizar de impuestos”, quizás quieras tener acceso directo al mercado de una región concreta, a tus proveedores…

El ejemplo de los residentes en la República Checa

Al contrario de lo que ocurre con el resto de los ejemplos, en la República Checa no existen leyes tributarias internacionales que dificulten la administración de empresas en el extranjero.

Esto es así, a pesar de que como en los demás países de la Unión Europea, en Chequia sí se aplican impuestos sobre los ingresos universales de la persona (tributación por residencia).

La ausencia de CFC rules permite a un residente de la Rep. Checa crear empresas en cualquier lugar del mundo y trasladar los beneficios o dejarlos en empresas que no paguen ningún o solo pocos impuestos.

La sociedad tributaría en el Estado en el que se ha constituido por sus ganancias globales y según la normativa del país de residencia. También estaría sujeta a la legislación fiscal, laboral, mercantil, penal… del país en el que se ha constituido.

Es decir, si resides en la República Checa, podrías dejar los beneficios en la empresa e invertirlos en bolsa, por ejemplo, de forma que no pagarías impuestos en tu lugar de residencia y tu dinero crecería más rápidamente.

Por otro lado también puedes incluir gastos personales como gastos de empresa. Si tienes la empresa extranjera en Reino Unido o sobre todo Chipre esto no será difícil.

De nuevo, lo importante aquí es que no repartas dividendos, que el dinero se quede en la empresa. De lo contrario tendrías que declarar dichos ingresos en tu renta anual.

El ejemplo de los residentes en España

Y ya por último, dado que muchos de los lectores de este blog residen en España, vamos a analizar lo que ocurre en su caso y, en general, cómo pueden hacer para abrir una empresa en el extranjero.

Como decíamos, España sí tiene leyes tributarias internacionales, y son bastante estrictas. De hecho, la opción más económica y sencilla de evitarlas es dejar de residir en el país (algo que de nuevo, te invito a plantearte, ten en cuenta que esto no significa que no puedas estar nunca en España, simplemente que pasas menos de 183 días dentro y no tienes el centro de tu vida ahí).

Pero a lo que íbamos. En general, las CFC rules españolas se activan si las empresas en el país extranjero pagan menos del 75% de impuestos de lo que pagarían de estar en España, también se activan automáticamente si la empresa se encuentra en la lista negra de empresas (una de las más extensas en Europa) o si tiene ingresos pasivos.

Como en el caso de Alemania, la única forma de escapar de las CFC rules es creando sustancia. Es decir, en el mejor de los casos, tiene que poseer oficina, empleados, dirección y clientes en el otro país, además de una buena razón económica o estratégica para constituir la empresa extranjera.

Al contrario de lo que puedas leer por ahí, no es posible montar una empresa pantalla (consistente solamente en un buzón) en Delaware, Chipre, Reino Unido o el país que sea sin más, la sustancia es obligatoria.

En el caso de un autónomo o micro empresa, puede valer con tener una oficina en el país en el que se tiene la empresa extranjera y pasar ahí algunas temporadas (o usar la dirección de tu asistente virtual).

Pero como decíamos, en ningún caso será suficiente con dar la dirección de tu abogado o gestor fiscal como lugar en el que se encuentra la oficina (lo que se llama una empresa pantalla o sociedad fantasma).

Esto significa que si quisieras fundar tu empresa fuera de España, tendrías que poder demostrar sustancia o pagarías impuestos en España (sin sustancia, tu empresa funcionaría fiscalmente como si de una empresa española se tratase, incluso tendría un CIF español). Para saber exactamente cómo está reglado esto tienes que prestar atención a los convenios de doble imposición entre el país extranjero donde constituyes la sociedad y España.

Cómo autónomo, ¿cuáles son las ventajas de tener tu empresa en el extranjero? Siendo concretos: Si montases tu empresa en Reino Unido, no tendrías que registrar tus ficheros en ninguna Agencia de Protección de Datos, no tendrías que retener y declarar el IVA hasta superar el límite de 77.000 libras y tampoco tendrías que darte de alta como autónomo y pagar por ello…

Pero lo dicho, si eres autónomo y a cambio de dichas ventajas tienes que mantener allí una oficina y visitarla sin que esto tenga un verdadero sentido desde el punto de vista de tu negocio (clientes allí), seguramente no salgan los números, mejor dejarlo o trasladar tu residencia directamente al otro país.

Es diferente si tienes una empresa (aunque sea pequeña) y buenos ingresos, en general, a partir de cinco cifras mensuales vale. En este caso el ahorro en impuestos y las facilidades a la hora de emprender pueden ser razón suficiente para crear sustancia en el extranjero, aunque residas en España, es más, puede ser una oportunidad de expandir tu negocio.

Por supuesto es importante apuntar que si tu empresa extranjera mantiene luego un local en España (un taller, restaurante o tienda, por ejemplo), por mucha sustancia y oficina que tenga la sede en otro país, esa parte del negocio y sus ingresos estarán sujetas a las mismas condiciones que si fuera una empresa española y pagará impuestos en España.

Incluso aunque no tenga un local en España, si la empresa no residente obtiene ganancias por actividades realizadas en España (con o sin establecimiento permanente) podría estar sujeta a tributar por impuesto de no residentes en España de acuerdo con el convenio de doble imposición entre el país de residencia de la Sociedad y España.

En general, para aprovechar los beneficios de constituir tu empresa en el extranjero residiendo en España debes tener un negocio que no esté atado físicamente a España, con una actividad que podrías desarrollar desde cualquier lugar, tal como la de comercial, intermediario, programación, atención telefónica, traducción, consultoría…

Concluyendo

Como ves, el tema de las leyes tributarias internacionales no es sencillo y cambia totalmente según el país en el que residas y aquel en el que quieras constituir tu empresa.

Si quieres saber si los planes para la optimización de impuestos que tienes funcionarían, puedes usar el económico servicio de verificación de datos de Librestado. Y ya, si lo que necesitas es que te ayudemos a encontrar la mejor solución para tu caso, puedes contratar una consulta.