La UE ya ha expedido varias leyes para dificultar la planificación fiscal. Oficialmente, su objetivo es dificultar las estrategias de las grandes compañías, pero al final, la realidad es que el proyecto BEPS, uno de los más ambiciosos en este sentido toca y en mucho también a los pequeños empresarios. BEPS viene del inglés “Base Erosion and Profit Shifting”  (erosión de la base y traslado de beneficios)

Como decíamos, el proyecto BEPS toca también al pequeño y mediano empresario, así que sin duda merece la pena dedicarle un artículo completo para descubrir en qué sentido puede afectarnos y cómo podemos evitar mayores problemas.

Generalidades sobre la iniciativa de la UE para luchar contra la evasión fiscal

La OCDE ya fue clave en la implementación del intercambio automático de información, y por supuesto que también tiene algo que ver en las recientes medidas del proyecto BEPS. Siendo la UE un lugar preferente para poner a prueba nuevas iniciativas, es de temer que en pocos años estas regulaciones se adopten en todo el mundo.

En principio se trata de combatir las prácticas legales de evasión de impuestos después de haberse eliminado el secreto bancario mediante el acuerdo CRS (Estándar Común de Reporte). Aunque en el proyecto BEPS la prioridad es luchar contra las estrategias agresivas de evasión de impuestos de grupos multinacionales, también se dificultan todas las opciones para las pequeñas empresas.

Aquí debemos tener en cuenta especialmente los siguientes tres pilares.

  • Tributación efectiva: todas las empresas deben pagar impuestos donde obtienen sus beneficios
  • Transparencia fiscal: todos los Estados miembros deben asegurar una tributación “justa”
  • Consideración de los convenios de doble imposición: se evita “castigar” a las empresas en el mercado común con la doble imposición

Además de luchar contra los coladeros legales de impuestos, se pretende ir un paso más allá. En 2016 se prevé retomar la iniciativa ya planificada en 2007 sobre CCCTB. Este proyecto conocido como “Common Consolidated Corporate Tax Base” aspira a introducir un impuesto de sociedades común a toda la UE, supuestamente para reducir los gastos administrativos de las empresas internacionales.

Si bien aún será posible la competencia a nivel fiscal, ya que no se interviene en la soberanía nacional, deberá ofrecerse la posibilidad de elegir dicha forma de tributación común de la UE.

Esto, por supuesto, sustituiría en gran parte las medidas del proyecto BEPS aquí discutido, ya que no sería posible trasladar los beneficios de un país a otro para ahorrar impuestos.

Medidas concretas para impedir la elusión legal de impuestos

Pero volvamos al paquete de medidas actual del proyecto BEPS de la Comisión Europea. Este se dirige en general a seis formas de optimización fiscal agresiva que pretende impedir.

1. Leyes tributarias internacionales/Reglas CFC

Lo que hasta ahora solo era una realidad en los países de la UE más poblados, será próximamente el estándar en toda la UE. En el BEPS se habla de leyes que pretenden poner coto a la evasión fiscal a través de la utilización de empresas extranjeras. Pensadas en un principio para entorpecer el traslado de beneficios de los grandes grupos, las reglas CFC (Entidades Extranjeras Controladas) podrían tener grandes efectos también sobre las pequeñas empresas.

Así, gestionar empresas extranjeras u offshore, algo que hasta ahora era generalmente legal en muchos países de la UE, pasaría a ser ilegal o al menos mucho más difícil.

En casos concretos, los beneficios de sociedades matrices que se trasladen a países de escasa o nula tributación, seguirán siendo tributables. Las reglas CFC se aplican cuando la tributación efectiva asciende a menos del 40% de la del Estado miembro.

Para pequeños propietarios de empresas offshore esto significa a fin de cuentas que sus empresas aún libres de impuestos estarán pronto totalmente sujetas al impuesto de sociedades e industrial local, igual que en Alemania.

Los ingresos trasladados a la filial suelen ser ingresos móviles pasivos, como se muestra en las estrategias populares de minimización de impuestos a través de una IP-Box (intellectual property box).

Un procedimiento común hasta ahora consistía en transferir primero, dentro de un grupo, el derecho de propiedad de bienes económicos inmateriales (por ejemplo, derechos de propiedad intelectual) a la empresa extranjera controlada y con pocos impuestos. Luego se trasladaban considerables ingresos en forma de cánones por el uso de esos bienes económicos a la empresa extranjera controlada, que es ya la propietaria de esos bienes y la que los administra.

2. Regla switchover

Debido a las dificultades asociadas al cómputo de los impuestos abonados en el extranjero, los Estados se inclinan cada vez más a eximir de impuestos los ingresos extranjeros obtenidos desde el país de residencia.

La consecuencia negativa con la que no contaban los Estados consiste en que se crea un incentivo para que fluyan al mercado común ingresos sin impuestos o con impuestos muy bajos, en la medida en que estos pueden circular (muchas veces sin tributar) gracias a los instrumentos disponibles en el derecho de la Unión.

Para luchar contra estas prácticas se utilizan con frecuencia las cláusulas switch-over de BEPS. Estas tienen por efecto que los ingresos de la entidad sujeta a impuestos se tributen (y no queden exentos), y que esta reciba un abono por los impuestos pagados en el extranjero. Así, se evita que las empresas trasladen sus beneficios de una región de impuestos altos a una región de impuestos bajos, siempre que no existan motivos económicos válidos para hacerlo.

3. Exit tax

Las entidades sujetas a impuestos intentan reducir su carga fiscal en lo posible trasladando o desplazando su domicilio fiscal y/o sus activos a regiones con tributación reducida. Esto es totalmente legítimo y debería poder hacerse rápidamente, pero solo funciona si la legislación local lo permita.

Si un sujeto a contribución traslada su domicilio fiscal desde un Estado miembro, este país pierde el derecho de gravar con impuestos los beneficios del contribuyente que eventualmente ya se han computado pero aún no se han realizado. El mismo problema surge cuando el contribuyente retira de un Estado miembro activos en los que están contenidos beneficios aún no realizados (sin liquidarlos).

El gravamen por cambio de domicilio se usa para evitar la merma de la base impositiva en el país de origen si los activos que contienen los beneficios aún no realizados son retirados de ese país sin un cambio de propietario. Dado que la aplicación del gravamen por cambio de domicilio dentro de la Unión debe realizarse en consonancia con las libertades fundamentales y la jurisprudencia del Tribunal de Justicia Europeo, en la presente directiva también se ha incluido el aspecto del derecho comunitario: se concede al contribuyente la posibilidad de un aplazamiento o un pago de los impuestos en cuotas a lo largo de algunos años.

Además de la UE, también Suiza está planeando introducir el gravamen por cambio de domicilio. En España ya existe el exit tax.

4. Deducibilidad de intereses

Con frecuencia los grupos multinacionales financian a las empresas pertenecientes al grupo situadas en regiones de alta presión fiscal a través de créditos, haciendo que éstas paguen intereses “extremadamente altos” a las filiales en regiones de impuestos bajos.

De esta forma se reduce la base de cálculo para la tributación del grupo (o bien de aquellas empresas que abonan intereses “extremadamente altos”) en regiones de fuerte presión fiscal, mientras que en las zonas de impuestos bajos, a las que fluyen los pagos, ésta crece. El resultado es que la base de cálculo para la tributación del grupo internacional resulta en total más pequeña.

Las disposiciones propuestas tienen por objeto oponerse a estar prácticas limitando el importe del interés que el contribuyente puede deducirse en un ejercicio fiscal (barrera de interés). Es de esperar que esto también contribuya a mitigar las reservas que despierta la financiación con capital propio.

Los gastos netos de intereses solo serán deducibles hasta una tasa fija sobre la base del beneficio bruto de explotación del contribuyente.

En vista de que se trata de una protección mínima para el mercado interno, el límite máximo de la tasa de deducción debe fijarse en el espectro recomendado por la OCDE (10% al 30%). Los Estados miembros pueden promulgar normas más estrictas que las recomendadas en BEPS.

5. Estructuras híbridas

Las estructuras híbridas resultan de las diferencias entre dos sistemas tributarios en la clasificación jurídica de los pagos (instrumentos financieros) o de las empresas. Este tipo de incongruencias conducen muchas veces a una deducción doble o bien a deducirse en un país y al mismo tiempo no tributar en el otro país.

Los contribuyentes suelen aprovechar estas incongruencias entre los sistemas tributarios nacionales ―en particular en estructuras transnacionales― logrando así reducir su deuda fiscal en la Unión.

Para garantizar que los Estados miembros promulguen disposiciones que limiten eficazmente estas incongruencias, la directiva de BEPS prevé que la clasificación jurídica de un instrumento o una empresa híbrida del Estado miembro en que tenga su origen un pago, un gasto o una pérdida sea reconocida por el otro Estado miembro afectado por esta incongruencia.

6. Reglas generales anti-abuso (GAAR)

Mientras que las estrategias de planificación fiscal están extraordinariamente diferenciadas, el derecho tributario no suele desarrollarse tan rápido para prever todas las medidas preventivas necesarias para controlar la planificación fiscal. Por ello, en un sistema tributario es útil contar con una normativa general para evitar el abuso; pese a la falta de normas especiales para luchar contra la evasión fiscal, de esta forma el Estado puede actuar contra lo que consideran optimización fiscal agresiva.

La disposición general del proyecto BEPS pretende llena las eventuales lagunas de las disposiciones especiales previstas en un país para evitar el abuso en el ámbito de la evasión fiscal. Así, las autoridades pueden evitar que los contribuyentes hagan un uso abusivo de las estructuras fiscales.

Esta regulación ya estaba vigente en países como Austria, sin embargo es relativamente fácil de eludir, simplemente tienes que poder alegar intereses económicos reales en el país de baja presión fiscal.

Otras consecuencias del proyecto BEPS

Estas, por supuesto no son todas las medidas que le proyecto BEPS trae consigo. Así, por ejemplo, se quiere obligar a las grandes compañías a mayores medidas de transparencia y entrar en acciones coordinadas contra terceros países que ofrezcan condiciones tributarias “demasiado buenas”. Por supuesto, esto último es bastante problemático a la larga.

Ya hemos llegado al punto en el que la mayoría de países del mundo han cedido ante la presión de la OECD y UE para que participaran en el intercambio de datos y sin duda BEPS es un paso más en la misma dirección, otra forma de imperialismo pisoteando la soberanidad de otros Estados.

No sería de extrañar que la UE introdujera pronto una lista negra de países. Según el tipo de “delitos” de los que se les acusase, podría suponer fuertes sanciones.

Desde la perspectiva del político, BEPS es más bien un problema que una ventaja para países exportadores como Alemania, ya que la probabilidad de una doble imposición de los beneficios aumenta. Algo que con Google, Apple y demás, protegidos desde EEUU, no ocurrirá, ya que estas compañías sí podrán encontrar huecos y oportunidades fiscales.

Si tienes empresas en el extranjero y resides en un país de la UE, debes tener cuidado, en cualquier momento pueden materializarse los cambios y tendrías que pagar impuestos en el país de tu residencia.

Gracias a los programas non-dom en Chipre, Reino Unido, Malta e Irlanda y a que sigue habiendo países en la UE sin CFC rules, aun tenemos opciones en la UE para vivir sin pagar apenas impuestos, pero quién sabe por cuánto tiempo más. El proyecto BEPS podría acabar con ello de un plumazo.

Sin duda, si quieres deshacerte del peso del Estado, lo más seguro y sencillo es trasladar tu residencia fuera de la Unión Europea.

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