Hemos hablado en varias ocasiones de las diferencias y conflictos entre empresas onshore y offshore. Las ventajas de las compañías offshore: exención de impuestos, sin presentación de contabilidad, anonimato y sin apenas regulación, pueden ser impresionantes, pero no servirán de nada si apenas puedes utilizar la empresa de forma operativa.

Después de todo, las facturas de las jurisdicciones offshore a menudo no se reconocen, no se pueden solicitar números de IVA y además hay muchos países offshore desde los que no tienes acceso a servicios como Amazon FBA, Paypal, Stripe, cuentas SEPA, etc.

Afortunadamente hay una solución para aquellos que, a pesar de tener negocios físicos en la UE, no quieren renunciar a los beneficios de una empresa offshore.

Estos pueden hacer negocios legalmente en Europa, a pesar de no tener un número de identificación fiscal, de IVA o representación de ningún tipo en ese lugar. Por lo tanto, no es necesario tener una residencia en Europa si quieres tener un negocio en Europa.

La solución se llama agencia intermediaria o Global Agency. De primeras el concepto parece sencillo, pero la estructura legal es compleja.

La empresa simplemente contrata a una compañía autónoma y totalmente independiente para que actúe como intermediaria (Operative Agent) en algunas o todas sus actividades empresariales internacionales.

¿Qué es una agencia intermediaria?

La agencia intermediaria celebra acuerdos con fines comerciales con clientes de la empresa. Normalmente se celebra un acuerdo entre la empresa y la agencia intermediaria.

En este, por ejemplo, se estipulan las obligaciones de confidencialidad mutua, las definiciones exactas de los encargos y también la remuneración. La agencia intermediaria recibe por sus servicios una comisión previamente acordada. Todas las operaciones son ejecutadas por la agencia intermediaria bajo la dirección de la empresa.

La agencia intermediaria es una empresa especial establecida en la Unión Europea y tiene el número de IVA necesario, un número de identificación fiscal (NIF) y una cuenta bancaria en el país de la UE en el que se encuentra. Una agencia intermediaria debe haber sido creada específicamente para este propósito y, entre otras cosas, tener varios clientes independientes para poder ser aprobada por las autoridades fiscales. De lo contrario, podría dar la impresión de que hay un uso indebido de una empresa de facturación no legítima.

Sobre el funcionamiento en la práctica de una agencia intermediaria

¿Cómo actúa en la práctica la agencia? Una agencia intermediaria de este tipo puede utilizarse para una variedad de casos posibles. Sin embargo, a menudo se encuentran en el sector del suministro de bienes y servicios a empresas ubicadas en la UE.

Bajo las instrucciones de su empresa, la agencia intermediaria puede, por ejemplo, celebrar un acuerdo comercial para comprar trajes de un fabricante búlgaro con el fin de entregárselos a una empresa española de moda.

Los trajes se entregan en un puerto franco para su posterior transbordo. La empresa búlgara presenta la factura a la agencia intermediaria al precio de mercado de las camisas, indicando el respectivo número de IVA. Ambas empresas de la UE poseen un número de IVA, por lo que la agencia intermediaria no tiene que pagar el IVA.

A continuación, la agencia intermediaria emite una factura a la empresa española de moda. Ambas empresas, la agencia intermediaria y la empresa de moda española, tienen números de identificación a efectos del IVA registrados en la UE, por tanto, de nuevo no hay que pagar IVA.

Después de recibir y verificar los productos, la empresa de moda española abona la factura a la agencia intermediaria a través de una transferencia SEPA, y luego la intermediara paga la factura del fabricante de trajes.

Todas las ganancias de este negocio, menos la comisión acordada individualmente para la agencia intermediaria, se pagarán directamente a la cuenta del cliente, cuyo negocio puede ubicarse en cualquier país. Dependiendo del volumen de pedidos, la comisión que se le paga a la agencia intermediaria por sus servicios suele ser de entre el 3 y el 5%.

Gana tiempo externalizando la rendición de cuentas

Sin embargo, una agencia intermediaria no solo sirve para las transacciones comerciales. Con un poco de creatividad puedes encontrar una multitud de modelos de negocio con los cuales se puede aprovechar una Global Agency.

Además de evitar el impuesto a las ventas B2B con una empresa offshore, puede ofrecer, entre otras opciones interesantes, la posibilidad de permanecer en el anonimato.

Por lo general, es lógico que la agencia intermediaria se encargue de manejar toda la liquidación directa. No sin razón, algunas de las Global Agencies se han especializado en factoring y cobros.

Estas agencias emitenlas facturas, las cobran y pagan el total de las facturas en factoring antes de que el cliente las haya pagado. Obviamente, dichos servicios adicionales resultan en costes más elevados, sin embargo, pueden valer la pena. Por tanto, como compañía offshore, puedes tercerizar todos tus recibos de facturas.

Dado que en la mayoría de las jurisdicciones offshore no tienen ninguna contabilidad u obligación de llevar registros, puedes centrarte exclusivamente en el lado operativo de tu negocio.

La alternativa: compañías de facturación propias

Evidentemente, una agencia intermediaria no es la única opción para las empresas offshore que tienen que lidiar con el problema de los cobros.

Una fórmula bastante utilizada es el uso de empresas de facturación propias  en países que no están sujetos a la retención de impuestos en origen, tales como Chipre o Reino Unido.

Estas pueden liquidar sin problemas cuentas con compañías offshore, y a través de acuerdos de transferencia de beneficios, trasladan la mayoría de sus ganancias antes de impuestos.

Alternativamente, es posible transferir estas ganancias libres de impuestos (tras el pago del impuesto de sociedades) a un holding offshore donde se gravan con impuestos finales. Por ejemplo, en el caso de un holding en San Vincente, se gravarían con un 1%.

Las compañías de facturación propias son legales y vienen con ventajas y desventajas.

Las ventajas consisten en una gran flexibilidad y confianza. Después de todo existen clientes a los que no les gustará que sea un tercero quien le facture, como ocurre en el caso de la global Agency que tratábamos al principio.

Por otro lado, dejamos de ser anónimos. Esto es bueno y malo, ya que a cambio mejora tu reputación, no se evaden impuestos ni se hacen negocios ilegales con una estructura tan clara.

Como desventaja tenemos que tales estructuras dobles traen consigo costes adicionales. Al fin y al cabo, deben constituirse y administrarse, llevar la contabilidad y también pagar sus impuestos.

No obstante, si se diseña adecuadamente, no se tiene porqué pagar IVA. Las compañías de facturación británicas son especialmente populares porque si se aprovecha el régimen especial de pequeños empresarios están exentas de IVA mientras la facturación quede por debajo de las 85.000 libras. Hasta dicha cantidad, no tienes que pagar impuestos sobre las ventas, aunque, si lo requieres, también podrías optar por solicitar un número de IVA antes de dicha cifra.

Entonces, ¿es mejor contratar una agencia intermediaria o crear tu propia empresa de facturación?

Ya sea una agencia intermediaria o tu propia compañía de facturación, al final lo que tienes que hacer es calcular detalladamente.

Por lo general, la utilización de una agencia intermediaria suele salir más rentable que tener tu propia compañía de facturación.

Por otro lado, la flexibilidad y los posibles beneficios fiscales a menudo se pueden aprovechar mejor con tu propia compañía de facturación.

En Librestado podemos ayudarte a poner en práctica ambas estructuras (puedes ponerte aquí en contacto con nosotros).

Trabajar con una agencia intermediaria no es muy caro. La redacción de un contrato individual tiene un coste de 250€. La comisión se acuerda de forma individual y normalmente oscila del 3 al 5%.

Tener tu propia estructura doble (compañía de facturación y compañía offshore), te costará entre 5.000 y 7.000 dólares al año. No es la mejor opción si estás empezando y todavía no tienes unos ingresos razonables, aunque tampoco caro, sobre todo teniendo en cuenta las ventajas que te puede aportar.

Como has visto hoy, las compañías offshore, a pesar de su mala reputación, no están condenadas a la inutilidad. En el mundo offshore existen soluciones para casi todos los problemas y formas de escapar a cada nuevo intento de regulación.

Generalmente es preferible pagar un mínimo de impuestos y tener algo de trabajo administrativo (presentación de contabilidad), que no tener ningún impuesto pero a cambio pagar enormes tasas bancarias o directamente perder clientes.

Por supuesto sigue habiendo muchos casos para los que las empresas offshore son la mejor opción. Si necesitas ayuda para decidir la mejor combinación en tu caso, puedes contratar una consulta.

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