Hoy vamos a hablar de las empresas offshore en San Vicente y las Granadinas una opción algo diferente pero que puede aportar mucho en algunos casos.

Las sociedades offshore sin duda son un tema que interesa mucho a los lectores de Librestado, sin embargo, rara vez son la respuesta a los deseos de los empresarios residentes en países de alta presión fiscal.

Esto se debe a las cfc rules que dificultan su administración desde países de alta presión fiscal, además de otros problemas con la apertura de cuentas bancarias, el uso de pasarelas de pago y el reconocimiento de las facturas expedidas.

Pero incluso en los típicos países offshore hay excepciones que hoy me gustaría resaltar. Al final siempre hay alguna que otra jurisdicción offshore a la que se le ocurren diversas maneras de conseguir una ventaja competitiva sobre las demás.

Uno de estos Estados es San Vincente y las Granadinas. Se le conoce sobre todo por su banco offshore, el Loyal Bank (el EuroPacific Bank dejó de residir allí desde finales de 2017). El Loyal Bank da grandes facilidades para abrir una cuenta bancaria, pero la calidad del servicio no es comparable con la de otros grandes bancos modernos offshore.

De hecho, dicho banco ha venido teniendo problemas importantes en el pasado por los que muchos clientes no tuvieron acceso a sus cuentas durante varias semanas y sus comisiones son bastante elevadas.

Breve inciso: Al igual que cualquier banco offshore pequeño, el Loyal Bank opera bajo la Ley de Banca Internacional (IBA por sus siglas en inglés), lo que significa que únicamente tiene una licencia local y no puede ofrecer sus servicios a clientes locales ni puede hacer negocios en moneda local.

El Loyal Bank utiliza los servicios de los principales bancos del mundo para tramitar y administrar los fondos de los clientes en nombre del banco. Sin embargo, los otros bancos pueden, en caso de que el riesgo sea demasiado elevado en relación al beneficio, negar sus servicios.

Esto es lo que ocurrió con Loyal Bank el verano de 2013. Como el banco abría cuentas a casi todo el que quisiera, no tardaron en darse los primeros escándalos de blanqueo de dinero. Estos llevaron a la cancelación los servicios ofrecidos por otros bancos al Loyal Bank, de forma que algunos clientes no podían acceder a sus cuentas.

A los frustrados clientes no les sirvió de mucho solicitar información a la autoridad competente, ya que no daba a basto. No se pudieron realizar operaciones monetarias hasta varias semanas después.

Aunque el Loyal Bank ha recuperado el control de estos problemas, las transferencias siguen tomando una gran cantidad de tiempo y tienen un coste bastante elevado.

Por lo tanto, deberías pensártelo bien si realmente quieres recurrir a una cuenta de negocios en Loyal Bank.

Características de las sociedades offshore en San Vicente

Al igual que ocurre con los bancos, no se deben tampoco sobrevalorar las empresas offshore en la jurisdicción de San Vicente. Aún así, este pequeño país insular del Caribe atrae por su interesante legislación offshore, que es bastante desconocida y no tiene ni de lejos tantos registros como Panamá o las Islas Vírgenes Británicas.

La reputación de las empresas en este país, a las que la OCDE ha clasificado como “conformes en gran medida”, es considerablemente mejor que las de, por ejemplo, Belice o las Seychelles. Sin embargo, el intercambio automático de información entró en vigor a partir de 2017 y muchos países europeos han acordado acuerdos bilaterales de intercambio de información fiscal con San Vicente.

Esta jurisdicción no está por lo tanto pensada para eludir impuestos y, por ello, no se espera que se creen muchas empresas nuevas en el futuro. Sin embargo, en algunos casos sí que puede valer la pena tener presente la posibilidad de una sociedad de San Vicente.

Allí puedes optar por montar una Corporación Internacional de Negocios (IBC) o una LLC. Hace poco hablábamos de las diferencias entre estos tipos de sociedades offshore.

En principio, la legislación de las IBCs de San Vincente es como la de casi todos los demás países del Caribe. La ley se implementó en 1996 y se modificó por última vez en 2008.

Como suele ser el caso con las IBC, en San Vicente solo se requiere un director y un socio, que pueden ser la misma persona, ya sea física o no. El registro de la sociedad es público pero contiene solo el nombre de la empresa, no aparecen los socios.

Para lograr un mayor anonimato, se pueden emitir acciones al portador. San Vicente es uno de los pocos países (junto con Bulgaria) donde esto sigue siendo posible.

Las acciones al portador no se asignan a ninguna persona en particular. De forma análoga a lo que ocurría con los cheques al portador, el que tiene el papel en su poder es también su dueño, sin más. Esto supone una mayor anonimidad frente a terceros.

Eso sí, las acciones al portador deben depositarse en un banco y no sirven para eludir el intercambio de información. El Banco sabe quién es el beneficiario de la cuenta y tiene que compartir esa información si la jurisdicción del beneficiario participara en el intercambio automático de información.

Holding en San Vicente y la posibilidad de tributar al 1%

En principio, las IBCs de San Vicente, al igual que sus afines en otras jurisdicciones, están exentas del impuesto de sociedades y, en la práctica, no tienen que entregar  ninguna contabilidad ni realizar auditorías (sobre el papel sí que estás obligado a llevar una contabilidad, contabilidad que no tienes que presentar).

Lo que hace interesante a San Vicente es la  posibilidad que ofrece de someterse a un impuesto del 1 % bajo solicitud.

Ahora bien, la pregunta es: ¿por qué iba nadie a someterse voluntariamente al pago de un impuesto?

La respuesta es que este impuesto mínimo podría proporcionar algunas ventajas que las sociedades offshore exentas de impuestos no ofrecen.

Al final, con una tributación de solo el 1% sobre los beneficios, el gravamen es realmente bajo. Si bien el pago de impuestos requiere que se lleve la contabilidad, esta se puede subcontratar a bajo coste a través de agencias locales. Con 50 € al mes debería ser suficiente.

Pagando este 1%, la IBC recibe un certificado fiscal, lo cual tiene ciertas ventajas a la hora de crear tus estructuras internacionales.

La IBC de un 1% puede vender de forma internacional, recibir dividendos, realizar inversiones y luego canjearlas de forma totalmente legal y puede mostrar allí donde se le requiera su certificado fiscal reglamentario.

De este modo los clientes y proveedores de esta IBC ya no tendrán tantos problemas con su Hacienda local por hacer negocios con entidades offshore. Al fin y al cabo, la empresa en San Vicente con la que tratan les ha mostrado que paga sus impuestos y tiene un certificado fiscal.

Aún más interesante es la posibilidad de utilizar la sociedad en San Vicente holding para optimizar impuestos. Por ejemplo, podría tener acciones en varias filiales europeas, repartir dividendos sin retenciones desde dichos países y pagar un impuestos de solo un 1% en San Vicente. Si se tratase de una sociedad totalmente libre de impuestos, transferir los beneficios de esta forma no sería fácil.

Tomemos como ejemplo una sociedad matriz de San Vicente que controle al 100% una subsidiaria en Chipre. El beneficio completo de la sociedad limitada chipriota puede fluir a San Vicente sin retención fiscal y gravarse allí bajo un impuesto final del 1% solamente.

Por supuesto, a pesar de tener un certificado tributario, la IBC no será suficiente para evitar las cfc rules de la mayoría de los países.

Combinar un holding en San Vicente con una subsidiaria de la UE puede ser una buena opción para aquellos que residan en un país de tributación territorial o libre de impuestos.

Esto se debe a que pueden aprovechar las ventajas de las sociedades onshore en la UE, tales como su buena reputación, aceptación de sus facturas y facilidades a la hora de abrir cuentas bancarias y usar pasarelas de pago, pero sin perder por ello las ventajas de las entidades offshore.

Por supuesto, una estructura doble también supone mayores gastos (y no siempre es necesaria), así que hay que asegurarse antes de que merece la pena. Para constituir una IBC de San Vicente, debes calcular alrededor de 1500 € anuales en honorarios y costes de administración. Se le agregarán costes adicionales si se solicita la tributación del 1% (contabilidad) o acciones al portador.

En caso de que tengas claro que este es el tipo de estructura que necesitas, puedes ponerte en contacto con nosotros y te ayudaremos a montar tu empresa en San Vicente y las Granadinas.

Si prefieres que hablemos primero sobre tu caso y busquemos la mejor opción para tu negocio, puedes contratar una consulta con nosotros.

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