No todo cambia a peor en la Unión Europea. Muchos países vuelven a reflexionar sobre su identidad nacional e impulsan la competencia fiscal entre los 28 miembros de la UE.

En los últimos años algunos países, como Rumanía, Polonia y Hungría, dieron muestra de ello en sus respectivos impuestos de sociedades, y ahora está pasando algo similar con el impuesto sobre la renta en muchos países.

Muchos Estados son conscientes del éxito que han tenido programas especiales como el NHR en Portugal o el non-dom en Chipre. Por ello, están empezando a atraer extranjeros mediante ventajas fiscales, que a menudo también aplican a los nacionales que han salido del país y se deciden a volver. Uno de esos países es Italia.

Hasta ahora apenas hemos hablado de Italia en Librestado. Solo nombrábamos a este país cuando decíamos que los italianos mantienen un contrato de amistad especial con Panamá, que les permite obtener la residencia permanente panameña aún más fácilmente que con la Friendly Nations Visa. Dicha residencia es para ellos es unos 1.000€ más económico.

En muchos aspectos, Italia es, fiscalmente hablando, aún menos atractiva que España, México, Alemania o Argentina. Eso sí, Italia representa, de algún modo, el modelo de país con las medidas que aún podrían estar por llegar a dichos países.

En particular en el ámbito fiscal italiano, existen ahora tantas interesantes deducciones fiscales para diferentes grupos, que Librestado tenía que escribir al respecto. Eso sí, tampoco hay que olvidar las desventajas que la Bella Italia, por supuesto, sigue teniendo. Por ejemplo, las elevadas contribuciones a la seguridad social o las excesivas obligaciones informativas.

En este artículo vamos a hablar fundamentalmente de las 3 deducciones fiscales más relevantes que se han establecido en Italia en los últimos años y cuyo atractivo ha aumentado sustancialmente gracias a una reforma reciente. Se trata de:

  • El régimen de Inbound Tax (impuesto de llegada) para trabajadores y ahora también para autónomos
  • El régimen non-dom para individuos con altos patrimonios
  • El régimen de pensionistas, para pensionistas que se instalan en el sur de Italia

Situación tributaria actual en Italia

Ya desde 2017 existe en Italia el llamado régimen de Inbound Tax (impuesto de llegada), que concede atractivos beneficios fiscales a empleados extranjeros y también a expatriados italianos al retornar a Italia después de ausencias prolongadas de su país natal.

Hasta ahora podían contar con una exención fiscal del 50%, es decir, pagaban solo la mitad de los respectivos impuestos sobre la renta. En Italia, si no hay desgravaciones, este sube rápidamente del 23% al 43%. Los niveles concretos de progresión fiscal son:

  • 0-15.000€: 23%
  • 15.000€-28.000€: 27%
  • 28.000€-55.000€: 38%
  • 55.000€-75.000€: 41%
  • más de 75.000€: 43%

Al impuesto sobre la renta se le añaden además los impuestos regionales (0,7-3,3%) y municipales (máx. 0,9%) que varían dependiendo del lugar de residencia. Se conceden diferentes deducciones fiscales del 19% por seguros de vida, gastos sanitarios, escolares y funerarios en importes pequeños (máx. 1.000€-2.000€). También hay desgravaciones fiscales para cónyuges que no trabajan (800€ solo con ingresos de menos de 80.000€) e hijos (950€ con ingresos de menos de 95.000€).

El llamado impuesto de productividad (IRAP) golpea a los autónomos en Italia con un 3,9% a un 4,82%, dependiendo del lugar de trabajo y la actividad. Este se calcula tomando como base el beneficio neto, que solo permite algunas deducciones específicas. Pero aquí se trata puramente de actividades relacionadas con Italia. El IVA asciende por regla general al 22%.

Por supuesto, no hay que olvidar las cotizaciones a la seguridad social, que en Italia ascienden, según la actividad, a entre un 24% y un 34%. Esto depende de la profesión realizada que, especialmente en el caso de las profesiones reguladas, suelen tener una caja de pensiones propia. Pero en la mayoría de los casos hay que contribuir a la llamada Gestione Separata (INPS), y la cuota asciende al 25,72% sobre unos ingresos máximos de 101.427€ (en el caso de los autónomos).

Esta carga no es insignificante, pero, como ocurre en otros países del mundo, se deduce de los beneficios por los que se tributan.

No obstante, gracias al convenio de la seguridad social entre los países de la UE y algunos otros países más, se puede llegar a evitar el pago de las cotizaciones a la seguridad social en determinadas circunstancias. Si este es el caso, el régimen de Inbound Tax podría convertirse en uno de los más interesantes en Europa, Librestado tendrá que seguir investigando para conocer las opciones reales en este sentido.

Claro que aún hay otros impuestos relevantes. Existe el impuesto de sucesiones y donaciones, que, en comparación con el resto de Europa, es más bien bajo y permite altas exenciones. Eso sí, por cada donación hay que hacer un pago de 200€:

  • Esposa e hijos: 4% hasta 1 millón € exento
  • Hermanos: 6% hasta 100.000€ exento
  • Familiares: 6% sin exenciones
  • Terceros no emparentados: 8% sin exenciones

La tributación sobre dividendos, intereses devengados y ganancias de capital asciende, en general, a un tipo de gravamen fijo del 26% con diversas excepciones. Las plusvalías generadas por la venta de bienes inmuebles se tributan al 20% (exceptuando la vivienda principal), siempre que la venta se realice antes del periodo de tenencia de 5 años. Los ingresos por arrendamientos se calculan normalmente según el IRPF, pero en el caso de alquileres por periodos cortos, de menos de 30 días, rige una tasa fija del 21%.

En Italia existen impuestos adicionales sobre inmuebles y bienes patrimoniales mantenidos en el extranjero (IVIE). Los inmuebles en el extranjero se gravan con un impuesto sobre el patrimonio del 0,76% del valor catastral (UE) o del precio de compra (fuera de la UE), en casos excepcionales con el 0,4%. Esto rige en general también para los bienes inmuebles dentro del país (IUC).

Los bienes patrimoniales mantenidos en el extranjero están sujetos a un impuesto sobre el patrimonio (IVAFE) del 0,20%. Todos los bienes patrimoniales extranjeros deben declararse en el llamado “Foreign Investment Return”. Cabe la posibilidad de exención para aquellos sujetos a un régimen non-dom o bajo el régimen de pensionistas.

En caso de no declaración, existen sanciones por importe del 3-15% del valor patrimonial, el doble del importe que te cargarían si se mantiene en un país de la lista negra de Italia. El plazo para la declaración fiscal y para otras presentaciones de documentos suele finalizar el 31 de octubre para el ejercicio fiscal precedente.

El régimen fiscal de impatriados (Inbound Tax) ahora también para autónomos

Tras explicar el sistema fiscal actual, observemos ahora con atención las reglas para el régimen de impatriados. Este régimen existe desde 2017 para determinados empleados con una exención del 50%. Hasta ahora solo se podía utilizar para determinadas profesiones o personas con título universitario de grado que hubieran estudiado o trabajado al menos 2 años fuera de Italia y que en los últimos 5 años no estuvieran sujetos a la obligación fiscal en Italia.

Al utilizar el régimen de impatriados te comprometes a vivir al menos durante 2 ejercicios fiscales en Italia, de esta manera se pueden aprovechar las exenciones fiscales durante 5 años. Para ello es esencial que tu vida se desarrolle en Italia, con regulaciones similares a las de toda la UE.

Si uno se inscribe en el registro de población italiana (comparable al sistema de empadronamiento de otros países de la UE) esto suele traer consigo la obligación fiscal. Pero tiene que quedar claro que la residencia habitual se tiene en Italia, y no en otro país.

Acordado el 28 de junio de 2019, este régimen se está ampliando actualmente. Entre los cambios más significativos se encuentran el aumento del importe exento (hasta el 70%) y la ampliación del programa abarcando también a autónomos y empresarios individuales.

Si la emigración es a las regiones del sur de Italia, la exención llega incluso al 90%. Éstas regiones incluyen a: Abruzos, Molise, Campania, Apulia, Basilicata, Calabria, Cerdeña y Sicilia.

Una exención fiscal del 90% en el sur de Italia significa pagar prácticamente solo el 10% del impuesto sobre la renta progresivo. En caso de encontrarte en el tipo impositivo máximo del 43% (a partir de 75.000€) estarías pagando solo el 4,3%.

En el norte de Italia el tipo máximo descendería del 43% hasta el 30%, esto es, alrededor del 13%.

Eso sí, para poder aprovecharse de esta rebaja no puedes haber tenido ninguna obligación fiscal en Italia en los 2 últimos años.

La exención fiscal rige en general para el año en que se emigra a Italia y durante los 4 años siguientes. Durante otros 5 años adicionales se puede estar exento, bajo determinadas circunstancias, de un 50% (70% en el sur de Italia) del impuesto. Para ello es necesario comprar una propiedad en Italia dentro del plazo de un año antes o después de acogerse al régimen de impatriados. Alternativamente también es válido para cualificar, tener un hijo menor de edad. Si se es familia numerosa (al menos 3 hijos), la exención fiscal seguirá siendo del 90%.

Es importante tener en cuenta que el régimen especial debe utilizarse durante al menos 2 ejercicios fiscales. En caso de no cumplir con este periodo mínimo, la exención fiscal puede cancelarse con efectos retroactivos y se deberán pagar los impuestos sobre la renta normales. Además, la actividad debe desarrollarse principalmente en Italia.

En cuanto a la residencia fiscal, en general se aplica en Italia la regla de los 183 días. Las estancias breves en el extranjero con fines vacacionales y los viajes de trabajo de menos de dos semanas se consideran normalmente días de estancia en Italia. Pero la vida se tiene que desarrollar inequívocamente en Italia y no en otro país.

Para poder disfrutar de la exención fiscal del 90% en el sur de Italia, es decisivo principalmente el domicilio particular y centro de vida de la esposa y los hijos.

Conforme a las nuevas directivas, prácticamente cualquier extranjero y muchos italianos emigrados pueden beneficiarse del régimen de impatriados. El requisito para ello es tener la nacionalidad de un país de la UE, del EEE o de un país con el que se mantenga un convenio de doble imposición o un acuerdo de intercambio de información. Ya no se exigen determinadas profesiones o un título universitario. Por otra parte, se acorta el tiempo requerido en el extranjero desde la última obligación fiscal en Italia de 5 a 2 años.

Gracias a las exenciones fiscales y a, pesar de las elevadas cuotas de seguridad social, puede merecer la pena pensar en emigrar a Italia si uno es un profesional autónomo elevados ingresos, siempre que se desee, claro está, permanecer allí la mayor parte del tiempo.

Suponiendo que tuviéramos la residencia en el sur de Italia, con unos beneficios de 100.000€, pagaríamos algo así como 30.000€ en cotizaciones a la seguridad social italiana, pero a cambio tendríamos (si nos fiamos de la promesa del Estado Italiano) un amplio seguro de jubilación, discapacidad, enfermedad, incapacidad laboral y desempleo.

Con unos beneficios de 200.000€, gracias al tope de las contribuciones a la seguridad social, son solo unos 5.000€ más de impuestos, y el gravamen se reduce de alrededor del 30% a menos del 20%. En el caso de unos ingresos anuales de 500.000€, el gravamen efectivo asciende solo al 10% que sigue reduciéndose a medida que los ingresos aumenten.

Lo importante es entender que las exenciones fiscales solo se aplican a autónomos y empresarios particulares que operen sin limitación de responsabilidad.

Del régimen de impatriados no te puedes beneficiar, o solo difícilmente, en caso de tener participaciones en sociedades en el país o en el extranjero. Al menos no a través de una distribución de dividendos, sino, en todo caso, con la liquidación como autónomo de tus propias empresas.

Si tienes sociedades y empresas en el extranjero, deberás cumplir con las típicas reglas de administración efectiva y SEC (CFC rules), que también rigen en Italia. Esta es la razón por la que el régimen non-dom de Italia, vigente desde 2017, es más interesante que el de impatriados para particulares acaudalados y empresarios con empresas en el extranjero.

El programa non-dom italiano

En 2017, Italia copió el sistema tradicional anglosajón de “tributación non-dom para extranjeros”, con el que su vecino del sur y popular paraíso fiscal para los italianosMalta– atrae, desde hace décadas, a los refugiados fiscales.

Sin embargo, el modelo italiano se parece más al de su vecino del norte –Suiza–, pues prevé una tributación mínima fija bastante elevada.

El impuesto de tipo fijo asciende a 100.000€ más 25.000€ por cada miembro de la familia. Con ello se compensan todos los ingresos extranjeros que se quedan en el extranjero. En cambio, los ingresos nacionales se tributan bajo los tipos normales italianos. No es posible combinar este sistema con el régimen de impatriados. Solo hay una excepción en caso de vender un volumen sustancial de participaciones de una sociedad en los 5 primeros años desde que se reside en Italia. Estos beneficios pueden tener que tributar en Italia.

A diferencia de en los países non-dom clásicos, aquí no se impone la condición de que el dinero sea invertido en el extranjero o se gaste en viajes al extranjero (Remittance Base Taxation). En lugar de ello, a partir del pago de los impuestos globales se aplica una especie de tributación territorial. Los ingresos extranjeros también pueden transferirse a Italia y gastarse o invertirse allí. Aquí se incluye cualquier categoría de ingresos extranjeros. Solo los ingresos nacionales se tributan con los tipos normales.

Toda persona que haya tenido obligación fiscal en Italia como máximo durante un año en los últimos 10 años puede hacer uso de dicho régimen non-dom.

En teoría se puede solicitar en la declaración tributaria entrar en el régimen non-dom asociado al pago del impuesto de tipo fijo. Pero es mejor solicitar una resolución anticipada (Advance Ruling) a las autoridades fiscales italianas. El régimen non-dom puede utilizarse durante un máximo de 15 años en total.

Una ventaja adicional para los non-dom en Italia es la exención del impuesto sobre el patrimonio para inmuebles y otros activos en el extranjero. Éstos ya no se han de declararse. Tampoco se aplica el impuesto de sucesiones y de donaciones.

Las CFC rules se siguen aplicando también para los non-dom, por eso habría que prestar atención a los requisitos en cuanto al sustrato empresarial en caso de tener empresas en el extranjero (oficina, trabajadores y administración).

Por supuesto que 100.000€ de impuestos fijos, más 25.000€ por cada familiar adicional no es poco. Pero, en comparación con otros paraísos fiscales mucho más pequeños, la propuesta italiana es bastante atractiva. En Suiza se paga actualmente, incluso en los cantones más económicos, un mínimo de 150.000€ como tasa única de impuestos.

Sea como sea para la mayor parte de lectores de Librestado seguramente sea más atractivo el régimen de impatriados.

Aunque, en tanto en cuanto se posean propiedades y activos en el extranjero de mucho valor, con sus correspondientes altos dividendos y ganancias de capital, el estatus non-dom es claramente más atractivo.

Eso sí, has de tener en cuenta que cambiar de régimen es difícil, por lo que deberás sopesar muy bien cuál es el régimen que más te conviene desde el principio.

Ventajas fiscales para pensionistas en el sur de Italia

Las dos anteriores no son las únicas ventajas fiscales que ofrece Italia. Precisamente para personas de edad avanzada puede ser interesante una tercera ventaja fiscal.

Pero esta tiene como requisito instalarse en el sur de Italia en ciudades de menos de 20.000 habitantes. Se incluyen las regiones de Abruzos, Molise, Campania, Apulia, Basilicata, Calabria, Cerdeña y Sicilia. El objetivo es revitalizar las ciudades pequeñas italianas despobladas.

Este programa especial puede ser utilizado por todos los jubilados y pensionistas que reciban un pago vitalicio garantizado de entidades públicas o privadas desde el extranjero. Dado que no se establece un importe mínimo, en principio, también se acepta como justificante, un seguro de vida, siempre que este prometa un pago mensual garantizado hasta el fallecimiento.

La ventaja fiscal consiste en una tasa impositiva fija del 7% no solo para la pensión extranjera o la remuneración equivalente, sino también para todos los ingresos procedentes del extranjero. Con ello, los pensionistas con elevadas plusvalías derivadas de la tenencia o compra-venta de acciones u otros activos financieros, pagarán impuestos mucho más reducidos de lo normal (7% en lugar del 26% para la mayoría de los casos).

Es posible excluir voluntariamente de la tasa impositiva fija los ingresos provenientes de determinados países, por ejemplo, para utilizar los convenios de doble imposición y los créditos fiscales vigentes con las reglas italianas normales (regulación ‟a la cartaˮ). Esto suele tener sentido para los ingresos por pensiones extranjeras, dado que en muchos países suelen estar de todos modos sujetas a tributación por obligación real, por lo que se puede compensar totalmente con el impuesto italiano.

Por eso, este programa es realmente interesante para los pensionistas que tienen ciertas ganancias de capital. El requisito para poder beneficiarse de ello es no haber tenido domicilio fiscal en Italia en los últimos 5 años. Además, el país de ciudadanía debe tener un convenio de doble imposición o un TIEA (acuerdo de intercambio de información fiscal) en vigor con Italia.

De modo similar al régimen de non-dom, el nuevo estatus como pensionista en Italia, ofrece la ventaja de la exención del impuesto sobre el patrimonio y sus obligaciones de información. La tasa impositiva fija del 7% puede utilizarse por 10 años, siendo posible, en todo momento, abandonar el país antes de dicho plazo.

En general, el estatus especial para pensionistas es preferible al estatus de non-dom siempre que tengamos menos de 1,5 millones de euros al año de ingresos provenientes del extranjero. Pero, por supuesto, el requisito es el mencionado pago vitalicio garantizado desde el extranjero.

Qué programa elegir en Italia para cada situación

Italia, bajo su nuevo gobierno (que actualmente se desquebraja), se ha estado desarrollando muy positivamente también en otros muchos aspectos. Existen otros beneficios fiscales que ascienden al 90%, por ejemplo, para académicos e investigadores, a quienes se pretende atraer de este modo para que retornen al país. También los deportistas de élite y sus representantes pueden beneficiarse de un programa similar al régimen de impatriados con una exención fiscal del 50%.

Está claro que el gobierno italiano se propone reducir la extrema brecha entre el norte y el sur con ingeniosos estímulos fiscales. Esto podría deparar al empobrecido sur de Italia un auge similar al que experimentaron Portugal y Chipre, ambos duramente golpeados por la crisis financiera, gracias a sus respectivos programas.

Principalmente, las nuevas facilidades fiscales italianas ofrecen posibilidades para todo tipo de empresas y personas físicas. Pero Italia es especialmente interesante para los lectores de Librestado que quieran permanecer en Italia al menos durante medio año (preferiblemente en el sur de Italia).

El tipo de gravamen efectivo y carga impositiva debería situarse en los siguientes casos por debajo del 20% y bajar de ese nivel a medida que se tengan mayores ingresos.

  • Autónomos y empresarios individuales, sobre todo a partir de unos beneficios de 200.000€ en adelante
  • Empleados de todo tipo, sobre todo con ingresos altos, en particular científicos
  • Particulares acaudalados y empresarios con unas rentas anuales del extranjero a partir de unos 500.000€ en adelante
  • Jubilados/pensionistas con altas ganancias de capital

Para los empresarios que ya operan sociedades de capital y no quieren o no pueden dar un paso atrás para volver a trabajar como autónomos no es tan fácil utilizar las nuevas ventajas fiscales italianas.

El estatus non-dom merece la pena para ellos solo a partir de unas rentas relativamente altas (con 500.000€ el gravamen siendo soltero sería del 20%). En lugar de ello, podrían pensar en liquidar sus sociedades y traer su dinero como empresario individual a Italia con ventajas fiscales.

A más tardar cuando se trate de inversiones sustanciales en el extranjero, tendrá mucho más sentido el estatus de non-dom o también el de jubilado. Dado que no es posible combinar los programas o cambiar más adelante o solo tras un periodo determinado, habría que decidir pensándolo muy bien desde el principio.

Por supuesto, Italia tiene muchos problemas estructurales que las nuevas ventajas fiscales tampoco podrán solucionar. En particular, el sistema financiero del país está muy tocado y corre graves riesgos de colisión.

Aun así, las nuevas medidas italianas van definitivamente en la buena dirección y establecen buenos incentivos. Esto podría seguir aumentando la competencia fiscal en Europa para disgusto de la Comisión de la UE y la OCDE.

Y, no hay duda de que Italia es uno de los países con mejor calidad de vida de Europa, si no del mundo.

En caso de que las opciones en Portugal, Inglaterra, Irlanda, Malta o Chipre no le hayan convencido puede elegir vivir muy bien en Italia, haciendo algunas pocas concesiones, y pagando relativamente pocos impuestos. Pues, al fin y al cabo, los impuestos no lo son todo.

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