En el aeropuerto

En Librestado ya hemos hablado sobre diversos países en los que residir, también de cómo dar de baja tu residencia fiscal. Sin embargo, lo que aun faltaba era una introducción general a los diferentes tipos de inmigración.

Hoy vamos a solucionar esto con un artículo en el que explicamos las diferentes opciones que tienes para emigrar a cualquiera de los muchos países del mundo.

Como decíamos, existen diferentes categorías de visados y permisos de residencia. Dependiendo de tu situación podrás entrar en otros países como empleado, jubilado, estudiante, experto en un área para la que se precisen profesionales en el país, como empresario o incluso como inversor.

En este artículo nos enfocaremos principalmente en las opciones de inmigración para empresarios e inversores que buscan establecer una residencia a largo plazo legal y libre de impuestos donde quiera que se la quieran ofrecer. Pasamos entonces a las definiciones.

Residencia en la Unión Europea

Como ciudadano de la UE disfrutas de libertad de establecimiento y, en general, puedes residir en cualquier país de la UE. Para los autónomos y empresarios se aplica el principio de “autosuficiencia” para decidir si puedes asentarte en otro país o no.

En la práctica esto significa que, como ciudadano de la UE, no tendrás problemas para trasladarte a otro país y hacerte residente siempre y cuando cuentes con unos ingresos regulares de al menos 80€ semanales (o si tienes alrededor de 14.000€ en tu cuenta), estés en posesión de un seguro médico válido y hayas firmado un contrato de alquiler por un año.

Generalmente te darás de alta en el ayuntamiento o comisaría de tu nuevo lugar de residencia como ciudadano de la UE. No habrá ningún límite al tiempo de tu estancia (al menos mientras tengas pasaporte de la UE) y generalmente podrás conseguir la nacionalidad tras un período de tiempo determinado. En la UE el tiempo mínimo para  obtener la ciudadanía es de 6 años, pero a veces puede ser significativamente mayor.

Dos ejemplos de residencia en la UE podrían ser la residencia en Chipre o Malta.

Permiso de residencia permanente (Permanent Residence)

Lo más parecido a la residencia en otro país de la UE es el permiso de residencia permanente. La permanent residence es un derecho de residencia permanente e ilimitado en el país. Por lo general, solo se requiere pasar por el país una vez cada 2 o 3 años, o visitar la embajada más cercana y disculpar la ausencia.

Este tipo de permiso de residencia puede desembocar en una nueva ciudadanía tras un cierto número de años.

En algunos países, se puede obtener la residencia permanente a través de ciertos programas especiales, diseñados sobre todo para empresarios o inversores. A menudo tendrás que probar un ingreso o activos mínimos y/o realizar inversiones de una cierta cantidad.

También se puede obtener la residencia permanente si llevas suficiente tiempo obteniendo permisos de residencia temporal (de los que hablamos a continuación). Esto dura entre 2 y 6 años, dependiendo del país.

Las residencias en Panamá y Paraguay son buenos ejemplos de este tipo de permiso.

Permiso de residencia temporal (temporary residence)

Cuando llegas a otro país y tienes intención de quedarte a vivir generalmente te concederán el permiso de residencia temporal. Con este permiso puedes vivir sin limitaciones en cuanto a tus actividades en el país.

Para no perder este permiso debes pasar un mínimo de 6 meses en el país (en algunos casos con 3 meses puede valer). Es decir para evitar que el permiso pierda su validez tienes que usarlo.

Dependiendo del país, esta residencia temporal puede llevar a una residencia permanente tras uno o varios años renovándola.

Una diferencia importante entre los visados de residencia y la residencia temporal es que la renovación de estos últimos es mucho más sencilla y no tiene que solicitarse de nuevo una y otra vez.

Muchos de los visados que puedes conseguir como emprendedor o inversionista desembocan en la posibilidad de conseguir un permiso de residencia temporal y luego, finalmente, de residencia permanente.

Si quieres la residencia en Chile has de pasar durante dos años seguidos al menos 6 meses allí, en Costa Rica tendrás que pasar un mínimo de 3 meses al año durante los tres primeros años (menos si dispones de 200.000$ para una inversión inmobiliaria). Solo entonces conseguirás tu permiso de residencia permanente, que a su vez será la base para una posible nacionalización posterior.

Tienes ejemplos de permiso de residencia temporal en nuestros artículos sobre Costa Rica o Georgia.

Visado de residencia (Residency Visa)

En Asia generalmente lo único que conseguirás son visados de residencia, lugar en el que por razones culturales y étnicas, es muy difícil conseguir un permiso de residencia permanente o la ciudadanía. La validez de los visados de residencia puede ir de unos pocos meses hasta años y por lo general se renuevan tras su vencimiento.

Los visados de residencia no requieren una estancia mínima y suelen ser una fuente importante de ingresos para los países que los otorgan. Además de los gastos del visado, a menudo existen requisitos sobre la contribución de divisas al Banco Nacional, que solo se devuelven una vez que se ha abandonado el país por completo.

Así, en Filipinas, tendrá que mantenerse un depósito de 20.000 dólares mientras se quiera permanecer en el país. (SRRV Smile Visum)

Los ejemplos que podemos ver en este blog de visados de residencia son el programa Thailand Elite o la residencia en la zona de libre comercio de los Emiratos Árabes Unidos.

Visado de turista (y visa run)

Algunos emigrantes quieren ahorrarse la molestia de tomar el camino oficial y permanecen en el país como turistas durante muchos años. No están oficialmente domiciliados ni registrados en ninguna parte, a pesar de estar presentes todo el año en unos pocos países. Sin embargo, dado que el permiso de residencia es limitado para la mayoría de los turistas, utilizan los visa runs.

El visa run consiste en salir del país por una noche a una ciudad fronteriza para regresar al día siguiente y recibir un sello para prolongar la estancia unos meses más. Es una práctica común, especialmente en los países asiáticos y latinoamericanos, que muchos emigrantes siguen usando.

Esto puede ser completamente legítimo durante un corto período de tiempo, para así decidir si el país en el que estás pensando quedarte es realmente el país de tus sueños y por lo tanto merece la pena seguir el camino oficial de inmigración.

Sin embargo, a menudo ocurre que uno huye de la burocracia o simplemente no tiene los medios suficientes para cumplir con las condiciones de un país. Pero esto puede ser peligroso pasado un tiempo.

Los países ponen cada vez más problemas a esta práctica y pueden denegar las solicitudes de visa cuando se repiten los visa runs.

A menudo tienes que presentar los billetes de ida y vuelta  a la entrada en el país (aquí tienes un truco que te puede ayudar con esto: bestonwardticket.com) para así probar que realmente no tienes intención de quedarte más que durante un corto periodo de tiempo vacacional.

Los funcionarios de aduanas miran con detalle el pasaporte en la entrada y calculan cuánto tiempo has pasado ese año y el año anterior en dicho país.

Actualmente puedes tener problemas con los visa run en Tailandia, Malasia, Costa Rica y Panamá; lo que es lógico, ya que son países con programas de inmigración bien definidos.

Hay muchos países que han pasado a limitar la duración total de los visados en los casos en los que los solicitantes no han pasado al menos el mismo tiempo fuera del país.

Brasil, por ejemplo, otorga a los ciudadanos alemanes un permiso de residencia de 90 días. Permiso que se puede pedir hasta dos veces al año. En este caso, entrando en año nuevo a Brasil el ciudadano alemán puede entrar y salir a países vecinos hasta fines de marzo, pero no dispondrá de los 90 días completos con cada nueva entrada a Brasil, sino solo del tiempo restante de residencia.

Si viaja a los países vecinos durante aproximadamente un mes, puede permanecer en Brasil un máximo de un mes, hasta fines de abril. Luego debe irse del país durante tres meses, aunque a principios de agosto puede volver a entrar durante otros tres meses.

Este tipo de procedimientos no son problema si únicamente se busca una estancia turística (que a menudo requiere cruzar las fronteras del país varias veces). Sin embargo, ya no podrás permanecer en el país haciendo visa runs.

Como emigrante deberías elegir siempre que puedas el camino oficial para la estancia legal en el país deseado. Si esto no es posible, es preferible que elijas otro país cuyas reglas puedas cumplir con mayor facilidad y esperas hasta que los requisitos del otro país estén a tu alcance.

Inmigración ilegal (en un solo sentido)

Por una cuestión de exhaustividad, también voy a mencionar aquí la inmigración ilegal, tal y como la encontramos a menudo en Europa. Es obvio que esto no es recomendable, pero puede resultar una buena opción para aquellos que no pueden cumplir con las condiciones oficiales.

En ciertos países no europeos, también hay ciudadanos de habla hispana que eligen deliberadamente el camino de la inmigración ilegal. Esto funciona particularmente bien en los Estados Unidos, por ejemplo, donde se tolera a los inmigrantes ilegales (al menos hasta que se les identifica).

Con la autorización oficial de EE.UU., conocida como ESTA, se puede entrar como turista a Estados Unidos de manera relativamente sencilla. Luego, si no cumples con los requisitos para conseguir el visado de inversor o de negocios, pero a pesar de ello deseas quedarte de forma permanente en el país y no has tenido suerte con la lotería de green cards, puedes seguir con tu vida en EE.UU. como inmigrante ilegal.

Si eliges seguir este camino, lo más seguro es que te dejen tranquilo, pero hay muchas cosas a las que no podrás optar y por supuesto tendrás que vivir siempre con el miedo de que en algún momento te controlen.

Sea como sea, de vez en cuando se disponen amnistías para los inmigrantes ilegales, y también es posible legalizar tu situación de residencia a través de los llamados niños ancla. Cuando los niños nacen en territorio estadounidense, automáticamente adquieren la ciudadanía estadounidense y, por lo tanto, brindan cierta seguridad a sus padres contra la deportación.

Sin embargo, cabe señalar que la inmigración ilegal (en EE.UU. o donde sea) es de un solo sentido. Una vez que has entrado y te has quedado más allá de lo que te permitía tu visado, quedas prisionero en el país de destino, porque evidentemente ya no puedes salir.

Mientras que en los países de la UE con migración masiva es fácil salir y volver a entrar ilegalmente gracias a las fronteras abiertas, la salida ilegal de EE.UU. es muy complicada y, si excedes la duración permitida de tu estancia, posiblemente se te prohíba la entrada posterior al país durante varios años.

Por eso, la inmigración ilegal en un sistema con fronteras cerradas generalmente significa renunciar a tu movilidad global.

Categorías de inmigración y residencia fiscal

Para la mayoría de lectores de Librestado, lo más interesante es saber en qué se fundamente la residencia fiscal. Aquí tenemos que diferenciar entre varios grados.

En general, puedes ser residente fiscal en todas las categorías, incluso con visado de turista.

Cualquier persona que permanezca en un país durante más de 183 días, lógicamente, no puede haber pasado en ningún otro más de 183 días por año natural. Esto es lo que hace que muchos países te consideren residente fiscal sobre tu renta universal cuando se sobrepasa este periodo.

Asimismo, una vivienda, ingresos, cónyuge u otros factores pueden constituir vínculos. En algunos países, ni siquiera necesitas pasar medio año para convertirte en residente fiscal.

Por ejemplo, en  EE.UU. nunca debes permanecer más de cuatro meses en un periodo de tres años (Substancial Presence Test) si quieres evitar pagar impuestos allí. En Reino Unido, con solo dos meses de estancia podrías estar sujeto a impuestos (Statutory Residence Test). En Suiza con tres meses.

La cuestión sobre el certificado tributario suele dar lugar a confusión. En principio no es necesario contar con este tipo de certificado para evitar que otros países te conviertan en residente fiscal.

Los certificados tributarios se emiten siempre solo en aquellos casos en los que cumple con la estancia de 183 días, pues esta es la única forma de evitar un mal uso de estos. Aunque necesitas un certificado tributario para beneficiarte como particular de los acuerdos de doble imposición, no lo necesita para dar pie y justificar una residencia fiscal.

En este contexto se hace referencia a menudo al método de desempate(las tie breaker rules).
Evidentemente, muchos países se han dado cuenta de que en un mundo global hay muchas personas que no cumplen con el requisito de una estancia prolongada. En consecuencia, han introducido otros criterios para determinar la residencia fiscal.

Debido a que pueden darse conflictos entre países con respecto al derecho tributario, en los tratados de doble imposición o en el Convenio Modelo de la OCDE existen procedimientos de “desempate”, para determinar la residencia fiscal final.

Las “tie breaker rules” se refieren a la nacionalidad como último factor en aquellos casos en los que los criterios de residencia, vivienda principal o  los intereses personales y económicos no revelen un claro vencedor.

Esto a menudo se malinterpreta como que es imposible no tener que pagar impuestos en ningún lugar, dado que aunque no tengas residencia fija, sí tendrás alguna nacionalidad y por lo tanto tu país siempre podría gravarte con impuestos.

No obstante, la regla del tie breaker solo se aplica a los conflictos impositivos entre Estados. Si no cumples con los requisitos de los países para convertirte en residente fiscal, no hay motivo para iniciar el tie breaker, porque al final tampoco existe una base sobre la que reclamarte como residente fiscal.

Sí es verdad que puede darse una residencia fiscal si se cumplen los requisitos definidos específicamente por los países.

Así, por ejemplo, puedes convertirte en residente fiscal en Chipre pasando solamente dos meses allí, puesto que una vivienda junto al alta de un negocio/sociedad y los pagos a la seguridad social, ya son prueba suficiente de un establecimiento.

En aquellos casos en los que no es posible conseguir el certificado tributario, la residencia suele ser suficiente, ya que viene acompañada de la adjudicación de un número de identificación fiscal local.

Es más, precisamente en los países con tributación territorial puedes conseguir un número de identificación fiscal a través de inversiones sujetas a impuestos locales. De forma que no solo obtienes un número de identificación fiscal, sino también tendrás una declaración de la renta, incluso si apenas has estado en el país.

El permiso de residencia permanente en sí ofrece mucha más protección legal que un visado de turista, ya que la residencia permanente permite presuponer una estancia prolongada.

Por otra parte, los turistas que hacen visa runs también podrían acabar teniendo que pagar impuestos en el país si exceden los 183 días. Muchos países, como Colombia, están muy pendientes y gravan a los extranjeros que pasan en el país más de 183 días al año.

Como ves, para justificar una obligación tributaria, generalmente se aplica una lista de criterios inversa a la que serviría para evitarla.

Al menos deberías contar con un permiso de residencia permanente, mejor aún si te has establecido localmente y tienes una vivienda a tu disposición, una empresa, una cuenta bancaria y/o pagos a la seguridad social local.

Mientras no permanezcas demasiado tiempo y no tengas lazos fuertes en los Estados que quieres evitar, no estás obligado a cumplir con la regla de los 183 días en otros países como seguro.

Es decir, no necesitas pasar medio año en ningún país determinado para conseguir el certificado fiscal (el máximo nivel de seguridad que puedes conseguir), pero sí tienes que cuidarte de no acercarte demasiado a los 183 días en los Estados que quieres evitar. Un simple permiso de residencia en Panamá o Paraguay te servirá en estos casos.

Para tener una residencia fiscal segura deberás obtener un permiso de residencia permanente. Si vas a estar en países en los que solo puedes conseguir visados de residencia (especialmente el sudeste asiático), deberás procurar demostrar que tienes intereses vitales allí: suficiente tiempo de estancia, vivienda, intereses económicos y otros aspectos.

Y esto ha sido todo por hoy. Como hemos dicho ya a menudo, la residencia es el aspecto más importante si quieres deshacerte del peso del Estado y evitar pagar impuestos legalmente, así que infórmate bien para evitar problemas.

Si tienes dudas sobre la residencia fiscal o sobre lo que puedes hacer para trasladarla a otro país, puedes contratar una consulta Librestado.

¿​Te adentras en la madriguera ​o sigues en el sistema? ​

​Descubre lo que necesitas para ​vivir como quieres, no es tan difícil como te quieren hacer creer.

chevron-down