Sin duda, Georgia es un gran país para vivir, abierto a la inmigración, a pocas horas de vuelo de Europa y con un clima agradable, tiene además muchas ventajas fiscales para los residentes allí.

En Librestado hemos hablado ya de diferentes jurisdicciones con tributación territorial. Estos países, en lugar de pedir tributo sobre los ingresos mundiales de la persona, lo hacen solo sobre los provenientes del país, es decir, no tributas sobre los ingresos provenientes del extranjero, lo cual dichas jurisdicciones en lugares muy atractivos para fijar la residencia fiscal si eres nómada digital o emprendes por internet.

Georgia es uno de estos 40 Estados en el mundo, que aplican una tributación territorial y a diferencia de lo que ocurre con Panama, Costa Rica, Paraguay, Tailandia o las Filipinas entre otros muchos, tiene la ventaja de que se encuentra en Europa, a pocas horas de vuelo de la mayoría de países europeos.

Sin duda, para el que quiera o tenga que permanecer en Europa, Georgia ofrece una gran alternativa a los sistemas non-dom en Malta, Irlanda o Inglaterra, e incluso al programa especial en Chipre, y a las jurisdicciones de baja presión fiscal con tributación por residencia, como los casos de Bulgaria, República Checa o Rumanía.

Aunque, por su situación geográfica, la mayoría clasificaría Georgia como un país asiático, Georgia es un país muy europeo en lo cultural que además ha vivido un gran auge económico en los últimos años.

La razón para esta evolución es simple: han creado un sistema tributario atractivo y facilitado la inmigración.

Como decíamos, Georgia se encuentra a 3-4 horas de vuelo de Europa Central, con vuelos por unos 200 euros. El país no solo merece la pena por su gran cocina, vino y naturaleza, hay muchos más aspectos que convencen a los visitantes.

Más de uno llegó y se enamoró del país, olvidándose del vuelo de vuelta y permaneciendo allí sin fecha de vuelta.

Así es como la capital, Tiflis, una interesante  mezcla de ruinosa arquitectura soviética y construcción moderna, ha ido aumentando su fama entre los nómadas digitales y viajeros.

Actualmente, esta ciudad te permite vivir con todas las comodidades de occidente, pero a bajo precio.

Residir en Georgia: requisitos para la inmigración y obligaciones fiscales

Emigrar a Georgia es fácil. No es necesario hacer Visa-Runs como en casi todos los demás países. Pues Georgia es uno de los países más abiertos del mundo y se ha beneficiado enormemente de ello. Es desde hace años el único país del mundo que otorga a casi todas las nacionalidades un derecho de residencia inicial de 365 días al llegar al país.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en algunos países europeos, su apertura no significa que se toleren las entradas ilegales.

Quien entre legalmente Georgia, se registre y desee visitar el país o hacer negocios, puede hacerlo a su gusto. Los 365 días de residencia incluyen también un permiso de trabajo.

En este contexto, lo que hace interesante a Georgia es la fundamentación de la obligación tributaria. También aquí la obligación tributaria está asociada a una residencia de 183 días, pero existen algunas particularidades ventajosas.

Así, para el cálculo de los 183 días en Georgia también se cuentan todas las estancias en el extranjero por motivos de negocios, médicos, de estudios o incluso turísticos.

De este modo, una estancia ocasional en Georgia, incluso si fuera de menos de 183 días, sería suficiente para obtener la residencia fiscal en Georgia.

Con todo Georgia no es la mejor opción para los empresarios nómadas, que solo quieran estar en el país una vez al año (para estos es preferible la residencia en Panamá o, si se trata de ciudadanos de la UE, Chipre o Bulgaria). Ya que para residir fiscalmente en Georgia has de pasarte por allí al menos dos o tres veces al año.

También Georgia ofrece un programa HWNI (high net-worth individuals) para personas con dinero, con el cual no se impone una tiempo mínimo para ser residente fiscal.

Para poder entrar dentro de este programa has de poseer un inmueble por valor de más de 3 millones de laris georgianos (en el momento de publicación de este artículo 3,13 laris equivalen a 1 euro) o si en los últimos tres años se han ganado más de 200.000 laris anuales. Esta última opción puede ser relativamente sencilla de cumplir por emprendedores que ya llevan tiempo con su negocio.

A parte, solo tendrás que contar con un permiso de residencia normal y ya podrás solicitar entrar dentro del programa HWMI en Georgia.

Quien tras un año de residencia desee permanecer en el país, puede sencillamente solicitar un permiso de residencia y de trabajo hasta 40 días antes de que transcurra el primer año. Según las experiencias de diversas fuentes, este permiso no es difícil de recibir y se renueva cada año, incluso si obtienes tus ingresos de fuera de Georgia.

Pero estas no son las únicas opciones, existen un montón de visados diferentes allí. Puedes por ejemplo hacerte con el visado para inversores por 300.000 laris. También los verdaderos “apátridas”, gente sin pasaporte ni nacionalidad, las víctimas de la trata de personas y los estudiantes pueden permanecer en Georgia sin problemas de forma duradera.

Puedes conseguir la nacionalidad en Georgia tras residir allí 5 años. Los 99 Estados por los que te puedes mover sin problemas (también en la Unión Europea y espacio Schengen) son sin duda un valor añadido.

Con todo, dado que no se permite la doble nacionalidad más que en casos extraordinarios, no es la mejor opción para la bandera de la nacionalidad.

Por otro lado, el alfabeto propio tampoco facilita el aprendizaje del difícil idioma del país sobre el que tendrías que examinarte para conseguir la nacionalidad.

De todas formas, tras 6 años de permanencia en Georgia puedes adquirir la residencia permanente en el país.

Tributación en Georgia

Una vez que ya te has hecho residente en Georgia y has obtenido la obligación tributaria allí, la ventaja es que apenas hay impuestos.

Como mencionábamos al principio, Georgia es el único país europeo que cuenta con una tributación territorial, pues solo reclama impuestos por los ingresos obtenidos allí, a nivel nacional. Pero incluso si obtienes tus ingresos con negocios locales, los impuestos son más que aceptables.

Así, Georgia se inspira en gran medida en el país actualmente pionero del antiguo bloque del este, Estonia. El sistema estonio de tributación diferida permitió al país un auge y fama duraderos, algo que ahora intenta imitar Georgia.

Hacia el 1 de enero de 2017 se introdujo en Georgia un sistema similar, en el que todas las sociedades tributan sus beneficios a una tasa fija del 15% y solo si los socios distribuyen dividendos.

Desde dicha fecha, la contabilidad pasó a presentarse mensualmente, y reducía considerablemente el anterior despliegue burocrático y administrativo que caracterizaba a las empresas georgianas.

El impuesto del 15% se aplica también a transacciones con empresas asociadas en países sin impuestos, siempre que no incluyan el valor de mercado de prestaciones habituales, lo que complica exportar los beneficios para así no pagar impuestos en Georgia.

Aparte del nuevo modelo de tributación diferida, existen otros regímenes para pequeños empresarios. Quien tiene un volumen de negocios de hasta 30.000 laris y sin empleados se considera un micro-empresario y no paga ningún tipo de impuesto.

Luego, hasta los 100.000 laris de facturación entras en la categoría de pequeños empresarios, categoría que paga unos impuestos del 3-5%, dependiendo de las posibles deducciones.

De todas formas, lo más probable es que como lector del blog Librestado no poseas empresas ni negocios en Georgia, que vendas en otras partes del mundo. En este caso, no olvides que gracias a la tributación territorial, tampoco se aplican las CFC rules, por lo que, con una residencia en Georgia, puedes gestionar empresas en cualquier parte del mundo (también en paraísos fiscales) y recibir luego los beneficios libres de impuestos.

Sobre los ingresos obtenidos en el país, tales como los sueldos, se aplicaría además una tasa fija del 20%. En cambio, los dividendos, los intereses y los ingresos por licencias solo tributan al 5% también dentro del país.

Los impuestos sobre la renta del capital se aplican solo a las plusvalías de cotización obtenidas dentro del país, y el impuesto territorial es de menos del 1%. No existen los impuestos de sucesiones, de donaciones y sobre el patrimonio. El IVA en Georgia es actualmente del 18%.

Existe otra particularidad en el sistema georgiano. A diferencia de lo que ocurre en casi cualquier país europeo, allí no pagas ningún tipo de contribución a la seguridad social. De esta forma, los costes no salariales se mantienen dentro de unos límites muy reducidos para los trabajadores georgianos, quienes, por cierto, poseen un nivel de formación excelente. También se eliminan los impuestos sobre el salario, los trabajadores georgianos tributan sus ingresos obtenidos en Georgia a una tasa fija del 20%.

Pese a la reducida carga fiscal, Georgia ha celebrado convenios de doble imposición con más de 52 Estados, lo que puede tener algunas ventajas en la estructuración fiscal.

Así también pueden reducirse los impuestos en origen (retenciones) sobre dividendos de empresas alemanas, francesas, españolas… (la mayoría de convenios se han firmado con países en Europa y Asia, de momento no existen con países latinoamericanos).

Desafíos y problemas en Georgia

Por supuesto que tampoco allí es todo perfecto. A pesar del auge económico de los últimos años, Georgia también tiene sus problemas. Su situación geográfica, en medio del polvorín del Cáucaso, trae consigo cierta inestabilidad inherente.

En 2008, los rusos invadieron Georgia por un periodo breve, haciendo que desde entonces el país se oriente más bien hacia la UE y la OTAN. Asimismo, los países vecinos, como Turquía, Armenia y Azerbaiyán, tampoco son lo que se dice Estados democráticos modelo.

Eso sin fijarnos en los Estados vecinos disidentes, como Abjasia y Osetia del Sur, así como la extensa frontera con Chechenia.

Mirando el mapa con detenimiento podemos observar que al menos tienen la suerte de contar con las montañas del Cáucaso, de hasta 5.000 metros de altura. Montañas que conforman una barrera natural.

A pesar del auge económico, Georgia sigue siendo un país relativamente pobre con grandes diferencias entre su población rural y urbana. Muchos de los ciudadanos de este país viven a niveles mínimos de subsistencia. La agricultura tiene allí una gran predominancia.

Georgia es conocida como patria del vino, famosa ya en tiempos de los soviets y no solo por el sabor del vino, sino también por su fruta y verdura fresca.

Sin duda, el geoarbritaje convierte Georgia en un país perfecto para aquellos que obtienen sus ingresos fuera del país, ya que el precio de la vida allí es mínimo. Puedes adquirir tu propia vivienda en una zona media de la capital de Georgia, Tiflis, por solo 15.000€.

Razones para abrir una cuenta bancaria en Georgia

También en lo referente al sector bancario, Georgia ofrece muchas posibilidades. Mientras que en Europa pronto llegaremos a los intereses negativos (a perder dinero por tenerlo en el banco), en Georgia puedes obtener tasas de interés de hasta el 10% en cuentas de ahorro normales.

En 2016, un depósito a plazo fijo a un año en laris podía tener incluso un interés del 14%. A pesar de la inflación del 4% allí, esta inversión sigue valiendo la pena.

En la mayoría de los bancos también es posible hacer depósitos en euros y en dólares, que generan un 4 a 5% anual.

Si quieres abrir una cuenta en algún banco en Georgia como extranjero, no necesitas más documento que el pasaporte. Eso sí, tendrás que acudir personalmente. Los grandes bancos, como TBC Bank o Bank of Georgia ofrecen una banca online moderna en inglés y una tarjeta Visa a total disposición.

Como miembro del estándar IBAN, los pagos desde y hacia Georgia son relativamente fáciles de tramitar. Dado que el país combina una tributación reducida con intereses elevados, el país es cada vez más apreciado para realizar negocios bancarios.

A menudo también se pueden abrir en Georgia cuentas de negocios para sociedades offshore. La disponibilidad del Private Banking a partir de un patrimonio de solo 10.000€ hace el resto.

Además de las interesantes posibilidades de Georgia como lugar de residencia, sede empresarial y lugar en el que hacer negocios, no hay que olvidar que el país es, gracias a su variedad geográfica, un sitio increíble para viajar y trabajar.

No importa si prefieres hacer esquí en el Cáucaso, bañarte en el Mar Negro, Georgia y sus gentes convencen por su amabilidad y apertura. Sin duda, es un país que merece la pena visitar y en el que tranquilamente se puede pasar una larga temporada.

¿​Te adentras en la madriguera ​o sigues en el sistema? ​

​Descubre lo que necesitas para ​vivir como quieres, no es tan difícil como te quieren hacer creer.

chevron-down